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viernes, 17 de mayo de 2019

The Game Thrones ¿Realmente quién enloqueció?

Hace tiempo que he estado viendo la serie The Game of Thrones con gran alegría, desde que me fue recomendada por amigos y parientes. Mi interés ha sido tal que, para ponerme al corriente o repasar algunas temporadas, me compré las primeras seis temporadas en discos Blue-Ray. Llegué incluso a comentar con mi profesor de Shakespeare que la serie británica le debía algo al autor de Hamlet y Macbeth. Él me respondió que, en efecto, había mucho de eso y le andaban de cerca con  la calidad de las tramas. 

Tal era mi interés que el domingo pasado me regresé apresuradamente de la Ciudad de México con idea de ver el penúltimo capítulo. Tras una odisea por haber comprado un boleto en AU por razones económicas, llegué a casa recién iniciado el capítulo en la transmisión de las 22 horas.

Daeneris Targarian es un personaje que me atraía mucho, no sólo por la belleza física de la actriz, quien proyecta una especie de ingenuidad femenina juvenil, de dulzura, sino porque es un personaje que había evolucionado de manera clara y coherente: su hermano la vende, se convierte en reina de los Dolraki, libera uno y otro pueblo, gobierna de una manera amable y justa. Lucha constantemente y ¡Zas! en el penúltimo capítulo ocurre un Deus ex machine inverso sin mayor justificación que "una moneda al aire" ¿La gente se vuelve loca nada más porque un guionista tira una moneda al aire? Pues por lo visto sí, cuando el guionista es chafa (o sea, de muy bajo nivel). Cuando Daeneris hace un gesto y mira hacia la torre donde está Cersei, me pareció que se iba a ir directo a ella para acabar con su odiada rival, lo cual sí sería muy lógico, pues tenía razones de más para ajustar cuentas con ella pero ¿En lugar de eso ordena a su dragón a quemar a gente inocente que ya se había rendido? ¡Por favor! Está bien que la lucha por el poder enloquece: acá en México recientemente hemos tenido bastantes casos lamentables. El Rey Lear de Sjakespeare enloquece, pero su locura está justificada por la demencia que suele ocurrir a personajes de su edad y ésta se manifiesta desde el inicio de la obra. Macbeth desde que inicia su historia se las trae, pues anda viendo brujas ¿Se le aparecieron de verdad o es que alucinaba? Lo cierto es que se le aparecen al inicio de la obra.

Los publicistas de la serie han subido una serie de videos y publicaciones para indicar que ese capítulo fue en exitazo, pero han aparecido otros, independientes, que tienen que ver con el "boca en boca" (la publicidad más letal o efectiva) que indican que la serie perdió hasta un 30% de preferencias entre sus seguidores. Si la decisión de echar a perder una obra artística estaba basada en una interpretación de las investigaciones de mercado, no cabe duda de que fue una interpretación fallida. Como que ya es hora de acabar con esos supuestos dictados del mercado que obligan a los artistas a crear porquerías porque "de otra manera su trabajo no se va a vender". Game of Thrones es una serie que se ganó sus altos niveles de audiencia gracias a su elevado nivel artístico, a su originalidad, a la calidad de su trama y la hundieron por interpretar mecánicamente una estadística. Recuerdo con un profesor que nos dió clase en Realia, Instituto para la Cultura y las Artes, en la Maestría en Producción Artística y Marketing Cultural, el profesor Pirsch, quien nos dijo que "las estadísiticas son mentiras con rayitas" ¡Quien le dijo a los productores de El Juego de Tronos que había que sacrificar la calidad de la serie para ganar mayores niveles de audiencia les mintió! Y el resultado fue adverso, como ha ocurrido muchas veces en la vida real en materia de predicciones políticas: el no a la paz en Colombia, el Brexit, la reciente derrota del PAN en Veracruz y muchos otros.

Lo peor del caso es la carga ideológica que supongo se proyecta de manera involuntaria "El apellido de Daeneris es 'Targarian', o sea, turco, armenio o ruso. Por lo tanto es comunista o islámica. Terrorista. Los libertadores son locos, violentos y traicioneros". Mi finado suegro Don Prisciliano Ramírez decía "piensa mal y acertarás" ¿A poco no encaja perfectamente esta interpretación comunistoide? Lenin decía "Averigua a quién beneficia un hecho y darás con el criminal". Otra interpretación indeseable que se desprende, porque está latente todo el tiempo, es que Daeneris se parece a la Reina de Inglaterra (Dicho ésto con todo el respeto hacia Su Majestad Isabel II, pues líneas arriba he dicho que Daeneris es un personaje hermoso interpretado por una actriz muy bella y que no es justo que se le haya maltratado de esa manera al final de la serie), debido al contexto casi shakespieriano de la serie y al tipo de decisiones que tiene que tomar. Y entonces parecería que se le está justificando que lance a sus spitfire a quemar gente inocente (musulmanes) nada más por un desajuste emocional.
El caso es que me han compartido videos de blogueros que están irritadísimos con este final, y es gente que habla con conocimiento de causa, que sabe de literatura y de guionismo. Incluso hasta me llegó una petición de change.org: http://chng.it/8WhD5MR6 la cual ya firmé y compartí. La intrusión de las estadísticas y los supuestos dictados del mercado que obligan al artista a sacrificar la calidad de su obra so pena de ser invisibilizados, se debe de acabar. Se sabe que ahora para que los industriales de la cultura y el entretenimiento acepten promover y comercializar una obra, la pasan por la computadora y si ésta no se parece a algo previo, la deshechan. Es decir, atentan contra la libertad y originalidad del artista. Por esta razón el asunto del Game of Thrones es algo que va más allá de la calidad y el éxito o fracaso comercial de una serie. 

En resumen, los que enloquecieron en el penúltimo capítulo fueron los productores y los guionistas de la serie en comento. Vamos a ver con que Deus ex machine salen en el último capítulo para tratar de enderezar su imagen. Quiero ayudarles: lean Salambó de Flaubert, esa novela termina con un Deus ex machine magistral. Pero dudo que los guionistas aquí multicitados tengan el nivel del autor de Madame Bovary. Hasta la próxima. Si te gustó, dame like y comparte, por favor. P.D. No es de caballeros tratar así a una dama tan hermosa como Danaeris Targarian.

martes, 7 de mayo de 2019

A la memoria de Saúl Ramírez Huerta

   A Saúl, al fin estudioso de las Leyes, le gustaba hacer bromas empleando la jerga jurídica. Hoy me viene a la mente una, pero no en plan de bromas entre amigos, como solíamos hacerlo, sino por un hecho muy doloroso. "No hay plazo que no se cumpla". Sí, nuestro estimado Saúl se nos adelantó en el viaje al más allá.
   Es el primero de los compañeros que tuve en la Facultad de Derecho que lo hace. Era más joven que yo. Siempre duele hablar de estos temas, pero tarde o temprano hay que hacerlo. Saúl era un profundo conocedor de las leyes, pero no le gustaba litigar. Su misión era otra, también muy importante. No fue un gran magistrado ni un poderoso juez federal. Fue algo mejor: fue un gran amigo, una persona que te entregaba su amistad sin condiciones ni intereses adicionales. Que te ayudaba en lo que podía hacer. Su charla siempre fue amena y era un hombre entregado a repartir bendiciones entre amigos y familiares, al grado de que a veces me sentía mal por no corresponder a tantos buenos deseos en la medida en que él me los otorgaba. La última vez que lo ví fue en una de esas reuniones que de cuando en cuando hacemos los excompañeros de la Facultad. Lamentablemente, en esa ocasión hubo poco "quorum", pero nos la pasamos muy bien. Las últimas palabras que me escribió fueron, tras enviar una imagen con bendiciones, "Buen inicio de semana, y felices vacaciones" seguida de un emoticón sonriente. Esto fue el 15 de abril pasado. Si bien Saúl ya no se presentaba a nuestras reuniones quizá a causa de su afección cardiaca, la verdad es que pocos de nosotros nos imaginábamos que ya estaba con un pie en el más allá.

   Ayer abrí de manera tardía el Whatsapp de los excompañeros de Leyes. Estoy en varios grupos similares y tengo amigos y familiares que ellos mismos publican la misma cantidad de mensajes que un grupo. A veces se me juntan las ocupaciones, pese a estar jubilado. El caso es que abrí los mensajes de los compañeros de Leyes como a las cuatro y media y ahí me enteré de que Saúl había sufrido un derrame cerebral. Varias compañeras pidieron rezar por él. Yo no me sé muchos rezos, así que inicié un Padre Nuestro y como a la mitad de la oración explotó el foco del techo de la habitación donde yo estaba. La tormenta aún no entraba, todavía estaba despejado el cielo. Fue sin duda un mal presagio ¿Coincidencia? ¿Un mensaje del más allá? A medida que somos jóvenes nos volvemos ateos y a medida que envejecemos volvemos a creer en Dios ¿Qué pasó? ¿La tormenta estaba cerca de Xalapa y una sobrecarga hizo que el foco saliera disparado como tapón de sidra? Nunca me había sucedido eso. El caso es que la oración quedó a la mitad, porque llegó la persona con la que tenía un asunto que atender. En la noche una compañera me sugirió que fuese a visitarlo, para despedirme de él. No pensé que el deceso fuese a ocurrir tan rápido y desoí el consejo de mi abuela "nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". Me preparé para visitarlo hoy, hacia las nueve y media de la mañana. Estaba en la clínica 11 del IMSS. Sólo llegué para enterarme de que su cuerpo ya no estaba en la cama 10. Ahora sólo espero que los amigos me informen en dónde lo van a velar. Descansa en paz, estimado amigo Saúl.

miércoles, 1 de mayo de 2019

¿QUIÉN PUEDE SER ESCRITOR?

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¿Cualquier hijo de vecindario puede ser escritor? O, por el contrario, ¿sólo una pequeña élite de iluminados puede acceder a las cumbres de la Literatura? A ambas preguntas se puede responde “sí y no”. Decir que cualquiera puede ser escritor ofendería a quienes se han consagrado tras una ardua lucha contra el destino. Afirmar lo contrario sería desdeñar los estudios de psicólogos y pedagogos que afirman que cualquier ser humano normal (es decir, sin taras graves), no solamente puede llegar a ser un gran escritor, sino bailarín, actor, cantante, científico, abogado, hombre de negocios, compositor, pintor, karateka, etc. Los que niegan esta posibilidad, los “apocalípticos” (Umberto Eco dixit) dirán que esto depende del entorno familiar y social que le toque vivir sobre todo en sus primeros seis años de vida y que el que nace para maceta hasta la tierra le llueve  del cielo y el que no aprovechó el momento se condenó para siempre.


   La verdad es que sólo unos cuántos llegan a la cúspide de sus carreras, y también es cierto que a muchos les favoreció el ambiente donde transcurrió su primera infancia: es un lugar común en el ámbito cultural que Mozart fue un gran genio musical pues estaba dotado de habilidades casi sobrenaturales. Pero también es verdad que su padre Leopold era un músico y compositor profesional con grandes habilidades pedagógicas y una bien dotada visión de negocios ¿¿W. A. Mozart habría dado el mismo rendimiento si hubiese nacido en México hacia 1995? La pregunta vale lo mismo si hubiese nacido en un barrio pobre con padres ignorantes que en la colonia Polanco con padres ausentes. Mozart no era un Beethoven que luchaba contra el destino armado con su gran fuerza de voluntad, aunque se sabe que probablemente no tuvo infancia por estar estudiando música todo el tiempo.

   A Mozart, además del entorno familiar le tocó una época en que sólo se escuchaban dos tipos de música: el barroco que ya iba de salida y el clasicismo que ya hacía su aparición, de modo que no tuvo mayores problemas para definir su estilo; si, además de nacer en México 1995, su oído fuese sometido al reguetón, la cumbia, todas las modalidades del rock, el jazz y la música clásica, los boleros y la música tropical, la música para películas, etc. ¿Se había concentrado en un solo estilo para alcanzar la cima como lo hizo en el siglo XVIII? Podría decirse que el “hubiera” no existe y que el que es gallo donde quiera canta. Pues ya mencioné a Beethoven, quien pese a estar sordo y haber tenido un padre borracho y violento, pudo hacer una obra monumental. En la política puedo citar a Benito Juárez y recientemente, en el cine, a Yalitza Aparicio. Pero incluso estos personajes, en algún momento tuvieron algo o alguien que les permitió estar en el lugar adecuado en el momento más oportuno.

   Quizá Mozart ahora sería un reguetonero millonario, o un rock star, o un atleta sobresaliente; o, por el contrario, tal vez andaría manejando un taxi o despachando hamburguesas en un Mcdonalds. Como diría un personaje del actor Héctor Suárez “eso no sabemos”. Pero lo que sí tienen en común esas celebridades de ayer y hoy es que alguien los estimuló y apoyó durante alguna etapa de su vida, sobre todo en la infancia.

   Richard Wagner y el ajedrecista Anatoli Karpov quedaron huérfanos a tierna edad pero tuvieron tíos que los adoptaron y los apoyaron con eficacia durante su formación. Benito Juárez se escapó del hogar paterno y el patrón de su hermana se encargó de su primera educación.

   Grandes científicos y deportistas se prepararon bajo la tutela estatal de la desaparecida U.R.S.S. en tanto que otros triunfaron  a temprana edad gracias a un éxito comercial dentro del capitalismo y acabaron en una de dos: consumiendo drogas y entrando al club de los 27 (artistas muertos a los 27 años de edad) o más viejos que Matusalén, convertidos en multimillonarios, como Paul McCartney, Caballero del Imperio Británico, a quien debe darse el tratamiento de “Sir”.

   ¿Qué conclusiones podemos atrevernos a establecer? Que el refrán que dice “el que es gallo donde quiera canta” no está tan equivocado, pero que a una persona con buena disposición para hacer alguna actividad no le viene mal el apoyo de un padre, tío, amigo, el gobierno, un empresario o hasta un sacerdote, sobre todo si este apoyo se recibe en la infancia. A los Millennials les encantan los videos de pintores que carecen de los dos brazos o de octogenarios que hacen gimnasia. Por eso a mí me da mucha tristeza cuando algún padre de familia tiene el impulso de llevar a sus hijos a adquirir o desarrollar alguna  actividad y que no obstante ésta haría feliz al niño, el padre lo traiciona porque en cuanto calcula el costo monetario que habrá de pagarse al profesor o la distancia entre la casa o la escuela prefiere ahorrarse el dinero o el viaje.

   La otra cuestión de la que quiero hablar ahora es que si uno, ya siendo adulto, quiere apoyar a su niño interior y se decide a aprender un arte u oficio diferente al que ya domina ¿Es posible? ¿Es buena idea? La respuesta es que si se tiene fuerza de voluntad y las facultades propias no están deterioradas, puede hacerse este aprendizaje y es benéfico. Federico García Lorca y E.T. A. Hofmann además de ser escritores componían música de buen nivel. Félix Mendelsohnn pintaba, en tanto que Richard Wagner escribía sus propios libretos. Albert Einstein tocaba el violín y Paganini la guitarra, pues es sabido que durante mucho se olvidó del violín a causa de este instrumento.

   Para desmentir la frase “Zapatero a tus zapatos” citaré una curiosa anécdota: hubo alguien quien dijo “mi zapatero sabe más contrapunto que Haendel”. Es enorme el número de personas que reconocen la melodía del “Aleluya” de “El Mesías” que año tras año se escucha en diciembre por todo Occidente, en tanto que pocas personas podrían decirme  que ellos sí han oído alguna composición del zapatero en comento. Tal vez un musicólogo de la talla del Doctor Ricardo Miranda algún día me la pueda mostrar; porque, la verdad sea dicha de paso, yo ignoro hasta el nombre del zapatero contrapuntista.

   La bailarina de la época de oro de la danza mexicana Rocío Sagaón se convirtió en una ceramista muy respetada a una edad avanzada. Hay quien aprendió a tocar piano a los cincuenta años de edad. Claro que son garbanzos de a libra, pero los hay.

   También quiero poner en duda la creencia de que si no has compuesto 41 sinfonías, 50 sonatas para piano y otras tantas para grupos de cámara, 20 óperas, 27 conciertos para piano, 7 para violín y tu propio Requiem a los 27 años de edad, estás perdido. En el siglo XVIII, cuando el promedio de vida oscilaba entre los 30 y 40 años de edad, tenía sentido esa recomendación. Hoy no, porque el promedio de vida se ha prolongado y las condiciones en que uno puede llevar su madurez han mejorado gracias a los avances de la ciencia. Entonces, menospreciar en la actualidad la actividad de un artista que empezó tardíamente  o es mayor de 30 años puede ser de una gran frivolidad y la causa de un gran desperdicio ¿Dónde está escrito que si eres mayor de 30 años ya no puedes hacer bien las cosas?

   No hay duda de que en la actualidad siguen surgiendo muchos niños prodigio: me viene a la mente el caso del ajedrecista Magnus Carlsen, quien seguramente se apoyó en la cibernética para alcanzar su título de Gran Maestro en tiempo récord. Pero la historia también abunda en anécdotas de niños prodigio vencidos por gente menos prodigiosa: Clementi le ganó a Mozart en un certamen de piano y Alekhine le arrebató el Campeonato del Mundo a Raúl Capablanca. De modo que si tienes más de tres décadas encima y quieres probar a hacer algo diferente a tu rutina diaria no te reprimas. Te tengo una buena noticia: aprender algo de lo que no tienes ni idea es una gran vacuna contra diversas enfermedades degenerativas de la mente. De modo que si ya aplicas para el INAPAM y quieres aprender escribir novelas en chino, no te desanimes y hazlo. Es por tu bien. Sólo necesitas una fuerte dosis de fuerza de voluntad, constancia y amor por la investigación. Lo demás será conseguir un buen maestro, libros de texto, viajar a China o buscar material en You Tube. En conclusión, tú puedes ser escritor, si te lo propones. Te recomiendo que leas los libros “Teorías de aprendizaje para maestros” de Morris L. Bigge publicado por la Editorial Trillas, y “¡Úselo o piérdalo! Cómo prevenir e invertir la decadencia de la memoria con la edad” de Allen D. Bragdon y David Gamon, Ph. D., publicado por Grupo Editorial Tomo, S.A. de C.V., México.