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domingo, 22 de julio de 2012

Holmes vs Batman

"¡Ay que suerte tan negra y tirana es la mía!" dice el verso de una canción mexicana. Me viene a la cabeza porque, en vista del éxito obtenido (como compositor de música de concierto y como ajedrecista), ahora que estoy jubilado, había decidido olvidarme de aquello y probar suerte incursionando en el cine. Tomé un par de diplomados y aprendí algunas cosas útiles para la vida moderna y ¡zas! a un tipo que no se le puede calificar de imbécil, pero que se portó como un auténtico imbécil, de esos que fabrican constantemente las sociedades europea y norteamericana, se le ocurre disfrazarse de El guasón, meterse a un cine en Aurora,  Colorado, E.U.A., lanzar gas lacrimógeno y disparar indiscriminadamente contra los ahí presentes. "¿En qué cabeza cabe?" es lo primero que me pregunto cuando ocurren eventos de esta naturaleza. En otros casos similares, me ha quedado claro que el tipo ejecutor de tamaña atrocidad es un imbécil. Pero, en este caso, se trata de un tipo que tiene una mente brillante, graduado con honores, alumno de un programa de doctorado. Pero que no encontró trabajo en 2010.
"El que ha hierro mata, a hierro muere", reza algún versículo de La Biblia, cuya cita exacta en este momento no puedo ubicar, la que de alguna manera se relaciona con la frase "la violencia, sólo engendra más violencia". No sé por dónde empezar. Como puede verse a través de todos mis escritos, pocas veces estoy de acuerdo con nuestro Presidente, Felipe Calderón. Pero esta vez sí coincido plenamente con él: los norteamericanos "tienen que revisar su equivocada ley de armas". Estoy completamente de acuerdo con Felipe Calderón con todas las veces que les ha dicho a nuestros vecinos del norte "no more weapons" (no más armas).
Maldita la gracia que me hace el tener que deambular por las calles de cualquier ciudad de mi país, con el alma en un hilo, al ver todas las vías de comunicación atestadas de soldados, marineros y todo tipo de policías armados hasta los dientes, como si estuviera en una película de nazis y judíos en 1942.
Volviendo al tema del cine y a la frase "la violencia sólo engendra más violencia", añadiendo un análisis de estructura dramática, literaria y cinematográfica, debo decir que hay una norma de escritura que dice "si en al inicio de tu relato aparece una pistola, esa pistola se tiene que usar, tarde o temprano". Es decir, las armas son para matar, si no ¿para qué las quieres? Si el cine hace una eficaz apología de la violencia, no debe extrañarnos que tarde o temprano alguien pierda la razón y tome la pistola que apareció en algún momento de su historia. Y la use.
Los fabricantes de armas norteamericanos "no ven que las armas hayan sido el problema, sino que no hubiera alguien con un arma que hubiera enfrentado al asesino".
Bien. La industria de las armas. Es un negocio excelente, como lo fue el Imperio Romano hace miles de años. Nada más fácil que quitarle a otro el producto de su trabajo por medio de la violencia, cuando el otro, una persona honrada, se ha dedicado a producir riqueza a través de un trabajo pacífico y honesto, y no sólo está desarmado, sino que ni siquiera sabe defenderse. Así, el Imperio Romano saqueó naciones enteras, las destruyó, las esclavizó hasta que ya no hubo más naciones que saquear. Porque el Imperio Romano no generaba riqueza, se apropiaba la riqueza de las naciones sometidas. ¿Qué fue lo que pasó cuando ya no hubo naciones por saquear? Sencillamente, el Imperio Romano se colapsó.  Y todo lo que tenía de positivo, su cultura, sus artes, el deporte y la ciencia, se fueron al carajo. Vino una etapa de oscurantismo, de retroceso, de simple vandalismo, hasta que un nuevo orden social se estableció.
Desde el 11 de septiembre de 2001, la industria bélica norteamericana ha tenido muy buenas ganancias. La guerra contra el crimen organizado en México, les ha dado grandes ganancias, como también las obtuvieron en Vietnam, en la década de los sesenta del siglo pasado.
¿Dinero para la cultura, para generar fuentes de empleo honestas? No hay. Solo crisis económicas. Una tras otra. El 11 de septiembre de 2001 se llevó entre las patas a la industria del turismo, empezando por la aeronáutica. Ahora es la industria cinematográfica la que se va al carajo a consecuencia de la industria armamentista. La gente ya no querrá ir al cine. Para entrar al cine habrá que pasar por una aduana, donde uno casi tendrá que bajarse hasta los calzones, para que un testaferro nos manosée y se percate de que no venimos armados. Mucha gente preferirá no ir al cine. Las ventas -ya mermadas por la piratería- descenderán. Y, como lo dijo Lord Keynes hace ya bastante años, cuando la disminución de ventas es permanente, habrá reingeniería de personal, lo cual, en lenguaje común y corriente, significa que habrá empleados despedidos, que perderán su fuente de ingresos de manera permanente. Y, al no tener ingresos seguros, dejarán de comprar ciertos artículos: Devedés, blue-rays, música, ropa de moda, etc. Si el desempleo persiste, para poder adquirir alimentos, adquirirán un arma y se dedicarán a delinquir para poder sobrevivir. Así de sencillo. No es que el que estas líneas quiera estigmatizar a los pobres. Simplemente utilizo la lógica. Bueno, quizá en vez de conseguir un arma, habrá quien se prostituya. O, que decida suicidarse lentamente consumiendo droga. Pero ninguna de las tres opciones es buena para una sociedad sana. Alguien dirá: "hay estadísticas que prueban que la mayoría de los seres humanos no opta por ninguna de las tres opciones, a pesar de estar en esa situación, y se dedica a sufrir en silencio".  Es cierto. Hay miles de seres humanos que soportan con resignación esas situaciones adversas. Pero, a medida que se incrementa el número de seres humanos en esa situación, y cuando en el panorama no se ve que su entorno vaya a mejorar, soy de la opinión que la situación se vuelve cada vez más explosiva.
Parte de esto fue lo que comprendió Eagen Holmes en 2010 cuando, pese a estar graduado con los más altos honores, su capacidad, su preparación, su inteligencia, la calidad de su educación y otras cosas más, le valieron un carajo para conseguir empleo. Tal vez llegó más lejos al estar estudiando un doctorado en neurociencias el tema "¿porqué nos comportamos como nos comportamos?"
Su respuesta es elocuente. No lo justifico, pero lo entiendo. A medias. ¿Porqué Holmes delinquió y muchos otros que están en situación similar no lo hicieron? Lo que sí es un hecho es que Holmes no tuvo ningún problema para adquirir el armamento fatal. Y ahí está una buena clave del asunto.
Como preguntó  Bob Dylan, hace ya varias décadas, en el siglo pasado, e incluso en el milenio pasado "¿cuantos muertos más debe haber para saber que ya son demasiados?"
En resumen, la industria bélica, tras haber acabado con la industria del turismo y otras, ahora acabó con la industria cinematográfica. Al morir la industria cinematográfica, hay otras industrias que están en peligro de extinción. Menos la bélica. Por el momento. Señores congresistas norteamericanos, piénsenlo. Y piénsenlo bien, bien y varias veces. Señores congresistas norteamericanos ¿saben porqué no había en el cine de Aurora, Colorado, personas con armas para detener al psicópata asesino? Porque la gente que está bien de la cabeza no usa armas. Porque la gente decente no tiene necesidad de asesinar, aunque sea un derecho consagrado por las leyes de su país. Porque la gente sensata sabe que "el que a hierro mata, a hierro muere" y también sabe que "la violencia sólo engendra más violencia". Lo que la gente pacífica aún no sabe es cuando ustedes, señores congresistas norteamericanos, se van a dar cuenta, de que ya llegó el momento ver que con la cantidad de muertos (y heridos) registrados hasta la fecha, ya son demasiados, que ya hay que cambiar la legislación en materia de armas. Porque entre los muertos y heridos no solamente hay seres humanos: hay también industrias, economías y naciones enteras.

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