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lunes, 30 de junio de 2014

Metamorfosis de la cultura

No pude haber escogido mejor lugar para empezar a leer La civilización del espectáculo de Mario Vargas Llosa que un café inserto en el corazón de la Plaza Américas de Xalapa. Entre el Mix-up y Sanborns, muy cerca del complejo multicinema Cinépolis y rodeado de tiendas de ropa, artículos de belleza y un sinfín de mercancías. A decir verdad, inicié la lectura pocas horas antes en una sucursal de Banca BBVA-Bancomer, cuando estaba en una fila para acceder a las ventanillas, aprestándome a pagar una infinitesimal parte de las deudas ocasionadas por mis excesos con las tarjetas de crédito.
Hoy leí la introducción, la cual comentaré en seguida: Vargas Llosa inicia su ensayo planteando un hecho que a mí me produce cierto temor: "…la cultura, en el sentido que tradicionalmente se ha dado a este vocablo, está en nuestros días a punto de desaparecer. Y acaso ha desaparecido ya, discretamente vaciada de su contenido y éste reemplazado por otro, que desnaturaliza el que tuvo". ¿A qué se debe mi temor? A que yo soy un compositor que recibió la parte más profunda de su educación en el Taller de Composición del INBAL fundado por Carlos Chávez, en ese entonces dirigido por el Maestro Héctor Quintanar, entre 1972 y 1978. Tarde o temprano charlábamos con nuestros maestros: a la sazón el ya citado Quintanar, así como Mario Lavista y , posteriormente, Joaquín Gutiérrez Heras. No sé si en el debate que citaré estaban Mario Lavista o Gutiérrez Heras, pero sí lo estaba Héctor Quintanar, quien me cuestionó "¿Qué es cultura?". Seguramente no supe que decirle. En aquel entonces andaría yo por los 22 años de edad y estaba enojado por la leyenda que aparecía en un disco de cumbias:"Hecho en México. El disco es cultura". "Estoy de acuerdo en que el contenido de ese disco es corrientísimo" -me decía Quintanar, "Pero no mienten al decir que es 'cultura'". Seguramente abrí los ojos de manera desmesurada, pues, aunque yo simpatizaba con los movimientos de izquierda del 68, mi concepto de cultura era más afín al de T.S. Eliot, el cual Vargas Llosa resume en la introducción del libro en comento.
Tras balbucear yo algunos intentos y fallar en la definición de cultura, el Maestro Quintanar me interrumpió y resolvió el problema: "Hoy, por cultura, se entiende cualquier cosa". Hay que aclarar que debe entenderse "cualquier cosa creada por el ser humano; sin embargo, hay Alta Cultura y Cultura Popular". De modo que crecí con la idea de ser un creador de "Alta Cultura" y de tener una misión en la vida. ¿Vale la pena vivir en un mundo donde la Alta Cultura ya sólo existe en los museos sin haber logrado guardar la obra propia en uno? Me refiero, ¿vale la pena hacerlo si para producir obras de "Alta Cultura" uno dejó varios núcleos familiares, dejó de jugar fútbol, de corretear muchachas, de hacer riquezas, de emborracharse, de meterse a un convento o de convertirse en un profesionista útil para la sociedad en aras de un ideal que ahora se esfuma? Afortunadamente, mi abuelita materna me decía "M'ijo, deja que el mundo ruede, y si las cosas cambian irremediablemente, adáptate al cambio". No obstante, no es fácil pasar de ser creador de poemas sinfónicos de pretensiones alto-culturalistas de antaño a ser creador de reguetones. Estoy seguro que muchos violinistas concertistas de cualquier orquesta sinfónica del mundo preferirían suicidarse si se les dijera "prohibido tocar música clásica. A partir de ahora, tocarán puro reguetón". Está bien, retiro lo dicho, pues ahora el reguetón es cultura. Pero eso no quita que así reaccionarían muchos músicos de sinfónica. No faltaría quien entusiásticamente se pasara el bando del reguetón. Podría ser trabajo de tesis de algún antropólogo, sociólogo del arte o del marketing hacer el estudio para confirmar o negar esta hipótesis. Pero sospecho que tengo algo de razón.
Según Vargas Llosa, T.S. Eliot afirma que la cultura es patrimonio de una elite y defiende que sea así porque, asegura, "es condición esencial para la preservación de la calidad de la cultura de la minoría que continúe siendo una cultura minoritaria". Esta élite, no necesariamente tiene que ser una clase privilegiada o aristocrática. Dice Vargas Llosa que, en el sistema de Eliot, "La ingenua idea de que, a través de la educación, se puede transmitir la cultura a la totalidad de la sociedad, está destruyendo la 'alta cultura', pues la única manera de conseguir esa democratización universal de la cultura es empobreciéndola, volviéndola cada día más superficial". Según Eliot, "no hay que confundir cultura con conocimiento. 'Cultura no es sólo la suma de diversas actividades, sino un estilo de vida', una manera de ser en la que las formas importan tanto como el contenido… La religión, 'mientras dura, y en su propio campo, da un sentido aparente a la vida, proporciona el marco para la cultura y protege a la masa de la humanidad del aburrimiento y la desesperación". Cita ilustradora: ahora comprendo porqué las historias de Sansón y Dalila y Salomé han servido de base para espectaculares óperas o el episodio de El Arca de Noé ha llegado recientemente a las pantallas del cine norteamericano, versión Russell Crowe: son historias muy entretenidas. Según Vargas Llosa, "la idea de la sociedad y la cultura de Eliot recuerda a la estructura del cielo, el purgatorio y el infierno en la Commedia de Dante… en las que la divinidad castiga el mal y premia el bien de acuerdo a un orden intangible".
Al llegar a este punto, dada la fama de conservador que tiene Vargas Llosa, pensé que él estaría totalmente de acuerdo con Eliot. Nada más falso. A continuación muestra el planteamiento de dos autores con posturas muy diferentes: George Steiner y Guy Debord.
"Veinte años publicado el libro de Eliot, George Steiner le respondió en 1971 con In Bluebard's Castle. Some Notes Toward the Redefinition of Culture. En su apretado e intenso ensayo, se escandaliza de que el gran poeta de The Waste Land haya podido escribir un tratado sobre la cultura apenas terminada la Segunda Guerra Mundial sin relacionar para nada este tema con las vertiginosas carnicerías de las dos contiendas mundiales y, sobre todo, omitiendo una reflexión sobre el Holocausto, el exterminio de seis millones de judíos en que desembocó la larga tradición de antisemitismo de la cultura occidental". Para Steiner es "irresponsable toda teoría de la cultura… que no tenga como eje la consideración de los modos de terror que acarrearon la muerte por obra de la guerra, del hambre y de matanzas deliberadas de unos setenta millones de seres humanos muertos en Europa y Rusia desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial y el fin de la Segunda". Un concepto de Steiner citado por Vargas Llosa que me atrae es el de "poscultura" o "contracultura", término con el que ya me había topado en la década de los setentas  al leer un artículo sobre Wilhelm Reich cuyo nombre no recuerdo. Lo interesante de los planteamientos de Steiner citados por Vargas Llosa es que "la posmodernidad ha destruido el mito de que las humanidades humanizan" y cita el caso del filósofo Heidegger, quien fue nazi "y su genio no se detuvo mientras el régimen nazi exterminaba millones de judíos en los campos de concentración". "La poscultura, llamada a veces, de manera significativa, la 'contracultura', reprocha a la cultura su elitismo y la tradicional vinculación de las artes, las letras y las ciencias al absolutismo político: '¿Qué cosa buena hizo el elevado humanismo por las masas oprimidas de la comunidad? ¿Qué utilidad tuvo la cultura cuando llegó la barbarie?". Stephan Zweig da cuenta del poco impacto que ésta tuvo en su libro El mundo de ayer. Incluso, prefirió suicidarse que vivir en un mundo en el cual, según su apreciación, imperaría la barbarie de Hitler.
Otro punto del pensamiento de Steiner que me llama la atención es el que sustenta cuando dice "Ya una parte importante de la poesía, del pensamiento religioso, del arte ha desaparecido de la inmediatez personal para entrar en la custodia de los especialistas". Pero más grave que la vida artificial del arte y la poesía congelados en un archivo, es "la retirada de la palabra". Vargas Llosa, al parafrasear el pensamiento de Steiner, dice: "Ahora, la palabra está cada vez más subordinada a la imagen. Y también a la música, el signo de identidad de las nuevas generaciones, cuyas músicas pop, folk o rock crean un espacio envolvente, un mundo en el que escribir, estudiar, comunicarse en privado 'se desarrollan en un campo de estridentes vibraciones' ¿Qué efectos podría tener en las intimidades de nuestro cerebro esta musicalización de nuestra cultura?".
Aquí ambos autores han tocado un punto que duele también a los músicos. Recuerdo una de las clases en la fallida (para mí) Maestría en Composición Musical de la U.V., donde el Doctor Ricardo Miranda nos decía que "ahora vivimos en un mundo de lo visual". Por eso los equipos reproductores de música venían llenos de lucecitas de colores. Por alguna razón, el hombre de la Edad Media era mucho más auditivo que el de principios del siglo XXI. Y lo podemos constatar en el maltrato que se da a algunas cantantes, sobre todo de ópera, donde tradicionalmente los buenos cantantes son gordos (Ángela Peralta, Pavarotti, Jessye Norman, Ramón Vargas, por citar algunos). Ahora se prefieren cantantes esbeltas; se exige su delgadez en el casting como si estuvieran reclutando bailarinas, pasando por alto que los mejores cantantes de ópera, a causa de su técnica, tienden a desarrollar el abdomen. Se prefiere a una cantante flaca, chaparra y desafinada a una cantante gordita, con voz y expresión notables. Lo visual por encima de lo musical. Y ambos por encima de la palabra. Un caso reciente es el de la cantante irlandesa Tara Erraught, insultada de manera frívola y superficial incluso por importantes críticos musicales, a causa de su gordura. http://www.publico.es/culturas/522231/la-prensa-britanica-arremete-contra-una-mezzosoprano-por-su-gordura
Continúa Vargas Llosa "Es posible que la cultura ya no sea posible en nuestra época, pero no será por esa razón, pues la sola idea de la cultura no significó nunca cantidad de conocimientos, sino calidad y sensibilidad".
El otro autor citado en La civilización del espectáculo es Guy Debord, y la disertación girará en torno a su obra La Société du Spectacle. A pesar del parecido de títulos, Vargas Llosa aclara que tiene aproximaciones diferentes a la cultura. Debord es un "autodidacta, vanguardista radical, heterodoxo, agitador y promotor de las provocaciones contraculturales de los sesenta, califica de 'espectáculo' a lo que Marx en sus Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 llamó 'alienación' o enajenación social resultante del fetichismo de la mercancía, que, en el estadio industrial avanzado de la sociedad capitalista, alcanza tal protagonismo en la vida de los consumidores que llega a sustituir como interés o preocupación central todo otro asunto de orden cultural, intelectual o político. La adquisición obsesiva de productos manufacturados… produce el fenómeno de la 'reificación' o 'cosificación' del individuo, entregado al consumo sistemático de objetos, muchas veces inútiles o superfluos, que las modas y la publicidad le van imponiendo, vaciando su vida interior de inquietudes sociales, espirituales o simplemente humanas, aislándolo y destruyendo sus conciencia de los otros, de su clase y de sí mismo…".
A principio de la década de los setentas tuve contacto con los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 y otras obras del joven Marx que estudiábamos un grupo de amigos que nos auto denominábamos Los telerines, en referencia a una serie de dibujos animados famosa en aquella época. Algunos lograron destacar en el marxismo, como fue el caso de Jorge Veraza, Andrés Barreda y Edur Velasco. Otros lo hicieron en el campo de la hermenéutica, como Manuel Lavaniegos. Asistíamos a los seminarios de la universidad abierta que se ofrecían por aquel entonces en la UNAM. Además de Marx, leímos a Althousser, Karel Kosic, Sanchez Vázquez, Henri Lefevbre y muchos más. El ambiente aún estaba tenso por la masacre del 1968 y estuvimos a punto de ser gravemente maltratados en la manifestación del 10 de junio de 1971. El asunto de "el fetichismo" era uno de nuestros temas favoritos.
Con el tiempo me alejé de ellos, ingresé a la Facultad de Música como profesor y poco a poco me fui alejando del marxismo. Como que el mundo había cambiado en las décadas de los ochenta y los noventa. La vida me sonreía, tenía una plaza de tiempo completo en una universidad ¿Para qué estar arriesgando la vida en manifestaciones? Marx había muerto hacía cien años. Parecía que sus teorías también. Escribí El germen de la autodestrucción, mi primera novela, la que permanece inédita. Tal vez es aburrida por estar nutrida de mis experiencias personales setenteras. O quizá sea un thriller. El lector decidirá.  Incluso, me di el lujo de estudiar la licenciatura en Derecho. Pero algo se implantó en mi manera de ver el mundo. Como que el espíritu de Marx se me aparece una y otra vez y me dice "¿Lo ves? Tenía yo razón" (Crisis de 1976, 1982, 1988, 1998, 2008-20??) El hecho es que ahora me topo de nuevo con su pensamiento a través de Theodor W. Adorno, Walter Benajmin, Roger Garaudy, Regis Debray y ¡hasta Mario Vargas Llosa!. Marx me lo había advertido cuando escribió "El cerebro de los muertos hace papilla al de los vivos". El cerebro de Carlos Marx hace papilla al mío. Volviendo al texto de Vargas Llosa: "El libro de Debord contiene hallazgos e intuiciones que coinciden con algunos temas subrayados en mi ensayo, como la idea de reemplazar el vivir por el representar, hacer de la vida una espectadora de sí misma, implica un empobrecimiento de lo humano". Poco antes había dicho "El espectáculo es la dictadura efectiva de la ilusión en la sociedad moderna". Me viene a la mente el conflicto vital de los románticos del siglo XIX: "esencia y apariencia". Unos lo resolvieron tomando partido por la apariencia, como Liszt y Wagner, quienes se inclinaron por las obras de arte espectaculares y una apariencia romántica; en cambio, Chopin, Schumann y Mendelssohn prefirieron vivir profundamente el conflicto, sin resolverlo (y terminar sus vidas brevemente o con una mente delirante). ¿Estamos viviendo una situación similar? ¿Acaso no vivo inmerso en un mundo donde las películas y la música son una serie de mercancías, mientras vivo la otra parte de mi vida encerrado en una torre de marfil tratando de eludir a los cobradores de los bancos?
Vargas Llosa disiente de Debord cuando éste dice que "la crítica de la sociedad del espectáculo sólo será posible, práctica en el sentido de una acción revolucionaria decidida a acabar con dicha sociedad". Vargas Llosa es claro: "En este aspecto, sobre todo, sus tesis y las de este libro se hallan en las antípodas". Marx también diría que las sociedades no cambian por voluntad de unos actores humanos, sino por la madurez de las fuerzas productivas, independientemente de la voluntad de estos actores. ¿Para qué suicidarse enfrentando al Leviatán cuando las condiciones no están dadas? Y, si están dadas, es probable que las cosas caigan por su propio peso.
Finalmente, Vargas Llosa cita a Gilles Lipovetsky y Jean Serroy, cuya obra "Sostiene la idea de la entronización de nuestros días de una cultura global _la cultura-mundo_ que, sustentada en el eclipse progresivo de las fronteras por obra de los mercados… viene creando, por primera vez en la historia, unos denominadores culturales de los que participan sociedades e individuos de los cinco continentes, a los que van acercando e igualando pese a las distintas tradiciones, creencias y lenguas que les son propias. Esta cultura… ha dejado de ser elitista, erudita y excluyente y se ha convertido en una genuina 'cultura de masas'… Lo que inventan las industrias culturales no es más que una cultura transformada en artículos de consumo de masas. Esta Cultura, según los autores, nace con el predominio de la imagen y el sonido sobre la palabra, es decir, con la pantalla. La industria del cine, sobre todo desde Hollywood…"
¿En serio se democratiza? Se democratiza el consumo, mas no la producción. La cultura mainstream vende millones de ejemplares al día y establece su cultura avasallando comunidades enteras. Más ¿Un creador latinoamericano puede acceder con facilidad a los canales de distribución mainstream? No. Tiene que sortear barreras de entrada casi insalvables. A menos que sea un millonario que pueda pagar estudios en la UCLA de los Ángeles, en Harvard, Oxford o en la New York Film Academy. Lo cierto es que "la publicidad y las modas que lanzan e imponen los  productos culturales en nuestro tiempo son un serio obstáculo a la creación de individuos independientes, capaces de juzgar por sí mismos qué les gusta, qué admiran, qué encuentran desagradable o tramposo u horripilante en aquellos productos".
Hablando de este tipo de cultura, en 2010 apareció el libro Cultura Mainstream de Fréderic Martel. Uno de los fenómenos que advierte este autor, según Vargas Llosa, es que "La inmensa mayoría del género humano no practica, ni consume ni produce hoy otra forma de cultura que aquella que, antes, era considerada por los sectores cultos, de manera despectiva, mero pasatiempo popular, sin parentesco alguno con las actividades intelectuales, artísticas y literarias que constituían la cultura. Ésta ya murió, aunque sobreviva en pequeños nichos sociales, sin influencia alguna sobre el mainstream… Tosltoi, Thomas Mann, todavía Joyce y Faulkner escribían libros que pretendían derrotar a la muerte, sobrevivir a sus autores seguir atrayendo y fascinando lectores en los tiempos futuros. Las telenovelas brasileñas y las películas de Bollywood, como los conciertos de Shakira, no pretenden durar más que el tiempo de su presentación, y desaparecer para dejar el espacio a otros productos igualmente exitosos y efímeros. La cultura es diversión y lo que no es divertido no es cultura… Para esta nueva cultura son esenciales la producción industrial masiva y el éxito comercial. La distinción entre precio y valor se ha eclipsado y ambas cosas son ahora una sola, en la que el primero ha absorbido y anulado al segundo. Lo que tiene éxito y se vende es bueno y lo que fracasa y no conquista al público es malo. El único valor es el comercial. La desaparición de la vieja cultura implicó la desaparición del viejo concepto de valor. El único valor existente es el que fija el mercado". Así termina la introducción a La civilización del espectáculo. Más, el concepto de que el único valor existente es el que fija el mercado, no es tan nuevo: ya lo habían dicho Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista de 1848: en el capitalismo "tanto tienes, tanto vales". De modo que no debe extrañar que para el capitalismo moderno el artista romántico que produce una obra de "El arte por el arte" al margen de las tendencias del mercado y sin lograr penetrarlo, "no vale nada". Es decir ¿Ya pasó de moda escribir bien una novela o una sinfonía? ¿Ahora hay que escribir cosas banales que tengan una apariencia atractiva y una caducidad inducida acelerada para que se olviden rápido? ¿Hay que limitarse a divertir porque educar es aburrido? ¿O es mejor negarse a todo esto y morir en el intento?


El exilio español.


No es agradable escribir desde el punto de vista de los vencidos y yo soy descendiente de un republicano español. Por eso a mí me alegra cuando la selección mexicana de futbol gana un partido importante. Hay una frase que dice “La historia la escriben los vencedores”. Es una frase odiosa. Lo vencedores no necesariamente son los mejores seres humanos. México perdió la guerra de 1847. Sus enemigos se la declararon porque en la Constitución Política Mexicana, desde aquél entonces, se prohibía la esclavitud. Y, los estados sureños de nuestros vecinos norteños, dependían de los esclavos negros para mover sus plantaciones algodoneras. Nosotros perdimos la guerra del 47 y la mitad de nuestro país. A nuestros vecinos les costó una de las más crueles guerras de la humanidad, la Guerra de Secesión de 1861-65, en la que los estados del norte combatieron contra nuestro enemigo del 47: los Estados Confederados esclavistas sureños. Pero finalmente, la esclavitud también se abolió en los Estados Unidos de Norteamérica y la historia cambió ¿Si los confederados hubiesen triunfado hoy tendríamos tanta información sobre Abraham Lincoln? La visión de los vencidos también es importante: sin las obras de Fray Bernardino de Sahagún (s. XVI) la historia de México estaría incompleta. También lo estaría la de Estados Unidos sin la película Lo que el viento se llevó (que por cierto, era una de las favoritas de Hitler). Hitler fue un importante aliado del usurpador Francisco Franco. La política es un juego muy difícil y cambiante. Antes del 22 de junio de 1941, Hitler y Stalin eran aliados. Por consiguiente, nuestro querido general Lázaro Cárdenas también simpatizaba con la Alemania Nazi. Y no se diga lo contrario de nuestro distinguido intelectual José Vasconcelos, pro nazi de corazón. En México había motivos para estar en contra de los norteamericanos, a causa de las invasiones de 1847 y 1914, cuyas heridas aún estaban recientes. También estaba candente la relación a causa de la expropiación petrolera de 1938; sin embargo, el gobierno revolucionario mexicano también simpatizaba con el comunismo estalinista de la U.R.S.S., enemigo natural de Hitler y de Franco. Cuando Hitler cometió el error de invadir la U.R.S.S., México se decantó por el bando de los aliados. Los agentes propagandísticos pro nazis y los espías germanos que operaban en nuestro país, fueron denunciados por  la U.R.S.S., arrestados por la policía mexicana, y deportados o entregados a la policía norteamericana. Aunque las relaciones de Franco con Hitler nunca fueron todo lo serviles que el dictador alemán hubiese deseado, es obvio que el apoyo de los nazis alemanes y los fascistas italianos fue decisivo para que Franco ganase su guerra de usurpación contra la Segunda República Española, tras la sangrienta Guerra Civil española. La sangre se derramó casi a partes iguales por ambos bandos. Es por esta razón que muchos españoles emigraron o enviaron a sus hijos a otros países, mientras regresaba la paz. Fue el caso de los llamados Niños de Morelia, entre los que se encontraba mi padre, Francisco González Aramburu, quien llegó a México cuando tenía tan sólo 10 años de edad. Vivió en el colegio Lasalle de Morelia, en calidad de internado, como si fuese un huérfano. A los amigos y familiares siempre nos cuenta anécdotas de cómo era la vida en los campamentos de refugiados franceses, que más bien parecían campos de concentración; o de cómo huyó de España con la ayuda de unos contrabandistas; de cómo era la vida en el colegio Lasalle donde a menudo comían “frijoles tripulados”; es decir, con gorgojos. En aquella época, las brasas de la Guerra de los Cristeros aún estaban encendidas y mi padre recuerda cómo, al pasar por Tepic, las mujeres beatas de la región los rociaban con agua bendita; porque, como eran hijos de trabajadores socialistas, creían que estaban poseídos por el demonio. O nos contaba chistes del republicano español que ya no tenía el dedo índice de la mano derecha, a causa de golpearlo contra la mesa mientras decía “no pasa otro año sin que caiga Franco”. Por medio de esta página, quiero, ante todo, expresar mi gratitud al General Lázaro Cárdenas, así como al gobierno y pueblo de México por haber dado asilo a mi padre y sus hermanas, y a muchos otros exiliados. México se ha enriquecido con la cultura de los emigrantes a los que ha dado asilo. En música, nos enriquecimos con la obra y pensamiento de personajes como Rodolfo Halffter y Simón Tapia Colman, entre otros. Cuando uso el plural de la primera persona lo hago en calidad de mexicano, pues soy orgullosamente mexicano, de acá de este lado, aunque me confundan con tejano (porque mi abuelo Christen era legalmente norteamericano, registrado en Laredo, Texas). Los emigrantes dejan su patria pero injertan su cultura en el nuevo hogar, aunque al principio sean incomprendidos. También nuestros vecinos del norte, los EUA, crecieron gracias al flujo de toda clase de emigrantes.
(Publicado también en Diario de Xalapa, Cultura, 29 de junio de 2014).

sábado, 28 de junio de 2014

El agradecimiento, se agradece.

¡Qué hermoso es cuando un ser humano se topa con otro que es agradecido! Ayer y ante ayer, los alumnos de Escuela Primaria Enrique C. Rébsamen de la generación de 1968-1974 organizaron una serie eventos para recordar, agradecer y rendir un cálido homenaje a sus profesores. Muchos de estos alumnos ahora son destacados profesionistas: abogados, músicos, médicos, etc; no faltó quien eligió la carrera de profesor, para seguir con el ejemplo de sus maestros. Qué bueno que todavía haya gente que recuerde y agradezca a quien le enseñó a leer y a escribir las primeras letras. A su vez, los profesores homenajeados respondieron con vibrantes y breves discursos. En uno de ellos, una profesora hizo un recuento de la historia de la esta escuela, proporcionando atractivos datos históricos: por muchos años, el corazón de Enrique C. Rébsamen, eminente pedagogo suizo y fundador de la primera escuela Normal de México,  estuvo guardado en una caja metálica y adentro de un muro. Hasta que alguien gestionó el traslado del corazón a la tumba donde está el resto del cuerpo de tan distinguido educador. Muchos años después, de esta institución egresaron (cada uno a su tiempo) tres niños que posteriormente se convertirían en buenos gobernantes de Veracruz: Marco Antonio Muñoz, Rafael Hernández Ochoa y Agustín Acosta Lagunes.
Mi esposa fue una de las profesoras de la Rébsamen por treinta años y fue una de las homenajeadas, razón por la cual me tocó acompañarla al festejo de ayer en la noche, en el Casino Español. Tras la proyección de un documental y unos breves discursos relativos al evento, el maestro Roberto Aguirre Guiochín nos deleitó con su hermosa guitarra pulsada por sus ágiles y emotivos dedos. Roberto fue uno de los alumnos de mi esposa. Posteriormente, cantaron tres muchachos de un grupo llamado Ópera Juvenil de Xalapa, quienes cantaron arias de óperas famosas y canciones mexicanas e italianas, para mayor deleite de los ahí presentes. Una de las canciones fue Veracruz, de Agustín Lara, la cual empecé a cantar. Para fortuna mía y de los presentes, el tequila y los mariachis me afinaron, pues la chica que la estaba cantando me puso el micrófono cerca de la boca. Después, el orador anunció uno de los eventos más ansiados: la cena, la cual, tras un brindis con champaña, aplicó a todos los presentes en una especie de trance colectivo: unos comimos y bebimos más rápido que otros, pero todos lo hicimos. Tras un intercambio de diplomas y agradecimientos mutuos, intercalados con unas cuantas bromas de buen gusto, inició el baile, al son de las vibrantes notas de Fiebre de sábado en la noche, para evocar la atmósfera setentera de los alumnos, quienes egresaron de la primaria en 1974. Nosotros nos retiramos, pasando la media noche, pero la fiesta prosiguió no sé hasta que horas.

miércoles, 25 de junio de 2014

Mi ensayo se mantiene como uno de los más descargados

El ensayo biográfico que escribí en 1995 sobre Toña la Negra con el que gané un premio nacional, sigue manteniéndose entre los 25 más descargados en el sitio soopbook.es. La descarga es gratuita, sólo hay que acceder al sitio o entrar haciendo click al link http://frany.soopbook.es

domingo, 22 de junio de 2014

Gran gala de ópera exitosa

El éxito se puede medir con varios parámetros: una venta de taquilla impresionante, un desempeño artístico impecable, un objetivo pedagógico realizado cumpliendo las expectativas, un rival deportivo superado en la competencia, etc., etcétera. En el caso de la gala de ópera que ofreció el Instituto de Música del Estado de Veracruz (el ISMEV), se podría decir que tuvieron éxito de varias maneras: el público pudo escuchar las magistrales interpretaciones de las cantantes Ana Luisa Méndez (soprano) y Belem Rodríguez (mezzo-soprano). Por parte del ISMEV, el éxito fue múltiple: tras una interpretación del la hermosa sinfonía 40 de Mozart a un nivel bastante profesional (a cargo de una orquesta estudiantil, pero de muy buen nivel), el programa continuó con fragmentos de óperas famosas como Las Bodas de Fígaro y Cosí fan tutte de W.A. Mozart, Aída, La Traviata y Nabucco de Verdi, La Bohemia y Gianni Schicchi de G. Puccini. Otro tanto anotado por el ISMEV que tan acertadamente dirige el Maestro Antonio Tornero, fue la participación del Ensamble Vocal del ISMEV. Cabe decir que, salvo el caso de las Maestras Ana Luisa Méndez y Belem Rodríguez, así como de Víctor Hugo Jiménez Beiruty, quien en esta ocasión dirigió a la orquesta juvenil, todos los demás son personas que han aprendido música en este instituto. Pero, para decirlo en términos futboleros, el mejor tanto que se anotó en esta ocasión el Maestro Antonio Tornero, fue el anuncio de la Licenciatura en Canto con formación en artes escénicas. Sin duda alguna, desde hacía muchos años faltaba la apertura de una institución educativa así: Xalapa y otras ciudades del Estado de Veracruz ya están maduras para tener una compañía de ópera. La Facultad de Música de la Universidad Veracruzana ofrece la Licenciatura en Música con opción en canto, pero sin proporcionarles a los alumnos suficiente práctica escénica. De tal suerte que sus egresados a menudo acaban cantando en un coro o impartiendo clases de música en algún lugar, pero no cantando en una compañía de ópera. A menos que continúen sus estudios en otras ciudades, como fue el caso de Javier Camarena, entre otros. México es un país que ha dado grandes cantantes al mundo, al menos desde los tiempos de Ángela Peralta. Y Veracruz no ha sido la excepción. Xalapa, Orizaba, el Puerto de Veracruz, cuentan con teatros, recursos humanos, orquestas, medios de comunicación, dramaturgos y compositores de música; es decir, todo lo necesario para tener al menos una compañía de ópera. En especial, la apertura de la Sala Tlacná ha dejado un vacío en la sala Emilio Carballido del Teatro del Estado de Xalapa, que podría llenarse con éxito con una programación permanente de óperas. La ópera es un género muy basto que va desde las óperas barrocas tempranas de Monteverdi y sus contemporáneos del siglo XVII, hasta producciones postmodernas como La Muerte de Klinghoffer de John Adams, del siglo XXI y producciones más recientes. Hay de todo: óperas barrocas, clásicas, románticas, realistas, impresionistas o, por naciones, italianas, francesas, inglesas, rusas, chinas, norteamericanas, brasileñas y, por supuesto, mexicanas. También hay géneros afines como la opereta, la zarzuela, la revista, los musicales tipo Broadway o propuestas experimentales de vanguardia. El arte, sin ser la panacea, es una buena medicina contra la descomposición social. Por esta razón, también el Gobierno de Javier Duarte de Ochoa se está anotando un buen tanto al impulsar este tipo de instituciones, a las que debería ofrecerles todo el apoyo legal, económico y comunicativo para que alcancen con amplitud sus objetivos y beneficien de esta manera no sólo a la sociedad veracruzana, sino al mundo entero. En mi opinión, nuestro gobernador haría mejor en invertir en infraestructura y desarrollo humano para que el IMSEV genere músicos y cantantes locales de gran nivel que estar intentando recomponer el tejido social gastando en festivales faraónicos que sólo son de gran ayuda para los extranjeros, pero sin dejar nada a cambio a los veracruzanos. Lo digo con todo respeto. De por medio está el tema de la globalización y la inversión extranjera. Por supuesto que México debe abrirse al mundo y captar inversión extranjera. Pero alguien debe preparar a los mexicanos para enfrentar el reto global. Incluso los extranjeros agradecerán que lo mexicano se conserve, que México siga produciendo buenos cantantes. Digo, es como administrar un bosque: si tras de talar un árbol se siembran cinco y no se tala otro hasta que éstos tengan probabilidades de sobrevivir, el bosque se conservará y los mantos freáticos también. Pero, si en vez de seguir este esquema, por un afán económico inmediato se talan todos los árboles en una semana y se queman los pastizales, el bosque morirá: no habrá árboles, los mantos freáticos se secarán o se contaminarán y habrá un sinnúmero de problemas cuya solución tendrá un costo cuyo valor superará a las ganancias obtenidas con la tala inmoderada. Volviendo al tema de la gala de ópera, los artistas se echaron el público a la bolsa a medida que el programa avanzaba, al grado de aplaudir frenéticamente tras el número de la marcha de la ópera Aída. Ese podría haber sido un muy buen momento para terminar, pero había una sorpresa más: el brindis de La Traviata. El público obligó al elenco a dar un encore, y por esta razón interpretaron de nueva cuenta el episodio de la marcha triunfal.

sábado, 21 de junio de 2014

Atención artistas plásticos, escénicos y musicales

El martes 26 de junio inicia este importante diplomado. Está dirigido a los artistas que no están satisfechos con tener estudios artísticos y obra creada o escenificada, pero con escaso público. Yo he estado estudiando en Realia, primero unos diplomados y después una Maestría en Producción Artística y Marketing Cultural y he recuperado un optimismo que había perdido desde hace muchos años, pues ahora se que todavía se puede hacer arte en México y encontrar la manera de distribuirlo. Hay manera de enfrentar la falta de apoyos y de oportunidades. También es cuestión de enfrentarse a prejuicios y romanticismos que en nada ayudan al desarrollo del artista contemporáneo.  El ser humano actual tiene que enfrentar una competencia mundial y el artista no es la excepción. Esto, aunado a que las políticas gubernamentales son cada día más limitadas e insatisfactorias para los artistas, lleva a la necesidad de crear nuevos profesionales de la gestión cultural o preparar a los artistas a ser sus propios gestores. Muchos de estos temas se abordarán en este diplomado, que ayudará a los artistas a mejorar sus procesos de producción y distribución.

martes, 17 de junio de 2014

Próximamente, Danza para la Diosa.

El sábado 21 de junio,  a las 20:30 horas, en el Espacio Cultural Vía Lúdica, se presentará la función de danzas orientales y canto con las bailarinas Sirena  y  Hadzust Balderas y la cantante Rosaura González. Interpretarán un ramillete de coreografías y canciones que van desde lo afroantillano hasta el antiguo Egipto, pasando por una danza oriental moderna tipo cabaret y por la Grecia antigua. Como magas gitanas bailarán las niñas Alondra Gómez Gayosso y Daryl Covarrubias, alumnas de la Academia de Danza Katarsis. Las artistas se inspiraron en los diferentes cultos que la humanidad ha rendido a deidades femeninas, desde hace 40 000 años, cuando los glaciares se empezaron a derretir para dar paso a las primeras civilizaciones, hasta tiempos más recientes. Desde los Pirineos hasta Siberia los europeos han venerado a este tipo de figuras femeninas. Asia, África y América no han sido la excepción. La Gran Diosa Madre está presente en todos esos lugares con diferentes formas: Astarté, Ishtar, Inanna, Nut, Isis, Astoreth, Yemayá, Au Seth, Hathor, Nina, Nammu. Y yo añadiría la Tonantzin de los mexicanos antiguos, las once mil vírgenes de los cristianos, en especial la Virgen María y la Virgen de Guadalupe. Sin entrar en polémicas de que si el Código de Vinci dijo esto o lo otro, porque estas danzas nada tienen que ver con la novela salvo la figura de la deidad femenina, es evidente que la humanidad siempre ha adorado a una figura dulce y protectora, la cual es la Diosa Madre. En esta ocasión, la Tonantzin y las figuras cristianas estarán ausentes, pues el perfil de las bailarinas está construido a base de danzas árabes, gitanas y africanas, en tanto que en el cristianismo, las danzas de carácter ritual hace muchos siglos que dejaron de practicarse. Hadzust Balderas es egresada de la Escuela Veracruzana de Danza y se ha desempeñado como docente de danza en varias instituciones. Su repertorio incluye danza afroantillana, son jarocho, folklore nacional y contemporáneo. Rosaura González, cantante de ópera, incursiona en la Música del Medio Oriente, afrontando el reto de cantar una música culturalmente muy diferente a la nuestra, pero no por ello menos atractiva. Rosaura interpretó el rol principal en la ópera Tropical y actualmente canta en el coro de la Universidad Veracruzana. Sirena (Diana Barrón) es una inquieta antropóloga (con Maestría) y bailarina que tiene ocho años de experiencia en la danza oriental llamada Raqs Sharqi. Sus investigaciones antropológicas tienen como foco de interés la cultura y el folclor de los pueblos del Medio Oriente y su influencia en nuestro México. Las niñas Daryl y Alondra estudian en la Academia de Danza Katarsis desde los cuatro años de edad. También han incursionado en el teatro y ahora en la danza árabe, con la maestra Sirena. El espacio Cultural Vía Lúdica está ubicado en la calle Corona número 18, muy cerca del parque Los Berros; sin embargo, se trata de un sitio pequeño, por lo que el cupo es limitado y se recomienda una asistencia puntual, para no quedarse sin ver este original evento.




domingo, 15 de junio de 2014

Shakespeare M en Xalapa

Ayer fuimos al teatro La Libertad a ver Shakespeare M. Me la recomendó un amigo, Tony Ortiz, un joven director de teatro; pero, de por sí, en mi familia somos clientes recurrentes de tal sitio que dirige el reconocido artista Abraham Oceransky, quien siempre nos ha sorprendido con sus creativas puestas en escena. Tras una larga espera a causa de un evento en el espacio de al lado, donde tuve la fortuna de escuchar de manera gratuita al afamado grupo Tlen Huicani y otro grupo de folklore veracruzano, la función inició con una o dos horas de retraso. Independientemente de la nobleza de las acciones tomadas en este recinto vecino (pues son eventos para recaudar fondos en favor de comunidades en situación difícil, no sólo de pobreza, sino por los desastres fluviales de la temporada) creo que quien los coordina debería por lo menos avisarle a la compañía teatral de al lado para que se programen sin interferirse, ya que se trata de hacer el bien, y no de dañar a otros. Porque las potentes torres de sonido de un evento ahogan a las voces del otro. Y si el otro también hiciere uso de los altavoces a todo volumen, ninguno de los eventos sería placentero. De hecho, en el evento que se presentó en Manos Veracruzanas, sólo el grupo Tlen Huicani tenía un volumen adecuado. Pero el espectáculo que se presentó después de ellos, era demasiado escandaloso. Yo no sé como a la gente de hoy le gusta percibir tal agresión sonora. Desde hace muchos años se sabe que arriba de los 90 decibeles las ondas sonoras dejan de ser música y se convierten en una de especie de ruido que puede ocasionar dolor y daño al aparato auditivo. Tampoco creo que se trate de un sabotaje porque la obra Macbeth haga alusiones a ciertos políticos contemporáneos: si bien Shakespeare M inicia su acción en un campamento rebelde, Macbeth fue escrita en Inglaterra, en el siglo XVII. No creo que a alguien le venga el saco. Así que Shakespeare M inició con los personajes vestidos a la usanza de los mineros, con todo y lámparas de casco, lo cual, bajo una lectura superficial, nos podría remitir a los narcos excavando sus túneles; pero no hay nada de eso: en seguida entran unos soldados a acribillar con ráfagas de ametralladora a dichos rebeldes, con un estruendo de balazos y explosiones bastante violento, que nos podría remontar a las balaceras que tanto nos afligen. Más, al observar a los soldados, uno percibe que traen cascos ingleses de la Primera Guerra Mundial. Por consiguiente, no se refieren a soldados mexicanos. Ni siquiera tienen cascos nazis, recurso ya un tanto gastado para referirse a gobiernos tiránicos. Los oficiales, en cambio, traen viseras y charreteras con motivos de rojo intenso, que nos remiten a los oficiales del ejército rojo de la U.R.S.S. o de alguno sus países satélites de Europa Oriental. De nuevo, no están hablando de México. Pero uno siente todo el tiempo que estamos ante un ejército atemporal, pannacional y actual. Lo mismo sucede con Macbeth y los otros personajes que encarnan al grupo en el poder. Oceransky prescindió de las tres brujas, para hacernos sentir a un Macbeth esencialmente malo y no a un personaje que se vuelve malo por el hechizo de unas brujas. Lo cual es bastante impactante. Recomiendo ampliamente esta puesta en escena y ojalá que los artistas altruistas de al lado se coordinen con los actores, para que cada evento ocurra en momentos diferentes. Así, el público xalapeño podría verse beneficiado: tras de oír a la OUMP o al grupo Tlen Huicani o ver un colorido ballet folklórico veracruzano, podría pasarse de Manos Veracruzanas a La Libertad a disfrutar de una buena puesta en escena teatral.

jueves, 12 de junio de 2014

Gran éxito de ópera Tresguerras

Recientemente se estrenó la ópera Nuestro Tresguerras del compositor mexicano Guillermo Diego en la ciudad de Celaya, Guanajuato, con gran éxito. Afortunadamente aún hay gobiernos estatales que apuestan por las producciones nacionales. Es una manera amena de recordar los valores patrios. La mejor manera de sobrevivir a la globalización es proyectarse al mundo desde lo local, pues es lo que nos diferencia, lo que nos da identidad y valor en un muy competido mercado mundial. Desde esta tribuna felicito calurosamente a Guillermo Diego, a todo su elenco, a sus productores y al Gobierno del Estado de Guanajuato, así como a CONACULTA y todas las autoridades y empresas que pudieron hacer realidad este magnífico proyecto. De este éxito nos habla http://noticieros.televisa.com/programas-primero-noticias/1406/opera-magna-celaya/

¡En horabuena!

miércoles, 11 de junio de 2014

Por eso estamos como estamos

La orquesta Sinfónica de Xalapa se apresta hacer sonar en fechas próximas la magnífica sinfonía 9 de Beethoven. Hoy, en la sección de Cultura del Diario de Xalapa, en primera plana, apareció una entrevista al director de orquesta y compositor chileno Víctor H. Toro, quien está invitado para dirigirla en fecha próxima. Como título, el artículo empieza citando esta frase "Fundamental, incluir en repertorios a los nuevos compositores". Gracias, señor Toro, por fin alguien aboga por nosotros los compositores vivos tras muchos años de silencio. Otra frase que me llamó la atención es: "quienes hemos sido atrapados por las bellas artes debemos cuidar nuestro trabajo y compartirlo". Esto, en términos modernos, significa que tenemos que valernos del marketing, la promoción y la publicidad. Continúa diciendo el Maestro Toro que "De lo contrario, las sociedades del futuro no sabrán que existimos ni qué les dejamos. Sólo tendrán una imagen de personas barbáricas que destruyeron los recursos naturales". Con razón estamos como estamos. Ayer me apersoné al Teatro del Estado para realizar la segunda edición de "Lunas de octubre", que estrenamos en aquel recinto, para llevarme la sorpresa de que tenía todas las puertas cerradas. El festival Jazz-UV y el Hay Festival eran más importantes que mi obra (y yo soy un compositor mexicano radicado en Veracruz por muchos años) y para ellos ya estaba agendado el espacio. En Veracruz, realmente uno, como compositor, se siente como encerrado en un ghetto. Ya hice observaciones al respecto cuando escribí en este blog el artículo http://ecdajedrez.blogspot.mx/2013/08/hoy-osx-estrenara-su-sala-de-conciertos.html. Espero que le hagan caso a Víctor H. Toro, quien señala que "es una realidad que en los repertorios se incluye en mayor medida a autores clásicos y que incluso se peca de conservadores, quizá porque se tiene la idea de que eso es lo que la gente quiere escuchar. No obstante…, los directores deberían asumir la responsabilidad de buscar incluir a las nuevas generaciones, a las nuevas voces, porque si en su momento no se hubiera dado la oportunidad a Beethoven no tendría el sitio que ocupa en la historia de la música". Si bien es responsabilidad de los artistas hacer marketing de su propia obra y olvidarse de posturas románticas del tipo "si una pieza musical tiene porvenir comercial está prostituida o ya perdió su valor artístico; yo por eso quiero morir pobre y olvidado", también es cierto que esta responsabilidad es compartida y la deben afrontar tanto los gobiernos, como las autoridades culturales y la iniciativa privada. En Veracruz, los responsables de la difusión cultural deberían entender que no basta con promover a artistas y obras foráneos. También deben hacerle un espacio significativo a la producción local. O pasarán a la Historia como traidores a la patria o fascistas que enajenaron el patrimonio nacional y traicionaron a sus compatriotas, dejando, además, un entorno desolado, lleno de violencia y depredación ecológica. Tan sólo en las bodegas de la editorial de la Sociedad de Compositores de Música de México hay una infinidad de partituras esperando su turno. Pero, mientras no haya quien las haga sonar, sólo son un cúmulo de papeles estorbosos parecidos a la basura. Me viene a la mente la anécdota (no me importa si es verídica o no) de Félix Mendelssohn, director de orquesta y compositor judío y alemán (combinación difícil de llevar en la vida real). Un día, Mendelsohn se apersonó en la carnicería del lugar donde vivía, para comprar, por decir, dos kilos de carne molida. Seguramente un encargo de su esposa. Vio que el carnicero arrancó dos papeles pautados de un montón de libros viejos y le preguntó por el valor de esos legajos. Le interesaban, porque él era músico. "Me costaron diez ducados" contestó el comerciante. "¿No le importa si yo se los compro a veinte?", dijo Mendelsohn. "No, lléveselos. El que me los vendió no sabía que hacer con este montón de basura". La obra que así rescató Félix Mendelsohn fue La Pasión según San Mateo de J.S. Bach, la obra cumbre de la música alemana y un tesoro de toda la humanidad. ¿Cuantas otras partituras fenecieron a manos de un carnicero, las polillas, un incendio, diluvio o guerras? Las partituras de los compositores nuevos, sean mexicanos o no, son algo más que una basura estorbosa: son sueños, emociones, valores, entretenimiento, cultura. Son lo mejor de un ser humano ¿Porqué tirarlas al olvido de manera tan cruel? ¿Es que realmente hay prioridades que justifican ese desperdicio? Por ahí anda circulando en el internet una posteada que dice "si hubiera más escuelas de música que militares por las calles, habría más guitarras que metralletas y más artistas que asesinos". No es una broma. Si la política de un país es poner a remate las riquezas del subsuelo sabiendo que sólo los extranjeros podrán adquirirlas, así como las telecomunicaciones, los canales de distribución de los productos del campo, de la ganadería, y la cultura y el arte, invirtiendo sólo en un cuerpo represor para acallar las protestas ¿Qué nivel de vida le esperará a los productores nativos de ese país? Su irritación será grande y algunos de ellos, se sumarán, o bien al crimen organizado, o bien a una rebelión (militar o no), ocasionando un sinnúmero de problemas. En cambio, si cada quien pudiese vivir en ese país del producto de su trabajo, quedando con un excedente para poder adquirir artículos nacionales y de importación o poder escoger entre un artista foráneo y otro local, la gente viviría contenta y sería pacífica y productiva. Como dijo Fontanarosso a través de su personaje Boogie el aceitoso "cada quien tiene derecho a escoger su forma de morir". Y ese derecho también es un derecho de las autoridades. ¿Cómo quieren los gobernantes actuales y las autoridades culturales veracruzanas que los recuerden las generaciones futuras?

martes, 10 de junio de 2014

¿Ya no se ve mi página?

Hace poco quise añadir un enlace desde facebook hacia esta página, para que se viera una publicación en torno a la escena 2 de mi ópera "Tropical", cuyo video está en youtube: Tropical escena 2

Porque ésta es la escena más visitada de las cuatro que subí al internet. Pero hubo algo que no entendí: los de facebook me sugirieron pegar un código html, el cual no sólo no mostró mi publicación, sino que parece que ahora ha borrado toda mi página. En facebook tengo un problema: lo considero un sitio bastante inútil para difundir mis ideas, el cual, para poder hacer publicidad (esto es, difusión pagada), me exigen pagar con tarjeta de crédito y yo me niego a hacerlo, porque es un medio demasiado caro. Tengo tarjetas de débito con chip y me parece que con ellas debería ser suficiente para hacerlo. Espero que sea un error y no un acto de mala fe.