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jueves, 14 de diciembre de 2017

Mejor preocúpate por la LSI

La LSI es un proyecto de Ley de Seguridad Interior que ya ha sido aprobada por la Cámara de Diputados y mañana la Cámara de Senadores decidirá al respecto, ante una ola de protestas, exigencias y sugerencias, porque es altamente preocupante debido a su tendencia a militarizar al país y a hacer nugatorios un conjunto de Derechos Humanos.

 Contra este proyecto se han pronunciado organismos internacionales como la oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), las comisiones Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) e Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y ocho ombudsman estatales, entre otros, así como una gran cantidad de ciudadanos que hemos protestado de alguna manera, por ejemplo firmando una propuesta en https://www.change.org/p/senadomexicano-rechazo-total-a-la-ley-de-seguridad-interior-en-m%C3%A9xico?recruiter=91358965&utm_source=share_petition&utm_medium=copylink&utm_campaign=share_page&utm_term=199328

la cual yo ya firmé. Urge, pues mañana se resuelve este asunto. Más vale que los Senadores no la pasen tal cual está a tener que tramitar otro amparo so pena de perder la vida ante un error o abuso de los militares.

Hace unos días estaba afligido por la propuesta de Andrés Manuel López Obrador, candidato al que he elegido para ser presidente de México en 2018, en la que propone declarar una amnistía a los criminales, la cual ha sido tomada como bandera por sus opositores y es por donde le están tirando más duro, pues es evidente que se trató de un error. A estas alturas ya no sé si fue un error táctico o de plano estratégico, porque puede que tenga alcances duraderos. Lo que me inquieta es que comentando esto en algunos grupos de amigos, no faltó quien se me fuera a la yugular y me descalificara diciéndome que era yo "un diletante que no profundizaba en nada" u otro que me dijo "no seas marioneta del sistema ...no sabes nada de nada mejor no opines...". O sea, que le voy a un candidato, quiero que gane pues tiene propuestas con las que coincido: la honestidad, el combate a la corrupción, el darle becas a los mal llamados "ninis" para que trabajen y aprendan un oficio honesto y no se sumen a las filas del crimen organizado. Incluso he sido representante de partido de Morena y en mi casilla se les respetó su triunfo. Pero no puedo decir "creo que mi líder la cagó" porque se me van a la yugular.
Me parece que la clave del error de AMLO es por tirar en sentido opuesto a la militarización del país, lo cual agradezco, y también a la idea de combatir los altos índices de delincuencia generando condiciones de estudio, capacitación, trabajo y una distribución más justa de la riqueza en lugar de combatir únicamente la delincuencia con la violencia sin atacar las causas de ésta.
Si bien no se va a acabar la criminalidad con estas condiciones, es evidente que cierto tipo de delitos, incluídos los de alto impacto, se van a disminuir de manera drástica, porque la gente ya no va a tener necesidad de delinquir, así de fácil. Que va a costar mucho dinero este plan, sí. Va a costar. Pero más caro lo vamos a pagar si no se revierte esta desastrosa situación. De modo que las descalificaciones del "Chico Maravilla" (Ricardo Anaya) que dicen que AMLO pretende regresar a estrategias de ayer fracasadas, está claro que están fuera de lugar porque el estilo de moda es peor que esas estrategias arcaicas pero que casi todo México añora. Porque, cuando se aplicaban, al menos había paz y una manera honesta de ganarse la vida, sin tanto sobresalto. Por otra parte, le estoy agradecido a Ricardo Anaya que haya propiciado la salida de Margarita Zavala del PAN. Creo que ya tuvimos suficiente con seis años de calderonismo.
Exactamente ¿Qué fue lo que dijo AMLO que provoca tanta urticaria de uno y otro lado? En el estado de Guerrero, donde Acapulco es por ahora la ciudad más violenta del país, dijo "Si es necesario... vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía, siempre y cuando se cuente con el apoyo de las víctimas, los familiares de las víctimas...". Es una propuesta que difícilmente llegará a la práctica, en primer lugar, porque está en chino que las víctimas o sus familiares otorguen esa especie de "perdón" cuando el delito haya sido de alto impacto. Me explico, no es lo mismo perdonar a un famélico que se robó un bolillo que a un secuestrador que tras mutilar el cuerpo de la víctima, cobró millones de pesos y privó de la vida al secuestrado. Por otra parte, está de por medio el Congreso, quien sería quien podría otorgar esto. Pero siendo presidente, no dudo que podría lograrlo. El asunto aquí es que las víctimas de un delito de alto impacto difícilmente se van a pronunciar por la amnistía, según la gráfica de un sondeo que hizo El Universal que viene anexa a este ensayo. AMLO ganó presencia en las redes sociales, pero quizá perdió simpatizantes debido a una propuesta que sabía que no iba a cumplir, debido a la letra chiquita de la condición, que pocos leímos. Incluso yo no la leí al principio. Es algo así como el tratado McLAne-Ocampo donde se pactó la venta del Itsmo de Tehuantepec si se cumplían unas condiciones escritas por Juárez con letra chiquita, que McLane no leyó o minimizó, pero que eran condiciones imposibes de materializarse. Por eso Juárez consiguió el préstamo que necesitaba y México conserva el Itsmo de Tehuantepec. Yo insisto en que AMLO se equivocó con esta propuesta, pero que lo más grave no es este error, sino la posibilidad de que la LSI se apruebe tal y como está. Por eso hay que hacerle llegar nuestra inquietud al Senado, para que o no la apruebe, o la corrija.
http://www.milenio.com/politica/amlo-amnistia-lideres-crimen-carteles-margarita_zavala-meade-milenio-noticias_0_1078692305.html
http://www.milenio.com/politica/amlo-amnistia-lideres-crimen-carteles-margarita_zavala-meade-milenio-noticias_0_1078692305.html
http://www.milenio.com/politica/amlo-amnistia-lideres-crimen-carteles-margarita_zavala-meade-milenio-noticias_0_1078692305.html

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Entre Escila (LSI) y Caribdis (AMLO)

Por un lado los mexicanos que estamos enterados del asunto estamos "apanicados" (Fox dixit) ante la imninente aprobación de una ley de militarización del país, llena de peligrosas ambigüedades que implican cancelación de derechos humanos y criminalización de protestas sociales; y, por el otro lado, al candidato que es o era "la esperanza" de México quien acaba de meterle un autogol a su causa con la declaración de que, en caso de llegar a ser presidente de la república, va a amnistiar a los criminales.
Yo he sostenido en este blog en muchas ocasiones que la idea de combatir a la violencia con la violencia sólo engendrará más violencia. Pues si algo está escrito en La Biblia, es que éste es un fenómeno muy antiguo que desde la época de los primeros patriarcas se conoce: "El que a hierro mata, a hierro muere". El proyecto de Ley de Seguridad Interior tal y como lo aprobaron los diputados, contiene una serie de ambigüedades que abrirán la puerta a que, si alguien sospecha que eres criminal, el ejército podrá entrar a tu casa a buscarte o a hacer un cateo sin órden judicial. Y, como los soldados no saben de leyes civiles pero están entrenados para matar, al menor asomo de resistencia te acribillarán con armas de alto poder y quizá a tu familia también le toque. O te destruirán la casa en un segundo. Ésta es una ley para matar moscas a cañonazos. Lo que debería hacerse es que los militares entrenen y capaciten a los policías, pues éstos sí saben de leyes civiles aunque a la fecha estén rebasados por los grandes capos de la droga.
Altamente sospechosa es la disposición que otorgará facultades al ejército para intervenir en caso de protestas sociales "no pacíficas" ante la inminencia de un severo gasolinazo y los saqueos a comercios que ocurrieron durante el gasolinazo anterior. O ante las probables protestas sociales en caso de un gran fraude electoral en las elecciones del 2018.
Sin embargo, el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), acaba de cometer una pifia mayúscula: ofrecer la amnistía a los criminales. Esto fue un error táctico gravísimo. Según Garry Kasparov, en su libro Como la vida imita al ajedrez (2009, p. 69), un error táctico puede arruinar el mejor plan estratégico: "imaginemos un partido de fútbol para el que los jugadores se han estado entrenando durante meses, les han enseñado estrategias complejas y planes de juego. Pero si el portero del equipo contrario resbala sobre la hierba, dejarán a un lado la estrategia y dispararán a puerta sin dudarlo, una reacción puramente táctica." Como se ha visto en campañas anteriores, Andrés Manuel es un estratega muy bueno. Tiene razón cuando dice que "los pobres son primero" y que una medida muy eficaz contra la violencia y la criminalidad será crear empleos; es decir, reducir el desempleo y las asimetrías sociales. Pero siempre la caga a nivel táctico: no se presenta a los debates cuando lo están acribillando con la frase que lo acusa de ser "un peligro para México", sacar en un debate una foto con los personajes de cabeza y ahora decir que va a amnistiar a todos los delincuentes, olvidando que en la casa del ahorcado no se habla de la soga.
Me explico: creo que Andrés Manuel confundió a los narcos con luchadores sociales. Pero los criminales organizados no son luchadores sociales, como podría serlo la guerrilla en Colombia, pues son pueblo que se ha vuelto contra el pueblo. Por cierto, aún está reciente el rechazo a la paz en Colombia, que a los outsiders nos pareció increíble, pero las razones son similares "¿Cómo vamos a perdonar al que nos ha matado familiares y/o causado graves daños patrimoniales?" Es verdad que el perdón es uno de los grandes valores del cristianismo, pero también es algo que se debe hacer con cuidado. Quizá AMLO debió añadir "pero con estas condiciones: deponen las armas, se retiran de las actividades ilícitas y al que vuelva a delinquir le vamos a dar paredón".
Volviendo al símil del fútbol que citó Kasparov, tras ir ganando en el primer tiempo 1-0, de repente a Morena le hicieron un gol a los primeros cinco minutos del segundo tiempo y su defensa central metió un autogol al minuto siguiente. Ahora vamos 1-2 y ya se le fueron a la yugular tanto los tipos más nefastos del calderonismo (Cordero, Lozano) como los priístas. No me parece censurable que a AMLO le haya dado pánico que Meade sea el candidato del PRI: a casi todos los mexicanos nos "apanica", pues su triunfo significaría más fobaproas, más militarización del país, más devaluaciones, gasolinazos, tasas de intereses más altas, alza de impuestos en cascada, etc.
Cuando el calderonismo parecía liquidado por haberse salido Margarita Zavala del PAN y este partido adoptar un programa de promesas de campaña similar al de AMLO, de repente una pifia del líder de las izquierdas lo resucita. Queda pues, ver quien va a abanderar a la coalición de las tres "emes". En mi opinión, creo que Mancera, con todo y su desgaste al frente de la Ciudad de México, podría ser una buena opción. Por lo pronto, Andrés Manuel tiene que rectificar y buscarse un buen asesor táctico.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

LA CASA DE ALEX (Ejercicio literario)

No resisto compartirles el resultado de otro ejercicio literario que se llama "El mono imitador". En este caso, consiste en tomar como modelo a Borges y hacerle una variación a "La casa de Asterión". Disfrútenlo, creo que está divertido.



LA CASA DE ALEX


…y el gobernador apadrinó a un chico que se llamaba Javier.
El País, México, 1º de marzo de 2016

Por Francisco González Christen

            Sé que me acusan de insensibilidad y tal vez de cleptomanía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi domus aurea, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)[1] están abiertas día y noche a los universitarios y también a los jubilados. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el austero aparato de las universidades pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una domus como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Roma hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en mi casa, salvo mi x-box. Otra especie ridícula es que yo, Alex,[2] soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay puerta cerrada, añadiré que no hay cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de los manifestantes, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el cascado insulto de un anciano y los toscos discursos de los oradores dijeron que me habían reconocido. La gente gritaba, saltaba, se amotinaba, unos se encaramaban en las escalinatas de la Plaza Lerdo, otros juntaban huevos podridos. Alguno, creo, se enfrentó a la policía antimotines con sus muletas.

            No en vano fue un ex gobernador mi padrino, no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera. El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Por eso odio a los periodistas. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; pues yo merezco abundancia; jamás he distinguido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia, imprudencia, verbal contingencia, no exhibir excesiva ciencia y total falta de clemencia según conveniencia no han consentido que yo aprendiera a leer. A veces deploro, porque las noches y los días son largos.

            Claro que no me faltan distracciones. Semejante al adolescente con su video juego, hago rodar a James Bond por las galerías de piedra hasta rodar por el suelo, mareado. Lo agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan él y la interpol. Hay azoteas donde tengo un helicóptero del que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.)  Pero de tantos juegos el que prefiero es el de Javier. Finjo que viene a visitarme y yo le muestro la domus. Con grandes reverencias le digo: Señor Gobernador, ahora volvemos al salón oval, sus bóvedas son de oro, las estrellas de las constelaciones son diamantes. Hay una plataforma giratoria que mueve el piso según la constelación del año, por eso las doce puertas. O bien le digo ya verá Su Excelencia cómo el Sótano se bifurca. “Por fin puedo vivir como hombre”, me responde y reímos buenamente los dos.

            No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la domus. Todos los muros de la casa están recubiertos de mármol, cualquier lugar es otro lugar. Hay un lago iluminado con luz artificial, un bosque, y una estatua colosal inspirada en mí; son doce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. El rancho es del tamaño del mundo; mejor dicho. Es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con una fuente y polvorientas galerías de mármol de Carrara he alcanzado la calle y he visto la selva Lacandona y el puerto de Liverpool. Eso no lo entendí hasta que una visión me reveló que también son doce [son infinitos] los puertos y los aeropuertos. Todo está muchas veces, doce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Alex. Quizá yo me he robado las estrellas y el sol y la enorme domus pero ya no me acuerdo.

            Cada seis años entran a la domus nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de mármol y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Para eso tengo a Bermúdez. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quienes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi sucesor. Desde entonces no me duele la soledad y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con más galería y más puertas. ¿Cómo será mi sucesor?, me pregunto ¿Será un perro o será un chino? ¿O será tal vez un burro copetón? ¿O será como yo?

            El sol de la mañana reverberó en la Magnum de cachas doradas. Ya no quedaba ni vestigio de frutsis y gansitos.

            ­–¿Lo creerás, Enrique? –dijo Osorio Chong–. El prisionero apenas se defendió.




[1] El original dice doce, pero sobran motivos para inferir que, en boca de Alex, ese adjetivo numeral vale por infinitos.
[2] Yo no me llamo Javier.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Ezequiel Matías (Cuento)

Les comparto un cuento de mi autoría. Tiene ocho personajes fundidos en uno solo. Espero que sea de su agrado.
 
Ezequiel Matías, devorador de cuentos y novelas, invierte hasta ocho horas al día haciendo amigas en el Facebook. Acaba de cambiar la sede de su consultorio, donde ofrece sesiones de Constelaciones Familiares y aplica rayos x y ultrasonido por las noches, porque también es radiólogo.  Estuvo prisionero muchos años en Arizona por un delito que no cometió. Se parece un poco al jorobado de Nuestra Señora de París, pero siempre mirando a tu cara, escudriñándote sin recato alguno. Además, es calvo y feo. Ni flaco ni gordo y es medio sucio. La forma de su cabeza es como la de una Sandía parada por el eje largo, pero con el color y la textura de una papa. Siempre viste con un saco sport sobre un suéter con cuello ruso.
Emigró a Estados Unidos como debe ser, con los papeles en regla. Muchos años después regresó a México y se reencontró con sus compañeros de la secundaria. Su rencor a causa de la prisión lo llevó a militar en Morena. Esto, más su afán de redimir a los izquierdistas, pues cree que es su obligación religiosa; si no logra salvar a sus almas del pecado, el que se irá al infierno será él.
Está casado, pero no vive con su pareja desde hace veinte años, razón por la cual sucumbe a los encantos de las adolescentes, a las que de cuando en cuando trata de seducir. Está contra toda forma de aborto y convencido de que se avecina el apocalipsis porque los diputados izquierdistas aprobaron los matrimonios gay. En su juventud, se ayuntó con una prima y las familias, en cuanto se enteraron de este bochornoso suceso, los casaron a la fuerza; pero, al convertirse Ezequiel al luteranismo, la montaba solamente dos veces al año, para embarazarla hasta que un día ella tomó a sus hijos y huyó del hogar. Ella logró que un juez le asignara una pensión alimenticia y se escondió, para que los jueces no los pudieran divorciar y así joderle la vida a más no poder. La castidad forzada le ayuda a Ezequiel a tener aspecto de santo, pero de cuando en cuando le juega malas pasadas. Por eso su afición a contactar mujeres bonitas y jóvenes en el Facebook. Cuando lo juzgaron para encarcelarlo, nadie le creyó que no era pederasta.
Empezando la noche, hace constelaciones familiares. Éste es su trabajo favorito, porque también le gusta a las mujeres, quienes le siguen el juego y entran a una especie de toma y daca en el coqueteo, siempre con fines terapéuticos y nunca con fines eróticos. Bueno, casi nunca. De cuando en cuando alguna de sus pacientes acepta ir a la cama con él; o, al menos, eso es lo que les presume Ezequiel a los varones; aunque, realmente, no tiene nada de que presumir, pues las parejas que consigue son viejas y feas. El único inconveniente de este trabajo es que sólo lo puede realizar de ocho a nueve de la noche, dados los hábitos de consumo de sus clientes. El resto de sus ingresos los obtiene como radiólogo de emergencias nocturnas. Consecuentemente, su ingreso económico es poco y su tacañería mucha. Está auto empleado. El gobierno sólo le ofrece turnos diurnos, que no quiere tomar, pues le gusta leer con la luz del día. Y, sobre todo, porque de día se dedica a catequizar y a militar en su partido político. Ezequiel milita en Morena, partido político de clara afiliación izquierdista, porque es el único partido de México que ofrece un combate frontal a la corrupción.
Estas son otras de las razones por las que su mujer lo abandonó, pues a más de ser terriblemente tacaño siempre vive con estrecheces económicas; su laboratorio se ve obsolescente, desgastado, con la pintura severamente erosionada por el uso. La cama para los pacientes está chueca, con las vestiduras rasgadas y sin huellas de mantenimiento alguno. Todo esto le acarrea a Ezequiel un cúmulo de frustraciones: su carácter mesiánico le ayuda en Morena, pero en cuanto empieza a sermonear a los izquierdistas, su liderazgo se menoscaba. Por andar en estas actividades no atiende a las licitaciones del gobierno, razón por la cual siempre permanece auto empleado y frustrado, pues siente que el gobierno tiene la obligación de darle trabajo de manera incondicional. Por eso su irritación con los izquierdistas, pues, pese a su militancia en Morena, cree que el gobierno está lleno de izquierdistas y éstos hacen lo contrario a los mandatos de Dios.
Ezequiel es muy bueno para resolver problemas de razonamiento lógico-matemático, pero muy torpe para manipular las emociones de los demás. Y, en la escuela de educación media, las ciencias sociales eran las materias en las que sacaba las peores calificaciones. Para su mayor desgracia, tiene la habilidad para provocar la curiosidad y llamar la atención. La única vez que Morena ganó las elecciones en su municipio y por consiguiente el gobierno podía darle el trabajo nocturno que tanto anhelaba, tuvo a bien abrir la bocota en la asamblea presidida por el mismo Andrés Manuel López Obrador.

            –Yo tengo la fórmula para acabar con la violencia, la corrupción y el crimen organizado– dijo el líder supremo de Morena–. Voy a generar fuentes de empleo para todos.
            –No es suficiente –Dijo Ezequiel tomando el micrófono. Todas las miradas se enfocaron hacia él, sobretodo las de los periodistas–. Para esto hay que recomponer el tejido social que está dañado por la descomposición social.

Todos abrieron desmesuradamente los ojos, ante la suficiencia con que este hombre acababa de enmendarle la plana al gran líder de las izquierdas. Al terminar la asamblea, los reporteros y paparazzis se volcaron sobre él.

            –¿Y qué entiende Usted por descomposición social? –Le preguntó una joven reportera, que hacia esfuerzos por mantener el micrófono de su teléfono móvil cerca de la boca de Ezequiel, para captar toda la información posible en tanto que sus colegas la empujaban para alejarla del audaz personaje que había salido de la nada, desafiante.

            –Los huracanes, los terremotos y el eclipse solar son el inicio del apocalipsis provocado por la ira de Dios a causa de las leyes que los diputados de izquierda han aprobado recientemente: Dios está enfurecido porque ahora son legales tanto el aborto como los matrimonios gay.

En las asambleas del partido, a menudo se enfrasca en ríspidas contiendas por el uso del micrófono, pues siempre ha tenido un carácter protagónico que le ha permitido soportar los abucheos de la asamblea y las amonestaciones de los organizadores. Siempre ha fracasado en sus intentonas de ser líder. Ezequiel es extrovertido, pero este rasgo de carácter más bien lo lleva a meterse en una dificultad tras otra, debido a su propensión a opinar sin consideración alguna y contraria a lo que los demás piensan o sienten. Nunca se enferma y esto le da una gran vitalidad para continuar con la que él llama su misión en la vida. En Morena nadie lo soporta, pero, por decencia, lo toleran, pues creen en la sinceridad de sus comentarios. Por eso no lo han expulsado del partido.
Toda la vida ha militado en la clase media. Si bien nunca ha tenido grandes ganancias, tampoco ha padecido grandes carencias, salvo los primeros días que pasó fuera de la prisión. Porque estuvo prisionero por un delito que no cometió y cuando pretextaba inocencia a causa de su religiosidad, se hundía más y más:

            –Todos los sacerdotes católicos son pederastas –Acusaba el alguacil Joe Arpaio.
            –Yo soy protestante –Contestaba–. Pero nadie creía en su inocencia.

Ezequiel sabe blofear y citar con autoridad pero sin verificar la veracidad de su contenido. Como aquella vez que hablaba de los castigos a Cafarnaúm, proclamando que en el día del juicio habrá más tolerancia para Sodoma que para esta ciudad. Y dijo que esto estaba escrito en el Evangelio de San Lucas, traducción de Ezequiel Matías tatarabuelo, capítulo 6, versículos 37 a 42. Además, lo hacía mezclando el inglés con el español, pues éste es su lengua nativa, pero lo habla muy mal, a causa de su larga estancia en los Estados Unidos, donde su piel blanca y su cabello castaño le hicieron pasar desapercibido sin que nadie lo discriminara a causa de sus ojos de color café, reveladores de su mexicanidad pero también muy comunes entre los sajones. Los norteamericanos lo aceptaron como uno de ellos a tal grado que todavía pertenece a un club de admiradores de Donald Trump.

Ezequiel es un hombre de estatura entre mediana y alta. Su ética protestante le impide comer más de la cuenta, por lo que es moderadamente esbelto, lo que contribuye aún más a hacerle pasar desapercibido. Esta ética es determinante en su actitud hacia la vida; es militante pero con tendencias suicidas, las que nunca lleva a conclusión debido al temor que le ocasionan los castigos que La Biblia tiene reservados para los suicidas. Su nariz de cochino y un ojo estrábico girado hacia fuera tampoco lo ayudaban a ser un líder carismático. Todo mundo sabe que en esta vida los guapos triunfan y los feos apestan. Para su fortuna, su temperamento es normalmente tranquilo y amigable. Pero cuando le colman el plato estalla y lanza maldiciones bíblicas a diestra y siniestra. Es tranquilo pero desafiante. Y terco como una mula. Aunque en el fondo es pesimista, lleno de niveles tan depresivos y cargados de tanta negatividad que raya en lo patológico. No en balde su herencia biológica es de tipo escocés. Su sexualidad es asquerosamente masculina, de esa masculinidad arranciada por la castidad en la que la libido reprimida emana de los poros de su piel marchita en forma de un sudor viscoso y maloliente.

Cuando su padre abandonó el hogar, su madre tomó a Ezequiel y lo trasladó al vecino país del norte, ya divorciada. Ahora ella está muerta y el padre, inválido. La madre era esquizofrénicamente religiosa a la vez que muy consentidora. Por estar pensando toda la vida en que había sido repudiada se sacó una insuficiencia renal que acabó con su vida a los ocho días de la última subida de azúcar en la sangre. Después de Dios, sólo vivía para obtener lo mejor para su hijo. Por eso le celebraba a Ezequiel todas las tarugadas que decía, siempre y cuando no contraviniesen algún precepto de Las Sagradas Escrituras. Esto, porque el padre los abandonó cuando Ezequiel estaba en la más tierna de las infancias a causa de la sensualidad del papá que se llevaba mal con la religiosa castidad de la madre.

Ezequiel ahora tiene 65 años, pero aún razona y reacciona como un adolescente. Ezequiel es tenaz. Sabe embaucar, tiene mucha habilidad mental, con lo cual compensa su tendencia a hacer bromas de mal gusto o de hacer comentarios dignos de un desequilibrado. Por eso la gente recibe con alegría su premisa personal, cuando dice:

            –Las constelaciones familiares te ayudan a ser un hijo de puta sin tener que sentir remordimientos.

Esta premisa le ayuda a tratar de realizar sin escrúpulos su principal ambición: convertirte en una oveja de su rebaño. Porque es un protestante de hueso colorado y está obsesionado con la idea de salvar tu alma para no caer en la gehena. Realmente, tu alma le importa un cacahuate, lo que busca es salvar la suya y salvar la tuya sólo es un medio justificado por la finalidad última de un propósito de índole superior. Por eso está obsesionado por catequizar. Su ética protestante lo inhibe para divorciarse de su mujer, quien, cual la ingrata calandria de la canción, voló, voló y voló sin siquiera decir adiós. Dios no es bueno, Dios castiga. Dado que Dios no le parece enteramente confiable, por las noches tira las cartas del Tarot y si éstas no le resuelven el enigma, consulta al I Ching de los chinos. Pues si algo le fastidia es perder en un proyecto a causa del juego perverso de las autoridades o de los competidores. En el partido nadie juega limpio y la más grande de sus decepciones es que el gobierno no lo mantiene. Tampoco le agrada que no se hagan las cosas a su modo ni que los clientes le paguen a destiempo. Pues es mitad judío, mitad mexicano. Pero mexicano norteño, de esos que no son tacaños, sino muy administrados.

viernes, 27 de octubre de 2017

México, país de leyes.

Estoy leyendo El seductor de la patria de Enrique Serna, un excelente escritor mexicano, donde el protagonista dice "Gómez Farías creía ciegamente en las leyes, como si la letra impresa pudiera convertir la lucha por el poder en un civilizado juego de mesa. Pero las leyes propician otra clase de tiranía, la de los cretinos que son incapaces de resolver un problema, pero invocan la ley para obstaculizar a los hombres de acción".
¿Cierto o falso? ¿Usted ha tenido que resolver algún asunto en los tribunales mexicanos? Los más rápidos y eficientes, sin duda, son los tribunales federales de amparo, los más rescatables de nuestro sistema. En ellos un juicio llegará tarde o temprano a su conclusión y si es de esos que llegan a los Tribunales Colegiados de Circuito, pueden durar año o año y medio. Pero se resuelven, para bien o para mal. En cambio, un asunto civil puede llegar a ser interminable.
Los juicios son procesos para resolver conflictos de interés. En psicología y en música las disonancias son tensiones derivadas de algún conflicto. En la música clásica, las disonancias se tenían que resolver. En la contemporánea no, pues a menudo de lo que se trata es de generar una angustia profunda en el auditorio ¿A quién beneficia que los conflictos nunca se resuelvan? Desde luego que no a los abogados, pues si los juicios civiles, penales o agrarios nunca se resuelven, las vidas que están atrapadas en esos procesos estarán siempre en tensión, obstaculizadas, y el abogado tarde o temprano perderá a su cliente y su reputación. Pues el cliente pensará que fue el abogado quien lo traicionó y nunca que el juez fue un cetino incapaz de resolver su conflicto.
Continua diciendo el personaje de la novela de Enrique Serna, que "En tiempos de la Colonia, cualquier intento de hacer bien las cosas tropezaba con una densa maraña de códigos y reglamentos, tan intrnincada como la filigrana churrigueresca... Gracias a Dios, las leyes son elásticas  y el poder siempre las utiliza para obrar a su antojo" ¿Han cambiado las cosas en el México moderno? En la Edad Media europea y en la Colonia mexicana, el poderoso era el único que podía obtener una sentencia favorable. En algún lugar del Manifiesto del Partido Comunista Carlos Marx y Federico Engels dijeron que en el sistema capitalista "tanto tienes, tanto vales".
El protagonista de la obra aquí mencionada de Enrique Serna es Antonio López de Santa Anna, señalado ante la Historia por haber vendido la mitad de México. No es mi propósito defender o acusar a este personaje de tal señalamiento, pero sí el hacer notar que los párrafos que he citado siguen siendo vigentes  en el México moderno. Se dice en los pasillos de los tribunales que Enrique Peña Nieto dió la orden de no meter a la cárcel a nadie y que para eso está el Código Nacional de Procedimientos Penales. Así, un padre que no da alimentos a sus hijos menores de edad puede andar fresco como una lechuga por la calle y sin cumplir con su obligación, de la misma manera que una madre que le practicó la "padrectomía" a sus hijos por celos, sean éstos producto de hechos reales o imaginarios, bastará con que se cambie de domicilio y no le informe a nadie de su paradero, para que la acción de la justicia veracruzana nunca la alcance. Tan sencillo como esto: el artículo 75 del Código de Procedimientos Civiles veracruzano establece que los litigantes, entre otras cosas, "deben designar la casa en que haya de hacerse la primera notificación a la persona o personas contra quienes promueven. Si no cumplen con las dos primeras prevenciones del párrafo anterior, las notificaciones, aun las que conforme a las reglas deban hacerse personalmente, se harán por lista de acuerdos, en los términos del artículo 79" (Y aquí empieza la churriguera, un artículo remite a otro y este a otro, y otro, y otro). Sin embargo, hasta aquí va bien la cosa. El problema es que el artículo 76 establece que "La primera notificación se hará personalmente al interesado o interesados, por el juez, secretario, actuario, conserje o persona designada, y no encontrándose al que deba ser notificado o si está cerrada la casa, después de cerciorarse el notificador de que ahí vive, se le dejará instructivo, en el que se harán constar el nombre y apellido del promovente, el juez que manda practicar la diligencia, la determinación que se manda notificar, la fecha y la hora en que se deja y el nombre o apellido de la persona a quien se entrega. En los casos de emplazamiento, se dejarán también las copias simples correspondientes. La notificación se entenderá con la persona que se halle en la casa, y si se negare a intervenir o está cerrada esta última, con el vecino más inmediato o con el gendarme de punto". En otras palabras, si el denunciante ignora el domicilio del demandado, el denunciante no tiene derechos en opinión de los jueces veracruzanos, porque el juicio civil  no puede arrancar sin esta notificación. Lo dispuesto por estos artículos y el artículo 82 del mismo código son letra muerta, pues, aunque el artículo 82 establece que "Cuando se ignore el lugar y habitación donde resida la persona que deba ser emplazada o notificada, previa la acreditación fehaciente del desconocimiento general del domicilio, se le hará la primera notificación por medio de edictos, publicados en "La Gaceta Oficial" y en algún otro periódico de mayor circulación, a juicio del juez, etc."
Además los jueces están facultados para solicitar informes a otras instituciones o empresas para que digan donde vive el demandado. Los documentos públicos, en materia de derecho, se dice que "hacen prueba plena". Bastaría con que el notificador dijese que "no encontré a la parte demandada y un vecino me dijo que tiene varios meses que ya no vive ahí" para que se procediese o bien a notificar por estrados o bien a notificarse mediante edictos ¿Pero qué ocurre en la práctica forense civil veracruzana? Que los actuarios nunca encuentran a la persona demandada y que casi todos los vecinos no la conocen, que el único vecino que la conoce dijo que ya tiene meses de no vivir ahí. También ocurre que los testigos del actor confirmen en audiencia lo dicho por actuarios y vecinos y las dependencias de gobierno y empresas a las que se les pidió informes digan que no tienen registro de domicilio alguno a nombre de la parte demandada o que el registro que tienen es precisamente en el domicilio donde ya le dijeron a los actuarios que esa persona ya no vive ahí; sin embargo, cuando se le pide al juez civil veracruzano que dé el paso siguiente, siempre resuelve diciendo que "no ha lugar a lo solicitado". Es decir, la parte lesionada por el reo, en su cretino criterio, no tiene derechos porque el reo se anda escondiendo. Para esto, hay que hacer una especie de apelación al tribunal de alzada, el cual seguramente compartirá el mismo cretino criterio y retardará aún más la acción de la justicia. Sobre todo, el hecho de poder apelar dentro de los tribunales estatales impide que proceda de inmediato una demanda de amparo contra los cretinos criterios del juez civil. De ahí que el rumor popular que dice que "la justicia veracruzana es una porquería" está creciendo día con día.
Es una gran cosa que exista el juicio de amparo, pues de alguna manera sí es una medicina que puede reparar los daños provocados por las enfermedades jurídicas de los mexicanos. Aunque, la verdad es que no debería de existir la necesidad de recurrir a este juicio, pues es un juicio para protegernos de los abusos de los poderosos. Y los poderosos deberían ser los primeros en respetar la ley. Claro que un político mexicano nos diría: "Pues para eso soy poderoso, para llenarme de dinero los bolsillos impunemente".
Así que basta que una pérfida mujer, cual versión femenina de Yago, el rival de Otelo, le envenene el alma a una buena mujer diciéndole que su marido no sólo se acuesta con mujeres, sino con niños, hombres y animales, y como esta buena mujer es buena buena, se traga el veneno y empieza a hacerle insoportable la vida al marido hasta que la relación sentimental de ambos acaba en los tribunales civiles. ¿Cuántos médicos, secretarias, enfermeras, ingenieros, músicos, arquitectos, albañiles, choferes, obreros, campesinos, científicos, escritores, periodistas, madres de familia, estudiantes, militares, policías o miembros de cualquier otro gremio no han visto entorpecidas sus vidas por algún tipo de juicio injusto e interminable? ¿Cuánto le cuesta al país que esta gente en vez de atender sus oficios y trabajar esté entorpecida por un juicio de temporalidad infinita? ¿Cuánto dinero y energía se pierde en un proceso jurídico? ¿Por qué cada vez hay más gente que opta por delinquir en nuestro país? Son preguntas para la reflexión. Porque no tengo la estadística a la mano, pero intuyo que estoy hablando de millones de mexicanos cuyas vidas están entorpecidas por un cretino que es incapaz de resolver una controversia o una simple jurisdicción voluntaria.

domingo, 15 de octubre de 2017

La verdad os hará libres

¿Quien dijo que "la verdad os hará libres"? ¿Acaso un judío subversivo? ¿Carlos Marx? ¿O un subversivo no judío como Lenin o el Cura Hidalgo? Se los dejo de tarea averiguarlo, pero les anticipo que a mí esa frase me parece una gran verdad. Y, si la verdad tiene un poder liberador, pues una gran verdad tiene un gran poder liberador.
Ahora bien, ¿qué clase de verdad? ¿Tu verdad o mi verdad? Porque algunos seres humanos tienen una gran facilidad para jugar con las palabras y hacer con ellas su voluntad, al extremo de decir que a partir de hoy la lluvia caerá de abajo para arriba una vez. No menos, como cinco veces. Pero repetida mil veces al día esa mentira acabará convirtiéndose en una verdad. (Goebbels dixit).

Pues yo diría que la verdad libertadora es la "verdad verdadera", no la mentira convertida en verdad. El asunto es que para los humanos conocer la verdad verdadera en su totalidad no es asunto fácil. A veces nos topamos con ella cuando nos desengañamos y a menudo no es algo agradable, aunque a la larga tenga un efecto liberador.

Una de las razones por las que los humanos no podemos tener tanto accceso a la verdad es porque otros humanos poderosos la manipulan para asegurar sus intereses y tienen recursos para repetir mil o más veces al día sus mentiras y verdades a medias. Por otra parte, no todas las mentiras son perjudiciales: toda la literatura de ficción es una bendición. Otra razón es simple y sencillamente nuestro punto de vista, que está determinado por nuestra formación, nuestra personalidad y nuestra experiencia.

Así, dos seres humanos que vivieron su infancia en la misma ciudad, la misma época y estudiaron en las mismas escuelas, ya de entrada eran diferentes, porque aunque eran mexicanos con algunos genes alemanes, el antepasado de uno los traía de Munich, ciudad de fuerte presencia católica, y el otro de La Renania, la zona por donde andaba Carlos Marx. Si, además, la vida los separa y uno emigra a Estados Unidos y prospera ahí como ciudadano honesto, trabajador y que ingresó al país norteño con todas las de la ley y el otro se quedó en México, uno podrá ser proclive a admirar a Donald Trump pese a ser mexicano, y el otro pensará que este personaje es un torpe, majadero y peligroso.

En tiempos recientes, como estrategia o golpe táctico tanto político como de alguien que simplemente se quiere hacer el interesante y tener muchos "likes", se han puesto de moda las fake news: https://elpais.com/internacional/2017/09/28/estados_unidos/1506571604_776314.html
Más de uno hemos caído en ellas y algunos eran connotados políticos o comunicadores. La única receta para evitar ser víctima de la mentira es: estudia, lee con cuidado, confirma, contrasta con pruebas. En pocas palabras, aplica la frase de René Descartes "para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas", o dicho de otra manera, "una de las cosas más sanas de este vida es dudar".

Me detengo a reflexionar en la frase "en cuanto sea posible". En la era moderna, la era de la información, no tenemos tiempo para procesar toda la información que recibimos. Los ajedrecistas de élite lo saben muy bien: un informador, una base de datos, traen millones de partidas jugadas desde el siglo XVI hasta el año en que se hizo la edición de la base de datos o del libro. No le alcanzará la vida al jugador para analizarlas todas. Ni siquiera para correrlas rápido sobre el tablero y la pantalla de la computadora. Y hacerlo así, es de poca utilidad, pues para entenderlas hay que meterse en los zapatos de los dos bandos que la jugaron. Y si a ellos les tomó, por decir, seis horas jugar la partida, al analista le tomará lo mismo o más si quiere penetrar en todos los secretos de la partida.

Beethoven, quien era un gran compositor, intentó esta solución "sólo leo a los mejores". El asunto es ¿Quien determina quienes son los mejores? Porque sí los hay, pero se puede caer en la falacia de la autoridad. No porque lo diga una autoridad necesariamente es cierto. Los italianos tienen una frase que me encanta "se non e vero, è ben trovato". Que significa algo así como "si no es cierto, al menos está bien dicho". En otras palabras, tenemos que confiar en lo que otros dicen. Por la manera de proceder, se puede averiguar quien procede con seriedad y honestidad, y quien no. Y aún así, la historia de la ciencia está llena de personajes que procedieron con toda seriedad y honestidad y se equivocaron. Algunos para bien o para mal, depende del punto de vista, como Cristóbal Colón, quien se topó con un continente que en su época pasaba desapercibido para los europeos.

miércoles, 11 de octubre de 2017

No me importa


NO ME IMPORTA


Cuento de Francisco González Christen

1º de octubre

La música de piano sajona siempre me trae una inmensa sensación de paz: me imagino una campiña verde, con poca gente. Estos sentimientos no los comparten las que viven conmigo, porque acaban exasperadas ante la posibilidad de oír una vez más Greensleeves.  Sólo soportan la música de Los Beatles o de algún otro grupo rockero de la ola inglesa. Mis dos esposas reaccionaron igual al respecto. En cambio yo necesito de la flema británica y a ellas parece que les gusta el conflicto.

2 de octubre

All you need is love de Los Beatles es la única canción que no les gusta. No se dejan querer. Yo amo la paz. Y las amo a las dos. Las voces de los niños me encantan. Me gusta engendrar muchos niños, pero no mantenerlos. Además, yo cumplo: la ley dice que estoy obligado a darles alimentos. Y con lo que yo les doy les alcanza para tragar, pero ellas no paran de exigirme más y más. Dicen que no cumplo con esta obligación, que todo me lo gasto en la otra ¿Cómo saben que tengo otra si viven en ciudades diferentes?

3 de octubre

La Micaela me demandó. Tuve que ir al DIF. Quesque la obligación de dar alimentos significa dar para la comida, el agua, la renta, la luz, el teléfono con todo e internet, la educación, las medicinas, los médicos, el cine y hasta la televisión por cable. No se vale. Los legisladores no saben redactar. Por eso hay tanto malentendido. Ahora, a causa de mi ignorancia de la ley estoy en un aprieto.

5 de octubre

Que tener dos mujeres es un delito ¿Aunque me haya casado con ellas en dos estados diferentes? ¿Y ahora que voy a hacer? No me alcanza todo mi sueldo para cumplir con los alimentos de las dos.

8 de octubre

Ayer fui a ver a un abogado. Me aconsejó que me divorcie al menos de una. Que el matrimonio de la segunda es nulo automáticamente, pero es a ésta a la que más quiero. El problema es que tengo hijos con las dos y estoy casado con ambas por bienes mancomunados. Eso me pasa por ser tan romántico.

El hijo mayor de Micaela ya es pasante de Odontología y además de los aparatos para equipar su consultorio necesita un coche nuevo para trasladarse a la facultad y dice mi abogado que, dada su edad, mientras él siga estudiando yo estoy obligado a mantenerlo.

13 de octubre

Martes trece. Ni te cases ni te embarques. Pero yo me casé dos veces y estoy embarcado con los prestamistas más usureros de México. La Catalina ya se dio cuenta de que estoy casado dos veces.

            –¡Imbécil!– Me gritó–. ¡Que tienes un hijo con otra y que tienes una responsabilidad con él! ¡Así deberías cumplir con el mío!

Yo le dije que no necesitaba nada de mí y ella se puso como un basilisco.

            –¡Mentiroso de mierda! ¡Me enfermas! ¡Eres una porquería de hombre! ¡O le         das a mi hijo lo que le das al de la otra o te denuncio! ¡Pendejo!


15 de octubre

Tengo un tic en el ojo derecho que no me deja para nada. La Catalina me corrió de la casa. Me quitó el coche, el refrigerador, la sala, los muebles de la cocina y un libro. Lo hizo por joder, porque ella no lee ni por equivocación. Porque ese fue el primer libro que me regaló mi padre cuando yo era niño.

            –¿Alguna objeción?
            –Es que ese libro…
            –Es este libro o tu libertad ¿Qué prefieres? Anda, ¡deja tu mugroso libro y vete a   vivir con tu puta!

18 de octubre

La noche en que la Catalina me corrió de la casa me tiró a la cara un sartén con aceite hirviendo. Que si no me he agachado a tiempo… Y todavía tuvo el descaro de demandarme en la fiscalía por violencia familiar. Y le creyeron más a ella que a mí. Pero mi abogado dice que no me preocupe. Que los juzgados no van a hacer nada, siempre y cuando les lleve su chayote a los secretarios.

20 de octubre

            –¿Qué es esto? –Me dijo el secretario de mesa que lleva mis asuntos– ¿Un   chayote hervido?
            –Es de lujo. Mire, es un erizo grandote. Éstos son más sabrosos con   mantequilla.
            –¿Por quien me toma? ¡Llévese sus porquerías que está manchando los      expedientes!

21 de octubre

Yo no sé de qué se reía tanto mi abogado cuando le comenté lo del Secretario.

            –“Chayote” significa “engrasar los ejes de la carreta”, para que no rechinen.
            –No entiendo.
            –Que hay que untarles pasta para que avancen rápido y sin rechinar.
            –¿De cuál pasta? ¿Barila o Italpasta?
            –Entonces –Preguntó, con el rostro visiblemente afligido– ¿No le dio Usted             dinero al Secretario?
            –¿Dinero? ¿Pues a poco había que pagarle? ¿Pues que no les paga el gobierno?

22 de octubre

Estoy en el hospital. Micaela también me cayó en la jugada. Y ella no se tentó el corazón: me demandó por bigamia ¿Quién me habrá delatado? Gracias a Dios que me dio un ataque de Parkinson. El médico dijo que estos temblores van a ser para el resto de mis días. Ya no podré trabajar. Mi abogado dice que la Micaela y la Catalina por eso me tienen que mantener, porque aún no nos hemos divorciado.

            –¡Qué suerte tienes, cabrón! –Me dijo la Catalina.
            –¡Pero se te va a acabar! –Me dijo la Micaela –¡Mi tío es Magistrado!

Lo bueno es que entre más me gritan y más me amenazan, más me da el telele y así nunca voy a salir del hospital. Lo malo es que ya no puedo chupar: todo se me riega con la temblorina.