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domingo, 16 de abril de 2017

Las vueltas que da la vida

Hace un año el poderío de Javier Duarte se antojaba como una pesada losa que no podíamos sacudirnos de las espaldas los veracruzanos. Los jubilados y pensionados le veíamos "alitas" a nuestras pensiones, muchos de ellos macaneados y maltratados con descargas emitidas con bastones eléctricos.
El Estado de Veracruz llegó a estar bastante inmovilizado a causa de las constantes manifestaciones de protesta y los bloqueos de las vías de circulación. "Duarte, ¡no tienes llenadera!" era una de las consignas que gritaban los manifestantes.

86 años de priísmo veracruzano hacían impensable sacudirse tamaña losa. Poco a poco las cosas fueron cambiando. No fue fácil: a la vez que la ciudadanía denunciaba a duarte y su camarilla, duarte denunciaba a Yunes Linares, el candidato opositor. Repentinamente, entraron en acción la Auditoría Superior de la Federación, el SAT, llegó el 5 de junio y las votaciones y ¡Sorpresa! La ciudadanía emitió su voto y no hubo operación carrousel, ni taquito, ni embarazo de urnas, ni mapachadas u otras lindezas que pudiesen detener el hundimiento del Pritanic veracruzano. Algunos optamos por acudir a los jueces federales, otros a las manifestaciones callejeras y a las denuncias ante tribunales veracruzanos. Algunos, afortunadamente la minoría, optó por agachar la cabeza una vez más.

El PRI trató de tapar el pozo después del niño ahogado expulsando a duarte de sus filas, pero nadie se la creyó. Se comparaba a duarte y sus principales colaboradores con el nopal y la sábila, pues todos los días se les encontraban nuevas propiedades.

Tomó posesión Miguel Ángel Yunes Linares y las noticias que iban a cimbrar a México parece que no lo hicieron tanto; sin embargo, poco a poco fueron cayendo algunos duartistas: Bermúdez, Secretario de Seguridad Pública; Flavino Rios Alvarado, Secretario de Gobierno, Gobernador Interino y artifice de la fuga de Javidú; Audirac, ex secretario de SEFIPLAN. Algunos siguen arropados por el fuero, como el otro Secretario de la SEFIPLAN, Tarek Abdalá.

Parecía que nunca atraparían a Javidú y se planteaban muchas hipótesis: que sabía demasiado y no lo iban a atrapar hasta pasadas las elecciones, que nunca lo iban a atrapar, que lo iban a atrapar cuando estuviese próximo tal o cual periodo de elecciones y presumir su captura o que ya estaba muerto.

Pues bien, no andaba muerto, andaba de parranda. De parranda larga, pero lo agarraron. Ahora las hipótiesis son: que van a integrar mal la solicitud de extradición, que lo van a soltar al cabo de dos años de prisión sin incautarle nada, que lo van a soltar por falta de evidencias, etc..

La verdad es que la codicia es un pecado muy grave y javidú la practicó sin recato hasta que probablemente sí se le rompió el saco: un parámetro para medir la bondad o maldad de los funcioarios priístas es su capacidad para robar. De los que no son tan malos se dice "se echó el clavado, pero salpicó". Por clavado se entiende el robo, el desvío de recursos públicos y por "salpicar" una especie de repartición a lo Robin Hood: robó pero lo repartió entre los pobres. Pero javidú es de aquellos clavadistas que entran al agua sin hacer olas. No tiene nada que lo compense, dentro de esta óptica. Para muchos nos será difícil olvidar el estrés que nos ocasionó su gobierno, en especial durante los últimos dos años.

miércoles, 12 de abril de 2017

Violencia y Economía

Antes de que me citen bajo el apodo de "El premio Nobel de Economía, Doctor Francisco Legarreta Christen", como algún ingenioso amigo ya lo ha hecho, les diré que mi padre vendía libros y, cuando iniciaba mis estudios de secundaria, le tomé prestado uno y lo leí. Se llamaba "Cómo aprender Economía en diez lecciones". Posteriormente, ya en el Conservatorio Nacional de Música, como hobbie, asistía a las cátedras de la "universidad abierta" que daban algunos brillantes intelectuales de la UNAM. Y, entre los amigos que asistíamos, ahí frecuentaban muchos que ahora sí son doctores en economía e incluso algunos de ellos asesoran a mandatarios sudamericanos (los autodenominados "Telerines"). En ese periodo, no sólo leí a Carlos Marx, sino que me enfrenté a los escritos de otros, como lo son Adam Smith, David Ricardo, Quesnay, Lord Keynes y otros que escapan a mi memoria.
Ya siendo profesor de música, para completar mi perfil profesional pues quería ser "empresario" teatral (hoy se dice "Gestor Cultural") tuve la ocurrencia de estudiar Derecho en la Universidad Veracruzana y ahí llevé un curso de economía, ya de manera oficial. Posteriormente, estudié y terminé una Maestría en Comunicación Corporativa y Mercadotecnia, donde volví a llevar "Economía", además de otras materias afines, debido el perfil académico del programa, en la Universidad Anáhuac de Xalapa. Al terminar esa Maestría, ingresé al Doctorado en Ciencias Económicas y Administrativas de las Universidades de Xalapa y Almería (España), donde cursé el Primer Semestre, pero no lo concluí porque dejé de asistir. Finalmente, mi misión en la vida y mi vocación, es la música y por eso claudiqué. Pero algo aprendí de los expositores españoles. Entre otras cosas, me enteré de la obra de Benjamín Stiglitz, Premio Nobel de Economía.
Ya jubilado, pero con idea de aprovechar el tiempo libre y ahora sí ser un buen Gestor y Productor Artístico, ingresé a la Maestría en Producción Artística y Marketing Cultural del Instituto Universitario para la Cultura y las Artes "Realia", donde de nuevo me enfrenté a las materias económicas, a teorías de la comunicación y, como cereza del pastel, a las Políticas Culturales. De modo que, si bien no tengo el nivel de Benjamín Stiglitz y ni siquiera el de mis ex amigos "Los Telerines",  tampoco soy acreedor al apodo "Legarreta Christen".
Tuve que hacer este farragoso prólogo, porque lo que voy a decir, si bien lo digo sin afanes partidistas y con la intención de que la clase política mexicana de un viraje y corrija la situación lamentable que estamos padeciendo la mayoría de los mexicanos, seguramente  habrá algunos políticos que sentirán como que les arde un callo a consecuencia de un involuntario pisotón y comisionarán a uno o más operadores para que, apelando a las emociones, las apariencias y las verdades a medias me descalifiquen con argumentos absurdos y logren que los despistados se vayan por la tanjente y no entiendan la cuestión de fondo que estoy planteando.
En resumen, sostengo que quienes han establecido que hay una relación entre crisis económicas, pobreza y variación de precios al consumidor con las variaciones en el incremento de ciertos delitos como son el robo, el fraude, los secuestros y las extorsiones, no están tan equivocados. No estoy haciendo apología de AMLO pero le concedo la razón cuando dice que una buena estrategia para combatir los índices delictivos actuales es darle trabajo y poder adquisitivo a los jóvenes, pues "han sido olvidados por el sistema" y su futuro "ha sido cancelado".
Es obvio que esto pisa callos, pues coincide con tesis de pensadores socialistas y pone en entredicho las políticas oficiales de las últimas décadas, donde no sólo se ha cancelado el derecho a la Seguridad Social de los jóvenes, sino incluso la posibilidad de obtener un trabajo remunerado. Por otra parte, quien quiera que ingrese a una plaza comercial recibirá 50 frustraciones por minuto. El sistema de la sociedad de consumo aún está vigente. Todavía es cierta la frase de Carlos Marx que dice que "en el capitalismo, tanto tienes, tanto vales". Mucho antes de Marx, lo dijo el literato español de apellido Quevedo: "Poderoso caballero es Don Dinero" (pues al feo hace guapo y al guapo hace feo) ¿Porqué ni siquiera la Interpol sabe dónde se esconde el ex gobernador de Veracruz Javier Duarte de Ochoa? (Es una pregunta retórica) ¿Porqué delinquen los jóvenes? ¿Acaso porque es más divertido ganarse el dinero delinquiendo que trabajando honestamente? No. Si es que logran tener un trabajo honesto, los jóvenes, en la mayoría de los casos, tienen que trabajar en empleos mal pagados y ahora sin derecho a jubilación.
Y los que han logrado una buena posición económica, tienen que invertir buena parte de su tiempo y dinero en la adquisición de sistemas de seguridad: rodear su casa de "concertinas" (una especie de alambrada que más que púas tiene navajas), cercas electrificadas, cámaras de vigilancia, guaruras, veladores, etc.. Como en la Edad Media: vivir encerrados en castillos protegidos por un foso de cocodrilos y llenos de vigilantes. Pero el que sabe Historia Universal y ha leído sobre la Historia del Imperio Romano, sabe que los guardias pretorianos no necesariamente le fueron leales al jefe. Los veladores saben perfectamente cuando entra y sale el dueño de la casa, saben a dónde se va de vacaciones y por cuánto tiempo, cuántos coches tiene, dónde colocó la caja fuerte y demás detalles.
En la Facultad de Leyes, también estudié un curso o dos de Medicina Forense y, por tanto, de Criminología. Siempre me llamó la atención el capítulo del libro "Medicina Forense" de Quiróz Cuarón donde habla de la relación de esta disciplina con otras ciencias; y, entre éstas, todas las que emanan de "La Dirección Sociológica" (Porrúa, México, 1993, páginas 1043 a 1050). Lo que hace que las escuelas de orientación burguesa y feudal desconfíen de estas teorías es que es la escuela socialista la que propone que no sólamente son las predispocisiones biológicas las que incitan a delinquir a ciertos seres humanos sino que también influye la condición social. En resumen, una persona muy empobrecida, frustrada y desesperada, suele robar para subsistir. Incluso en algunos códigos penales está considerada como causa de inimputabilidad "el robo de famélico".
Pero, en una sociedad donde "tanto tienes, tanto vales" en la cual te paseas por una plaza comercial y recibes 50 frustraciones por minuto (porque ves 50 artículos que te gustan, pero que no puedes comprar por falta de dinero) y donde algunos medios de entretenimiento e incluso de información te muestran claramente que ciertas maneras de delinquir te pueden dar la capacidad económica para vivir como rey (en tanto que trabajando honestamente, si es que consigues trabajo, vas a vivir de manera restringida), lo más seguro es que los delitos contra el patrimonio más otros tipos penales como la extorsión, el secuestro, el narcotráfico, etc., van a proliferar como hongos en tiempos de humedad.
No sólamente es la escuela socialista la que sostiene esta teoría: antes de los socialistas está la escuela de "Estudios geográficos o cartográficos" del siglo XIX y después de éstas  la "Escuela económica" (con brillantes exponentes italianos y holandeses). Esta última sostiene que "es evidente que existen relaciones estrechas entre las condiciones económicas y la criminalidad".
A lo que voy es a lo siguiente: AMLO, también conocido como El Peje, sostiene que combatir a la violencia con la violencia no acabará con el fenómeno de la violencia, pues no está atacando a sus causas. Ya lo he dicho en otras partes de este blog: la violencia sólo engendrará más violencia. El problema es complejo y la solución no se vislumbra a corto plazo, pues en adición a la falta de oportunidades para los jóvenes están los fenómenos de la impunidad y la corrupción, que van de la mano y uno es causa del otro y se refuerzan mutuamente en estrecha relación dialética: cuando se acabe la impunidad, la corrupción descenderá notablemente. Y cuando se disminuyan ambas, la riqueza social se distribuirá de manera más equitativa y los delitos contra la salud, la libertad personal y el patrimonio también disminuirán significativamente. Al haber un periodo de bonanza económica y de paz social, los delitos que predominarán serán los pasionales. Pues, lamentablemente, siempre habrá un porcentaje de seres humanos que delincan.
Para concluír estas reflexiones, citaré una frase acuñada por la "Escuela del medio social": "Las sociedades tienen los criminales que se merecen. El medio social es como el caldo de cultivo de la criminalidad; el microbio es el criminal, elemento que carece de importancia hasta el momento que encuentre el caldo que le hace fermentar".

sábado, 1 de abril de 2017

El abominable y aberrante horario de verano

Ya sé que soy como la voz que predica en el desierto y que incluso habrá paladines de los cambios de horario que se deben realizar por decreto desde los inicios de la primavera hasta finales del otoño. Pero, mientras esta aberración persista y yo tenga la capacidad de hacerlo, año con año criticaré y combatiré con todos los medios a mi alcance esta absurda disposición. Acabo de comentar en el Facebook de un amigo que "Hoy el primero en decir que no solo no me gusta, sino que me enoja y me parece una aberración que probablemente es una de las causas de la crisis económica que nos aqueja desde tiempos de Zedillo y Fox, debido a la improductividad laboral que genera a causa del desfase biológico y el tiempo requerido para adaptarse a los cambios de horario: quince días de invierno a verano mas otros quince de verano a invierno=baja productividad de millones de seres humanos=menos ventas=despido masivo de trabajadores=mayores despidos e incremento de la espiral Keynesiana=desempleo masivo=incremento de delitos contra el patrimonio, secuestros, extorsiones=represión=violencia generalizada=baja captación de turismo y de inversión extranjera=más desempleo=más delincuencia=más violencia, etc"
Se me olvidó decir que esta bola de nieve Keynesiana, al producir baja de ventas y desempleo, también se traduce para el gobierno en una baja de captación de impuestos, con lo cual se ve en la encrucijada de enfrentar la creciente ola delicuancial con una captación de impuestos mermada. Habrá que ponderar la relación costo-beneficio del horario de verano. Para empezar, el consumidor de a pie nunca ve reflejados en su bolsillo los supuestos beneficios del horario de verano. Y, en el supuesto de que los grandes capitalistas sí tuviesesn grandes ahorros con esta práctica, habría que ver si esas ganancias no se diluyen con el incremento de la crisis socio económica que provoca. Hace falta que un economista de la talla de Benjamín Stigliz tome cartas en el asunto y confirme o desmienta lo dicho por mí en este blog. Y, en caso de tener la razón el que estas líneas escribe, convencer a los burócratas de que den marcha atrás y nunca más vuelvan a implenetar el horario de verano. Tengo entendido que en China, una de las más grandes potencias económicas del planeta, no hay cambio de horario.

miércoles, 22 de marzo de 2017

¡Trump, Trump, Trump!

Hace unas semanas pasé por una tienda de telefonía móvil de mi ciudad que anunciaba sus productos con música moderna. De las torres de sonido, una voz varonil de registro grave, a modo de percusión, emitía la frase ¡trump, trump, trump! a modo de ostinato, en tanto que a los pocos segundos se escuchaba una débil voz de mujer o de niño que gritaba ¡aaaaargh! o ¡aaaaaay! Cada frase del ostinato se atornillaba en el suelo, como si fuese el sonido de las pisadas de un gigante dinosaurio.

No sé si fue casualidad o los autores de esa música lo hicieron con toda intención. Yo ya he escrito sobre este siniestro personaje e incluso abrí el hastag #DonaldTrumpBigBossNoShit, apoyandome en la teoría del jefe, teoría de la cual los sociólogos nos pueden dar algunas amplias explicaciones.

El hecho es que los vecinos del norte tienen un presidente que fue elegido por una minoría y ha puesto en jaque a su democracia; además, amenaza con dividir las familias de los indocumentados que caigan en sus garras, con dinamitar la relación comercial sostenida por décadas con uno de sus principales aliados: México: Amenaza también con hacer estragos entre los chivos expiatorios latinoamericanos basado en argumentos fascistas y racistas en vez de solucionar los problemas atacando a su raíz.

Me explico, según grandes economistas como Benjamin Stiglitz y otros de su nivel, la causa del desempleo en Estados Unidos se debe a la automatización de la vida. De este fenómeno ya daba cuenta Carlos Marx en el siglo XIX: la división del trabajo es la antesala de la automatización; y, cuando una tarea es tan sencilla y mecánica que puede ser realizada por una máquina, la máquina desplaza al ser humano y ayuda a producir en escala y con mayor velocidad. Este fenómeno se ha acelerado con la participación cada vez más frecuente y profunda de las computadoras o de máquinas controladas por ellas. El asunto es grave, porque ahora hay máquinas con inteligencia artificial que pueden hacer tareas bastantes complejas, tareas que en otro tiempo era impensable que las realizara cualquier máquina.

Por ejemplo: en la década de los ochenta del siglo pasado cualquier jugador de cuarta fuerza podía derrotar a una computadora jugando ésta en su nivel más fuerte. Hoy hay programas que tienen un nivel de fuerza superior al más alto que haya logrado un campeón mundial de carne y hueso. Las computadoras invaden las áreas de diseño de imagen o de grabación de sonido. Controlan las entradas y salidas de los aviones en un aeropuerto; de hecho, ahora puedo opinar libremente sin tener que gestionar la publicación de este artículo en la prensa tradicional. Por otra parte, como dijo nuestro presidente Vicente Fox: "Los mexicanos hacen las tareas que ni los negros quieren hacer". Es una frase con una fuerte carga racista, pero está bien dicha, pues les habla a los del Tea Party en su idioma y con su ideología.

En entradas anteriores me he preguntado si Trump es tonto o no. Cualquiera que llega a ser presidente de un país tiene el beneficio de la duda, de tal suerte que puede concedérsele que todas las estupideces que dijo en campaña electoral formaban parte de una estrategia para hacerse del poder, apelando a la estupidez de un sector grande del electorado, pues desde hace muchos años se sabe que la estupidez humana es infinita: ya lo dijeron los judíos Albert Einstein y Wilhelm Steinitz, judíos mucho más inteligentes que Benjamín Netanyahu, admirador de Trump, fuertemente cuestionado por la comunidad judía mexicana. El problema es cuando este personaje se cree sus propias mentiras y se dispone a hacerlas realidad.

Igualmente tontos son los líderes belgas que le hacen el juego al fascista norteamericano discriminando a inmigrantes latinoamericanos para combatir los atentados terroristas cometidos en tierras europeas por grupos pseudo islámicos. De hecho, en París, un atentado se frustró gracias a que había unos narcos colombianos que abatieron a los terroristas. No se puede culpar a los latinos ni castigarlos por lo que hacen las células terroristas del Cercano Oriente; las cuales, a su vez, por poco que se indague, están financiadas y entrenadas por grupos de inteligencia norteamericanos o de grupos fascistas europeos, quienes a través de sembrar el terror entre su población pretenden justificar la cancelación de derechos humanos dentro y fuera de su territorio, en perjuicio de la gente inocente.

La humanidad tiene una memoria frágil y ha olvidado la gran cantidad de muertes y pérdidas económicas que significó la Segunda Guerra Mundial y ahora apoya y secunda a nuevos líderes fascistas, pero que son más peligrosos que el propio Hitler, porque son más poderosos y tienen una maquinaria bélica mucho más moderna y sofisticada.

Este fascista (Trump) pasa por alto el hecho de que la automatización de la vida también ha generado desempleo en México y Centro América y que no todos los inmigrantes que cruzan el Río Bravo son mexicanos. De hecho, muchos no llegan al coloso del norte y se quedan en tierras mexicanas, las que son para ellos una tablita de salvación en calidad de "peor es nada".  No es raro ver en las ciudades mexicanas que están en el mapa de la ruta de inmigrantes que los cruceros de las calles estén llenos de centroamericanos suplicando a los automovilistas "papi, papi, soy hondureño, ayúdame con una moneda".

Ahora que van a renegociar el TLCAN, se debería considerar que las trasnacionales se han beneficiado saqueando a Centro y Norte América, destruyendo comunidades enteras e incluso devastando la naturaleza. Hace apenas unas cuatro o cinco décadas México era potencia productora de alimentos. Eran los tiempos de la llamada "Revolución Verde". Ahora México tiene que importar maíz y frijol, los cuales, para completar el cuadro, suelen ser transgénicos y con muchos menos nutrientes.

Pero eso sí, en México hay ciudadanos que se apresuran a darle fundamento a los argumentos de Trump de que todos los mexicanos somos deshonestos. Cualquier empresario mexicano sabe que de cada diez aspirantes a un puesto de trabajo, ocho van con la intención de defraudarlo. La clase política mexicana se dedica a una de dos: a saquear inmiseriordemente el erario o a mentir y acusar a los políticos rivales de ser lideres de este saqueo: o es verdad y son unos ladrones, o son las personas más honestas del mundo y sus detractores son unas serpientes que mienten y calumnian a placer. En ambos casos, queda demostrada la deshonestidad.

Creo que todos los mexicanos, desde el investigador que llena las encuestas en su casa hasta el diputado que emite leyes, pasando por el actuario de un juzgado que recibe sobornos para no encontrar al demandado o el defensor de los jubilados que aboga por luchar en terrenos perdidos de antemano en lugar de ganar un amparo que los proteja, todos debemos hechar por tierra la frase "la corrupción somos todos". Esta frase es una paráfrasis de otra, emitida por José López Portillo que decía "la solución somos todos"; pero, como hay que predicar con el ejemplo, la frase degeneró en su contrario. Sin embargo, en ambas versiones, la frase es verdadera: todos somos la solución o el desastre. Y, en el caso de ser un pueblo que está amenazado por un poderoso facista, deberíamos de cerrar filas y luchar por nuestro país con honestidad, cada quien desde su ámbito de competencia, desde su nicho, desde su trinchera.

domingo, 26 de febrero de 2017

La cultura, oasis en el desierto de la descomposición social.

Si bien el término "descomposición social"  lo leí por primera vez en un escrito de Carlos Salinas de Gortari, sin duda es un término que describe en dos palabras lo que está pasando en México, independientemente de las intenciones del emisor de aquel concepto; por otra parte, quien es culto tiene bastantes probabilidades de sobrevivir a esa descomposición, sobre todo si tiene una cultura diversificada que le haya desarrollado inteligencias múltiples (siempre que éstas no entren en conflicto entre sí). También tiene mayores probabilidades de relajarse y entretenerse de maneras no violentas o autodestructivas. O de saber a qué llevan las pasiones desmedidas, pasiones que se pueden resumir en los siete pecados capitales de la Edad Media cristiana. O en los tres tipos de neuróticos que describió la psicoanalista Karen Horney, donde destaca el del que es agresivo y lucha enfermizamente por el poder.

Las tragedias griegas están llenas de episodios de poderosos que se dejan llevar por sus pasiones y ambiciones, bañando de sangre todo el camino y muriendo ellos mismos o sus seres queridos de manera trágica. En las de Shakespeare hay otro tanto. La cultura nos puede ayudar a saberlo, comprenderlo y prevenirlo. ¿Qué ha sucedido en México en las últimas décadas? Que cada vez se escatiman más recursos para la cultura. El arte no es toda la cultura, pero el arte es cultura. El arte no sólo son las artes plásticas, también lo son la música, la danza y la literatura. El teatro no es toda la literatura, pero el teatro es literatura.
¿A qué voy con todo esto? Hoy, por la mañana, me topé con un periódico viejo.  Era la sección de cultura del Diario Az, del día martes 31 de enero del presente año. Y me topé con tres artículos, dos referentes a la recuperación de espacios escénicos por parte del H. Ayuntamiento de Xalapa, presidido por Américo Zúñiga Martínez y otro escrito por mi amigo Juan José Barrientos, quien se quejó de la tendencia a racionar premios literarios.
Es bueno que Juan José ponga el dedo en la llaga, pues lo que le ocurre a los literatos, también le ocurre a los músicos, a los bailarines, a los compositores, a los cantantes y hasta los soneros: existe la tendencia cada vez más marcada a limitar el número de veces en que un artista puede ganar un premio. Aunado ésto a que los montos no sólo no crecen desde la década pasada, sino que disminuyen, queda claro que las nuevas políticas culturales se encaminan más bien a exterminar a los artistas que a apoyarlos. No debería haber un límite a las veces que un artista puede ganar un premio; o, en su caso, debería haber más premios sin que esto implicase cambiar de estilo o género. Me explico: el premio nobel se gana una vez, pero es tal el prestigio y la cantidad de dinero que se gana que le resuelve económicamente la vida al ganador. En cambio, un Estímulo para creadores del IVEC tal y como se otorgaron en la administración de Javier Duarte de Ochoa, es de quince mil pesos al año y sólo se puede ganar tres veces, dejando pasar un lapso de tiempo entre el premio obtenido y el derecho a concursar por otro.
Afortunadamente, no todos los políticos priístas son como Javier Duarte. Lo que voy a escribir, lo voy a escribir sin tintes partidistas; pues, como se sabe, desde hace muchos años desconfío del PRI. Al propio Américo, cuando estaba en campaña, le hice un flaco favor escribiendo en este blog a favor de "El candigato".
El hecho es que en la administración de Américo Zúñiga se rescató y rehabilitó un teatrito que estaba lamentablemente desperdiciado por décadas: el IMAC. En ese Teatro, el Taller Coreográfico de la Facultad de Danza presentó una atractiva coreografía colectiva que se llamó La Arbolaria, con música de su servidor. Si no fué lo último que se presentó ahí, al menos fue una de las últimas obras que se representaron en ese recinto tras una inundación de aguas negras que lo inhabilitó por décadas. Una vez reparado el daño, el sitio fue ocupado por oficinas burocráticas, ajenas a su fin original.
En el teatro J.J. Herrera, antes llamado Teatro Lerdo, aparte de acudir a divertidas comedias de enredos de cama que eran muy populares mientras este teatro lo administraba Juan Jesús Herrera, yo hice mis pininos como gestor cultural presentando un recital de música contemporánea. Recibí valiosos consejos de Juan Herrera, que me sirvieron por décadas para gestionar y promover varios tipos de eventos artísticos: recitales de música contemporánea, el Primer Foro de Danza Contemporánea de Xalapa, los festivales artístico-filantrópicos "Quiero ayudar a los ancianos", las temporadas del grupo Katarsis, Dánza de Cámara "Imaginerias" y "Vivencias", la presentación de una versión del Stabat Mater de Pergolessi e incluso los avances, estreno y reestreno de mi ópera Tropical.
La tónica de estos eventos era siempre luchar contra la escasez de recursos, contra la competencia que nos hacían las "discos", los "antros" y demás sitios que atraían a los jóvenes a ingerir bebidas alcohólicas y otras sustancias en lugar de asistir a nuestros eventos. Era una lucha desigual, pues la publicidad se mueve con dinero y el dinero estaba del lado de la competencia. De nuestro lado estaba la falta de dinero y las trabas burocráticas. Nos hicieron morder el polvo una y otra vez, pero la descomposición social del estado de Veracruz de hoy es galopante. ¿Eso es lo que querían?
Lo menos que puedo decir es que Juan José Barrientos, por esta vez, tiene razón: no se deben de escatimar los premios en una tierra de vacas flacas; y, por otra parte, en materia de cultura Américo Zúñiga está realizando obras que son dignas de elogio. En su administración se recuperó el IMAC para el arte y la cultura y próximamente se abrirá al público un teatro J.J. Herrera renovado. En hora buena. Aleluya.

viernes, 20 de enero de 2017

Hermoso concierto

Tras de un inicio de año que se antoja difícil, porque aún no se resuelven los amparos que llevo contra los retrasos en el pago de pensiones a jubilados, la violencia sigue en mi país, la espiral inflacionaria se disparó por el gasolinazo y el efecto Trump promete ser adverso a los mexicanos y al mundo, hoy tuve un momento de felicidad. Quizá una felicidad fugitiva, parafraseando a Sergei Prokofiev, pero felicidad al fin de cuentas:
Casi por un azar del destino me enteré del concierto que ofreció hoy la Orquesta Sinfónica de Xalapa (la OSX) donde tocaron como solistas dos egresados de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana: Los violinistas mexicanos Lázaro Jascha González y Mireille López Guzmán quienes estrenaron en Xalapa el poema sinfónico "Amistad" de Eugene Ysäye (1858-1931), preciosa obra de carácter neorromántico con armonías complejas y novedosas que alternaron con las dulces melodías de los solistas.
Antes de esta obra se presentó la Obertura de Khovanschina del genial Modesto Mussorgsky (1839-1881). Realmente me sentí un ser muy afortunado por estar escuchando tan bella música excelentemente dirigida por el director mexicano Eduardo García Barrios, quien supo inyectarle su pulso a la OSX conduciéndola con una energía suave y vital pero fuerte cuando debía de ser fuerte. 
Tras estrenar el poema de Ysaye, Lázaro y Mireille interpretaron un simpático dueto con un tumbao muy salsero y con una calidad de sonido que me hizo recordar al cuarteto Kronos y por un momento me percaté de que Andrés Dechnik, el concertino contrabajista, se había unido a la fiesta de ellos improvisando discretamente la parte de bajo con sus habilidades de jazzista.
Finalmente, la OSX interpretó "Pájaros" y "Danzas y Aires Antiguos, Suite No. 3" de Ottorino Respighi (1879-1936), obras de carácter "retro" que remiten a la época del célebre Rey Sol (Luis XIV de Francia) pero magistralmente orquestadas al estilo del siglo XX. La celesta, el arpa y el clavecín se encargaron de darle un toque verdaderamente mágico a la orquesta moderna.
Hoy inicia la era Trump y, tras la devaluación del peso mexicano y otras presiones económicas me atrevo a pronosticar que los solistas y directores de orquesta norteamericanos brillarán por su ausencia en estas tierras durante una larga temporada. Pero Eduardo García Barrios, Lázaro Jascha González y Mireille López Guzmán nos hicieron saber esta noche que eso no es ningún problema, porque en México hay excelentes músicos que pueden tocar la más bella música y hacerla vibrar con toda la dignidad que le corresponde. Lo único que hace falta es que les den la oportunidad de hacerlo. Hoy la tuvieron y demostraron que por estas tierras también hay talento musical.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Estados Desunidos de Norteamérica.

La cultura del no-pago está muy extendida por todo México desde hace ya varias décadas: "debo, no niego; pago, no tengo" es una fórmula que se puede aplicar con el apoyo del corporativo Resuelve Tu Deuda, al cual a veces es necesario acudir ante las elevadas tasas de interés, comisiones, cobros dudosos e impuestos que sobregiran las tarjetas de crédito de los mexicanos. Pero quien estableció una marca dificil de superar en materia del no pago  fue el ex desgobernador prófugo de Veracruz, quien se la heredó a sus sucesores.
Así, el gobierno  veracruzano no paga o no pagará a tiempo a profesores, jubilados, policías, médicos, enfermeras, proveedores, personal de los tribunales, músicos, empresarios de tortillas, medios de comunicación, etc, etc, más otro largo etcétera.
Y como el Gobierno Federal no quiere entrar al rescate financiero de Veracruz, pues el gobernador actual está como "La Patita" de la canción de Cri-Cri diciéndole a sus gobernados "coman mosquito, cuaracuacuá". Como dice la citada canción, "¿pues qué va a hacer?".
El caso es que si el nuevo gobernador no paga, la población tampoco le pagará a los bancos, a las numerosas tiendas departamentales y lo mejor para muchos será delinquir. El ejército ya quiere tirar la toalla: no es de su competencia estar persiguiendo delincuentes; pero,  como los jueces y los policías están mal pagados, éstos no hacen bien su labor y el ejército tiene que hacer su chamba, para la cual no está preparado.
Es un desastre, pero Donald Trump tiene una solución muy clara: construír un horrible y estúpido muro (él lo ve de otra manera, lo ve hermoso). Además, quiere que los mexicanos lo paguemos, pues sabe de antemano que le diremos "debo, no niego; pago, no tengo", lo cual le dará el pretexto para invadir a los mexicanos y exterminarlos a todos. Y así acabar de una buena vez con el problema; sin embargo, la cosa no es tan fácil: así como  ya circulan rumores de que si La Federación (mexicana) no entra al rescate financiero Veracruz se declarará independiente, también en Estados Unidos de Norteamérica ya hay voces que claman por la separación de California, Texas y Nueva York si Trump cumple con sus amenazas. Desde luego que es impensable que estas entidades federativas regresen a México y se sumen al desastre de acá de este lado. Así que si le falla el tiro a Trump, se podría crear la Confederación de Estados Desunidos de Norteamérica integrada por  California del Norte, Texas, Nueva York, quizá Nuevo León y Veracruz. A lo mejor los yucatecos también se animarían a entrarle a esta Confederación.
Aunque ¿No sería mejor que Trump le bajara a su discurso y acciones racistas y que en México la Federación entre al rescate financiero de Veracruz, que aprehendan al ex desgobernador prófugo y le incauten el dinero y propiedades mal habidos y que el actual gobernador pague en tiempo y forma a todos los veracruzanos?