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domingo, 26 de febrero de 2017

La cultura, oasis en el desierto de la descomposición social.

Si bien el término "descomposición social"  lo leí por primera vez en un escrito de Carlos Salinas de Gortari, sin duda es un término que describe en dos palabras lo que está pasando en México, independientemente de las intenciones del emisor de aquel concepto; por otra parte, quien es culto tiene bastantes probabilidades de sobrevivir a esa descomposición, sobre todo si tiene una cultura diversificada que le haya desarrollado inteligencias múltiples (siempre que éstas no entren en conflicto entre sí). También tiene mayores probabilidades de relajarse y entretenerse de maneras no violentas o autodestructivas. O de saber a qué llevan las pasiones desmedidas, pasiones que se pueden resumir en los siete pecados capitales de la Edad Media cristiana. O en los tres tipos de neuróticos que describió la psicoanalista Karen Horney, donde destaca el del que es agresivo y lucha enfermizamente por el poder.

Las tragedias griegas están llenas de episodios de poderosos que se dejan llevar por sus pasiones y ambiciones, bañando de sangre todo el camino y muriendo ellos mismos o sus seres queridos de manera trágica. En las de Shakespeare hay otro tanto. La cultura nos puede ayudar a saberlo, comprenderlo y prevenirlo. ¿Qué ha sucedido en México en las últimas décadas? Que cada vez se escatiman más recursos para la cultura. El arte no es toda la cultura, pero el arte es cultura. El arte no sólo son las artes plásticas, también lo son la música, la danza y la literatura. El teatro no es toda la literatura, pero el teatro es literatura.
¿A qué voy con todo esto? Hoy, por la mañana, me topé con un periódico viejo.  Era la sección de cultura del Diario Az, del día martes 31 de enero del presente año. Y me topé con tres artículos, dos referentes a la recuperación de espacios escénicos por parte del H. Ayuntamiento de Xalapa, presidido por Américo Zúñiga Martínez y otro escrito por mi amigo Juan José Barrientos, quien se quejó de la tendencia a racionar premios literarios.
Es bueno que Juan José ponga el dedo en la llaga, pues lo que le ocurre a los literatos, también le ocurre a los músicos, a los bailarines, a los compositores, a los cantantes y hasta los soneros: existe la tendencia cada vez más marcada a limitar el número de veces en que un artista puede ganar un premio. Aunado ésto a que los montos no sólo no crecen desde la década pasada, sino que disminuyen, queda claro que las nuevas políticas culturales se encaminan más bien a exterminar a los artistas que a apoyarlos. No debería haber un límite a las veces que un artista puede ganar un premio; o, en su caso, debería haber más premios sin que esto implicase cambiar de estilo o género. Me explico: el premio nobel se gana una vez, pero es tal el prestigio y la cantidad de dinero que se gana que le resuelve económicamente la vida al ganador. En cambio, un Estímulo para creadores del IVEC tal y como se otorgaron en la administración de Javier Duarte de Ochoa, es de quince mil pesos al año y sólo se puede ganar tres veces, dejando pasar un lapso de tiempo entre el premio obtenido y el derecho a concursar por otro.
Afortunadamente, no todos los políticos priístas son como Javier Duarte. Lo que voy a escribir, lo voy a escribir sin tintes partidistas; pues, como se sabe, desde hace muchos años desconfío del PRI. Al propio Américo, cuando estaba en campaña, le hice un flaco favor escribiendo en este blog a favor de "El candigato".
El hecho es que en la administración de Américo Zúñiga se rescató y rehabilitó un teatrito que estaba lamentablemente desperdiciado por décadas: el IMAC. En ese Teatro, el Taller Coreográfico de la Facultad de Danza presentó una atractiva coreografía colectiva que se llamó La Arbolaria, con música de su servidor. Si no fué lo último que se presentó ahí, al menos fue una de las últimas obras que se representaron en ese recinto tras una inundación de aguas negras que lo inhabilitó por décadas. Una vez reparado el daño, el sitio fue ocupado por oficinas burocráticas, ajenas a su fin original.
En el teatro J.J. Herrera, antes llamado Teatro Lerdo, aparte de acudir a divertidas comedias de enredos de cama que eran muy populares mientras este teatro lo administraba Juan Jesús Herrera, yo hice mis pininos como gestor cultural presentando un recital de música contemporánea. Recibí valiosos consejos de Juan Herrera, que me sirvieron por décadas para gestionar y promover varios tipos de eventos artísticos: recitales de música contemporánea, el Primer Foro de Danza Contemporánea de Xalapa, los festivales artístico-filantrópicos "Quiero ayudar a los ancianos", las temporadas del grupo Katarsis, Dánza de Cámara "Imaginerias" y "Vivencias", la presentación de una versión del Stabat Mater de Pergolessi e incluso los avances, estreno y reestreno de mi ópera Tropical.
La tónica de estos eventos era siempre luchar contra la escasez de recursos, contra la competencia que nos hacían las "discos", los "antros" y demás sitios que atraían a los jóvenes a ingerir bebidas alcohólicas y otras sustancias en lugar de asistir a nuestros eventos. Era una lucha desigual, pues la publicidad se mueve con dinero y el dinero estaba del lado de la competencia. De nuestro lado estaba la falta de dinero y las trabas burocráticas. Nos hicieron morder el polvo una y otra vez, pero la descomposición social del estado de Veracruz de hoy es galopante. ¿Eso es lo que querían?
Lo menos que puedo decir es que Juan José Barrientos, por esta vez, tiene razón: no se deben de escatimar los premios en una tierra de vacas flacas; y, por otra parte, en materia de cultura Américo Zúñiga está realizando obras que son dignas de elogio. En su administración se recuperó el IMAC para el arte y la cultura y próximamente se abrirá al público un teatro J.J. Herrera renovado. En hora buena. Aleluya.

viernes, 20 de enero de 2017

Hermoso concierto

Tras de un inicio de año que se antoja difícil, porque aún no se resuelven los amparos que llevo contra los retrasos en el pago de pensiones a jubilados, la violencia sigue en mi país, la espiral inflacionaria se disparó por el gasolinazo y el efecto Trump promete ser adverso a los mexicanos y al mundo, hoy tuve un momento de felicidad. Quizá una felicidad fugitiva, parafraseando a Sergei Prokofiev, pero felicidad al fin de cuentas:
Casi por un azar del destino me enteré del concierto que ofreció hoy la Orquesta Sinfónica de Xalapa (la OSX) donde tocaron como solistas dos egresados de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana: Los violinistas mexicanos Lázaro Jascha González y Mireille López Guzmán quienes estrenaron en Xalapa el poema sinfónico "Amistad" de Eugene Ysäye (1858-1931), preciosa obra de carácter neorromántico con armonías complejas y novedosas que alternaron con las dulces melodías de los solistas.
Antes de esta obra se presentó la Obertura de Khovanschina del genial Modesto Mussorgsky (1839-1881). Realmente me sentí un ser muy afortunado por estar escuchando tan bella música excelentemente dirigida por el director mexicano Eduardo García Barrios, quien supo inyectarle su pulso a la OSX conduciéndola con una energía suave y vital pero fuerte cuando debía de ser fuerte. 
Tras estrenar el poema de Ysaye, Lázaro y Mireille interpretaron un simpático dueto con un tumbao muy salsero y con una calidad de sonido que me hizo recordar al cuarteto Kronos y por un momento me percaté de que Andrés Dechnik, el concertino contrabajista, se había unido a la fiesta de ellos improvisando discretamente la parte de bajo con sus habilidades de jazzista.
Finalmente, la OSX interpretó "Pájaros" y "Danzas y Aires Antiguos, Suite No. 3" de Ottorino Respighi (1879-1936), obras de carácter "retro" que remiten a la época del célebre Rey Sol (Luis XIV de Francia) pero magistralmente orquestadas al estilo del siglo XX. La celesta, el arpa y el clavecín se encargaron de darle un toque verdaderamente mágico a la orquesta moderna.
Hoy inicia la era Trump y, tras la devaluación del peso mexicano y otras presiones económicas me atrevo a pronosticar que los solistas y directores de orquesta norteamericanos brillarán por su ausencia en estas tierras durante una larga temporada. Pero Eduardo García Barrios, Lázaro Jascha González y Mireille López Guzmán nos hicieron saber esta noche que eso no es ningún problema, porque en México hay excelentes músicos que pueden tocar la más bella música y hacerla vibrar con toda la dignidad que le corresponde. Lo único que hace falta es que les den la oportunidad de hacerlo. Hoy la tuvieron y demostraron que por estas tierras también hay talento musical.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Estados Desunidos de Norteamérica.

La cultura del no-pago está muy extendida por todo México desde hace ya varias décadas: "debo, no niego; pago, no tengo" es una fórmula que se puede aplicar con el apoyo del corporativo Resuelve Tu Deuda, al cual a veces es necesario acudir ante las elevadas tasas de interés, comisiones, cobros dudosos e impuestos que sobregiran las tarjetas de crédito de los mexicanos. Pero quien estableció una marca dificil de superar en materia del no pago  fue el ex desgobernador prófugo de Veracruz, quien se la heredó a sus sucesores.
Así, el gobierno  veracruzano no paga o no pagará a tiempo a profesores, jubilados, policías, médicos, enfermeras, proveedores, personal de los tribunales, músicos, empresarios de tortillas, medios de comunicación, etc, etc, más otro largo etcétera.
Y como el Gobierno Federal no quiere entrar al rescate financiero de Veracruz, pues el gobernador actual está como "La Patita" de la canción de Cri-Cri diciéndole a sus gobernados "coman mosquito, cuaracuacuá". Como dice la citada canción, "¿pues qué va a hacer?".
El caso es que si el nuevo gobernador no paga, la población tampoco le pagará a los bancos, a las numerosas tiendas departamentales y lo mejor para muchos será delinquir. El ejército ya quiere tirar la toalla: no es de su competencia estar persiguiendo delincuentes; pero,  como los jueces y los policías están mal pagados, éstos no hacen bien su labor y el ejército tiene que hacer su chamba, para la cual no está preparado.
Es un desastre, pero Donald Trump tiene una solución muy clara: construír un horrible y estúpido muro (él lo ve de otra manera, lo ve hermoso). Además, quiere que los mexicanos lo paguemos, pues sabe de antemano que le diremos "debo, no niego; pago, no tengo", lo cual le dará el pretexto para invadir a los mexicanos y exterminarlos a todos. Y así acabar de una buena vez con el problema; sin embargo, la cosa no es tan fácil: así como  ya circulan rumores de que si La Federación (mexicana) no entra al rescate financiero Veracruz se declarará independiente, también en Estados Unidos de Norteamérica ya hay voces que claman por la separación de California, Texas y Nueva York si Trump cumple con sus amenazas. Desde luego que es impensable que estas entidades federativas regresen a México y se sumen al desastre de acá de este lado. Así que si le falla el tiro a Trump, se podría crear la Confederación de Estados Desunidos de Norteamérica integrada por  California del Norte, Texas, Nueva York, quizá Nuevo León y Veracruz. A lo mejor los yucatecos también se animarían a entrarle a esta Confederación.
Aunque ¿No sería mejor que Trump le bajara a su discurso y acciones racistas y que en México la Federación entre al rescate financiero de Veracruz, que aprehendan al ex desgobernador prófugo y le incauten el dinero y propiedades mal habidos y que el actual gobernador pague en tiempo y forma a todos los veracruzanos?

jueves, 1 de diciembre de 2016

Parece que se acaba la pesadilla

Seguramente en el momento en que escribo estas líneas, al fuero del exdesgobernador ya le quedan unos minutos o segundos. Quizá ya nada. Afortunadamente. Si bien Miguel Ángel Yunes Linares recibe un Estado que, al decir de Clementina Guerrero, la nueva Secretaria de SEFIPLAN "si fuera una empresa estaría en quiebra", es de esperarse que las cosas mejoren para los veracruzanos.
En primer lugar, porque al acabársele el fuero, ya no tienen ese pretexto para no capturarlo y confiscarle el dinero malhabido; en segundo lugar, si los Yunes panistas aspiran a ganar las elecciones a gobernador en 2018, tienen que gobernar bien. Por otra parte, si los del PRI quieren escapar a la extinción (los dinosaurios tienden a extinguirse) tendrán que gobernar desde donde aún gobiernan a las mil maravillas. Los de MORENA, por su parte, habrán de hacer lo mismo desde las trincheras que ya han ganado.
Por lo pronto, ayer, en la explanada de la Plaza Lerdo y en el parque Juarez, los mariachis, en vez de callar, tocaron reiteradamente Las Golondrinas, al oír Las Golondrinas ¡Cómo sufre mi corazón! ¡Hay qué dolor, qué pena! https://www.youtube.com/watch?v=c9zxgT2luwI

lunes, 28 de noviembre de 2016

La incertidumbre mata

La incertidumbre puede no ser agradable cuando están en juego cosas valiosas como la estabilidad política, laboral o económica. En Veracruz, a partir del día primero de diciembre la incertidumbre comenzará a derretirse como un hielo en agua caliente y a partir del 20 de enero del año entrante todo el mundo sabrá a qué atenerse.
Para huír de la incertidumbre no hay como actuar con las cosas que están bajo control ¿Para qué preocuparse? Preocuparse es como enojarse, son sentimientos que no sirven para nada. Pre- ocuparse= ocuparse antes de que las cosas sucedan, pero con una carga de angustia. Así que lo mejor es irse a dormir relajadamente con una idea en la mente, cantándola al estilo argentino: "Mañana ¡Macana! ¡Mañana será otro día!". Que descansen.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Fidel, Fidel, ¿qué tiene Fidel?

No olviden que este blog es para externar una opinión donde se mezclan hechos reales, con recuerdos, proyecciones a futuro, puntos de vista muy personales y algo de análisis sin llegar a la profundidad de una tesis doctoral en torno a las materias a tratar. Lo digo porque sé que estoy a punto de abonar más puntos a mi tendencia #YoSoyImpopular, pues es probable que estas opiniones caigan mal tanto a los castristas como a los cubanos de Florida y otros exiliados. (Bautizados por Fidel Castro como los "gusanos").
En primer lugar, aclaro que no estoy hablando de los Fideles mexicanos, pues tenemos dos (Fidel Velázquez y Fidel Herrera Beltrán, este último con cara de costeño y aficionado a los colores rojos, lo cual se puede prestar a confusión). A éstos los dejo en paz, pues no son el sujeto de esta entrada. Sí lo es, en cambio, el inmortal guerrillero. Pues para bien y/o para mal, cambió el curso de la historia, no sólo en la isla caribeña, sino de todo el mundo. Él mismo dijo "La Historia me absolverá" en tanto que nuestro Fox le dijo "Comes y te vas" y el que pagó los platos rotos fue Peña Nieto, a quien desde Cuba le dijeron "Comes y te vas".

Trataré de evocar mis recuerdos en orden cronológico y tejer los otros conceptos en torno a este orden. Yo nací en 1952, a 7 años de terminada la Segunda Guerra Mundial y en plena Guerra de Corea. Soy hijo de un refugiado español de la Guerra Civil (1936-1939), de los llamados "Niños de Morelia", adoptados por el gobierno de Lázaro Cárdenas (condecorado con la medalla "Stalin" para la paz y casado con una sobrina nieta del General Heriberto Jara (también condecorado con otra medalla "Stalin" para la paz). Debería ser más chairo que el más recalcitrante de los chairos. Pero no lo soy.
El asunto es que he leído a Carlos Marx, a Lenin, a Mao Zedong y a Fidel Castro, entre otros (Martha Harnecker, Louis Althusser, Regis Debray, Roger Garaudi). Pero también estudié la carrera de Derecho y soy abogado con cédula profesional. Y aquí empiezo la historia: llegué a Xalapa hacia 1956 y para cuando tenía uso de razón, un día aparecieron los postes de la ciudad con unos carteles que decían "cristianismo sí, comunismo no".
Luego, mis vecinos me preguntaban "¿Eres católico?" y yo les respondía (a mis seis años de edad) "¿Qué es eso?" "¿No sabes? ¡Has de ser protestante!" El tono con el que me lo decían, me indicaba que eso era algo grave y vergonzoso. "No ¿Prostestate? ¿Qué es eso?" "¡Íjole! ¿Tampoco lo sabes? ¡Entonces eres peor!: ¡¡Has de ser comunista!!" Razón por la cual tuve que preguntarle a mi papá que significaban los conceptos "católico", "protestante" y "comunista". Porque me sentía como marcado y desde ese entonces me sabía como excluído.
Claro, todas las variantes del cristianismo son generosas, incluído el catolicismo (que según los protestantes no es cristianismo, sino satanismo), de modo que mis amigos me invitaron a redimirme del pecado asistiendo a Doctrina (años después iría a otra clase de doctrina, la comunista). Así que empecé a conocer los valores del cristianismo en su variante católica. Y, con todo lo que se diga y se pruebe (por ejemplo, la existencia de los tribunales de la Santa Inquisición), el cristianismo tiene un gran valor: la capacidad de perdonar y la preconización de la solaridad vía el amor mutuo. De hecho, en los fundamentos más arcaicos del Cristianismo, están también los del aspecto positivo del Comunismo. O, según Nietzche, los negativos: el uso del rencor de los pobres para, a través del ofrecimiento de una revancha, hacerse del poder.
El caso es que para aquellas fechas, como buen niño mexicano de la época, yo era un asiduo lector de "El Pato Donald" y quería ser millonario como Rico Mac Pato. En serio, quería tener mi arca personal y echarme un clavado sobre los millones de dólares, como lo hacía aquél personaje. Tal vez todavía quiero hacerlo. Mi madre me decía "En el siglo XX ya no es posible, hasta en Estados Unidos te van a cobrar impuestos y entre más tengas, más impuestos te cobrarán. Pero si vives en Cuba, te van a quitar todo". Y así me explicó cómo a los grandes terratenientes cubanos les expropiaron sus bienes raíces "lo cual era bueno para los pobres, que eran muchos".
Nos cambiamos de domicilio, pues vivíamos cerca de la gruta de La Orquídea y nos trasladamos a la colonia El Aguacatal. Cambiaron los amigos. Un día pasó volando una avioneta y mis amigos decían "Son los aviones norteamericanos que van a invadir Cuba y ya va a empezar la Tercera Guerra Mundial". Lejos de tener miedo, estábamos emocionados porque iba a haber algo de acción en nuestras aburridas vidas, inconscientes del pelígro que sería asistir a una verdadera guerra moderna. Para entonces, los norteamericanos ya se habían involucrado en la Guerra de Vietnam.
Lector de comics, al principio estaba del lado norteamericano, de los marines que mataban chinos y coreanos y les hacían volar su gorrito de piel de oso con su estrella roja de cinco picos. Sin embargo, mi madre me informó más al respecto y cambié de bando, lanzándoles hasta 1972 muy buena vibra a los vietnamitas del norte, quienes, finalmente, ganaron la guerra.
Vino el año 1968. Mi madre me encomendaba a mis hermanos, pues yo soy el mayor, y lo hacía por si no regresaban ella y mi padre, pues "se iban a manifestar". Afortunadamente, en Xalapa, el gobernador Fernando López Arias desobedeció hasta cierto punto las órdenes del genocida Gustavo Díaz Ordaz y sólo se limitó a ordenar el lanzamiento de gases lacrimógenos y una macaniza. Yo ya estaba en la Preparatoria. Podía ver en los periódicos murales de las facultades de la Universidad Veracruzana las imágenes de los abusos de los militares contra los estudiantes. Hasta que estalló el fatídico 2 de octubre. En ese momento me aparté del cristianismo y me volví simpatizante de todos los movimientos de izquierda.
Me trasladé a la ahora llamada Ciudad de México, a estudiar música. Me adherí a cuanto grupo disidente pude: al Comité de Lucha del Conservatorio Nacional de Música, a brigadas estudiantiles para "concientizar" obreros y a "Los Telerines", estudiosos del marxismo. Algunos de ellos ahora son doctores en economía con muy alto nivel en la materia. Si bien no compartí su vocación y mi perfil para la economía era menos talentoso que el de ellos, algo les aprendí.
El caso es que Los Telerines  celebrabamos cada vez que alguien secuetraba un avión y lo desviaba hacia La Habana. Esto ocurrió una y otra vez. Creo que había una canción que no he podido localizar, cuyo estribillo era "Fidel, Fidel ¿qué tiene Fidel que lo americano (sic) no pueden con él?". Tal era nuestro enojo con el sistema. Sistema asesino de estudiantes en México, de campesinos en Vietnam.
Pero también conocí la otra cara de la moneda: el emigrante que odiaba a Fidel y al comunismo. Gente que dejó su patria, que lo perdió todo. No he conocido un sólo cubano emigrante que hable bien de Fidel.
También hacíamos chiste de eso (¿De qué no hace chistes el mexicano?): "Estaba el cubanito en una lancha, con dos ramos de flores, uno rojo y otro blanco. Tiraba una flor roja al mar y decía "flol loja pa' Fidel" (Por alguna razón, algunos cubanos, al igual que los chinos, cambian la "ere" por la "ele")."Flol blanca pala mí, flol loja pa´ Fidel, flol blanca pala mí" y así se pasó un buen tiempo hasta que tras mirar a todos los puntos cardinales vió que nadie lo vigilaba. Accionó el motor de la lancha. Zoom. "Y ahora, Flol lila (Florida) pala mí". O estaba otro cubano en un parque con su hijo frente a una estatua de Fidel. El hijo le preguntó "Papá ¿Porqué tiene una estatua este señor?" "Porque nos quitó las cadenas", respondió el hombre, mientras veía que un espía se retiraba del lugar, satisfecho por la respuesta. "¿Y qué son las cadenas?" volvió a preguntar el niño. "Son unas cosas que usábamos para sujetar los relojes de bolsillo al cinturón".
La verdad es que hasta los cinestas oficiales de la Cuba comunista bromeaban con el trato que Fidel le daba a los antiguos capialistas cubanos. Hay una escena muy famosa en la versión cinematográfica cubana de "Las doce sillas" de Gogol donde el cubano burgués anda huyendo y se topa de frente con Fidel y se lleva un susto mayúsculo.
No todas las películas son festivas. Mucho menos las que vienen del lado emigrante. Es verdad que la Revolución Cubana es ejemplar en materia de medicina, deportes, artes y avances científicos. Pero también es cierto que el famoso salto "Del Reino de la Necesidad al Reino de la Libertad"  no se logró a satisfacción de todos los cubanos. Se culpa al gobierno norteamericano por el despiadado bloqueo comercial. De ahí la inteligente maniobra de Obama para cancelarlo. Al no haber bloqueo, tampoco habrá pretexto. Sin el bloqueo, las fallas serán del gobierno cubano. Pero no creo que ésto lo entienda Donald Trump.
El hecho es que la Revolución Cubana fue emblemática para nuestra generación de la lucha contra el Imperialismo Yanqui y las asimetrías sociales. Pero también es cierto que los secuestros de aviones para desviarlos a La Habana cesaron y en su lugar aparecieron los "balseros" (emigrantes cubanos que huyen sobre una balsa de neumáticos de automóvil, en condiciones de alto riesgo).
En resumen, que los cubanos de Miami tienen fuertes motivos para celebrar la muerte del patriarca; o, al menos, permanecer indiferentes ante este suceso. Pero los mexicanos no estamos para acompañarlos en su festejo, pues la mayoría de ellos votó por Donald Trump. Así que les aproveche, que no se indigesten con el exceso en el festejo.
Lo ideal sería continuar con la política de distensión entre ambas naciones hermanas y que tanto de uno como de otro lado se respetasen los derechos humanos. Pues está bien documentado que tanto unos como otros violentan los derechos humanos de sus respectivos disidentes. Por ejemplo, se sabe que en Cuba, para que un isleño pueda beber Coca Cola tiene que conseguir dólares de contrabando o pedirle a un turista que la compre por él. Digo, no es que sea el gran refresco la Coca Cola (comparto con Hugo Chávez la idea de que las Coca Colas son "las aguas negras del imperialismo"). Pero también es cierto que en un día de calor, por ejemplo, de hacer bicicleta al aire libre durante dos horas initerrumpidas una Coca Cola resulta ser muy reconfortante. O ayuda a manejar otras dos horas en un viaje que ya lleva siete horas. El asunto es que si alguien quiere tomarse una Coca Cola, es su problema y, en mi opinión, es un abuso estatal restringirle a los nacionales este derecho y permitírselo a los turistas extranjeros. En serio, para muchos emigrantes la figura de Fidel es (aún después de muerto) como una pesada loza que cargan sobre sus cabezas. ¿Cuántos puntos me anoté ahora en la tendencia #YoSoyImpopular? Antes de señalarme con índice de fuego, sugiero que lean los discursos de Fidel Castro, y que vean el documental que Oliver Stone hizo sobre él. También hay un episodio en una de las películas de El Padrino de Francis Ford Coppola que se desarrolla en La Habana, durante el final de la dictadura de Batista y es uno de los mejores episodios de esa saga cinematográfica. También hay muy buenos filmes de los cubanos de Florida, donde se plantea la época de La Revolución y la división de las familias cubanas, pues unos apoyan a los guerrilleros, otros al régimen de Batista. Se plantea muy bien el drama desde el punto de vista de los vencidos, de todas las humillaciones, de los errores, de las traiciones.Y, sobre todo, de lo duro que es abrirse paso en una nación extraña sin una moneda en el bolsillo y hablando una lengua bastante diferente.
El asunto es que no se puede hacer el bien destruyendo a otros pero tampoco se pueden evitar las revoluciones haciendo el mal a grandes sectores de la población. Veracruzanos, pongan sus barbas a remojar. Ahora en México hay una situación de malestar, no sólo en Veracruz, que puede ser caldo de cultivo de otra Revolución Armada. Las guerras sólo traen muerte y destrucción. Algunas las gana un bando. Otras, son como la de Colombia. O como las guerras de 30 y 100 años de Europa, en tiempos pasados.
Pero, como dijo Orwell en 1984 "Lo importante no es quién gane o pierda la batalla, lo importante es que la guerra continúe, porque la guerra destruye la obra del ser humano". Tal vez sería mejor que en vez de mirar las películas que yo recomendé vean la saga de "El planeta de los simios", para que alcancen a imaginar hasta adonde nos pueden llevar la estupidez y el egoísmo humanos.