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viernes, 26 de julio de 2013

El llanero solitario


El miércoles 24 de julio me presenté en la sala 9 del complejo multicinema “Cinépolis” de la Plaza Américas de Xalapa. El cine es cultura y la empresa citada es un ejemplo de gestión cultural sumamente exitosa y rentable. Cuenta con varias alianzas estratégicas: situada en Plazas comerciales y en malls, se ha convertido en un elemento clave para distribuir la llamada cultura mainstream. Lo cual no le impide transmitir cine de culto. Me pude percatar que hay una sala exclusiva para “cine de arte”; sin embargo, no todo el cine de culto o de arte está privado de un porvenir comercial. La película que fui a ver, El llanero solitario, se exhibía en varias de las salas comerciales. Como valor agregado a esta película, se anunciaba la obertura Guillermo Tell de Rossini. Y, es que sin las brillantes notas musicales de aquel compositor italiano del pasado, el clímax de la película perdería el 75% de su fuerza. Esta historia y esta música, son ejemplos de gestión cultural exitosos de tiempos pasados que siguen ganando batallas en el presente: la historia de El llanero solitario primero se popularizó en una revista de comics que a mediados del siglo pasado tuvo tal porvenir comercial que tarde o temprano apareció como serie televisiva, la cual también alcanzó niveles muy altos de audiencia. Pero la calidad de la publicación de este comic, sobre todo la de los números más antiguos, también alcanzó el estatus de una publicación de culto. La rúbrica de dicha serie de televisión era la segunda parte de la obertura de Guillermo Tell, estableciéndose, a partir de ese momento, una alianza duradera entre historia, imagen y sonido.  Y es que, en los momentos de mayor tensión, la cabalgata de esta obertura sugiere apresurados y violentos galopes de caballo, muy adecuados para un Western, género cinematográfico que hoy es de culto, en tanto que las fanfarrias de los metales y las descargas de la percusión le imprimen un carácter belicoso y subversivo muy adecuados para acompañar las aventuras de un par de justicieros solitarios y románticos, cuya historia está narrada con algunas dosis de muy buen sentido del humor.

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