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viernes, 10 de octubre de 2014

La Historia hace espirales

La Historia no se repite, pero avanza en espirales y periódicamente pasa por el mismo eje de coordenadas. Por eso da la sensación de repetirse. Al estar viendo dirigir al talentoso David Pérez como Director invitado de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, a menudo me parecía estar viendo al joven Francisco Savín haciendo lo mismo hacia 1963: jóvenes, delgados y con ojos de chino. Dirigiendo a Beethoven y a Revueltas; sin embargo, la Historia no se repite: Savín dirigía como karateka (con mano vacía) y David lo hizo con batuta. Savín parecía que bailaba twist, un baile de moda en aquel entonces y David es más flemático, casi como un director británico. Ambos son compositores y logran interpretaciones que permiten escuchar detalles. Y, para su edad, (Savín en 1963), ambos estaban muy bien preparados. Y yo escuchando sus relatos en un concierto didáctico. Esto me ayudó hoy en la noche, pues llegué con unos minutos de retraso: David explicaba la relación de los temas musicales de la obertura Egmont de Beethoven con un relato dramático. Esto hizo que la ejecución de la obertura se retrasase lo suficiente como para que yo pudiese escucharla de principio a fin. Estas explicaciones me hicieron recordar las que en otro tiempo daba Savín explicando el porqué de la obertura Rosamunda de Schubert. El concierto didáctico de hoy en la mañana fue un éxito total: la sala Tlaqná estaba con una ocupación mayor al 90% de las butacas. En la noche tuvieron menos público. El de la mañana, era un público joven; el de la noche, tenía muchas cabezas con canas. Me enteré de estos conciertos más por andar reclutando músicos para Historias bajo la luna que por la publicidad del evento. Quizá el concierto de la noche no debió ser didáctico, sino exclusivamente musical, debido al tipo de público. David fue invitado por haber ganado por concurso el derecho a dirigir la OSX. Contrasta su pulso entre tempo giusto y poco meno che giusto con el pulso acelerado de Marcelletti del que se dice (a nivel de malas lenguas) que con su última versión de La Novena Sinfonía de Beethoven logró entrar al libro de récords de Guiness; pues, tras haberla ensayado completa en 42 minutos, logró ejecutarla en 39. No quiero decir que uno sea mejor que otro, sino que tienen personalidades distintas. David hizo que todas las obras del programa tuviesen una ejecución limpia y una expresión adecuada a los propósitos originales de los compositores. En especial, los clímax y los finales estuvieron muy bien logrados. Qué bueno que la orquesta Sinfónica de Xalapa esté dando estas oportunidades a los jóvenes talentos.

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