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domingo, 30 de marzo de 2014

Frases apologéticas del ajedrez.

El Ajedrez es muy antiguo. Ya Alfonso el Sabio lo practicaba, en plena Edad Media. Desde tiempos inmemoriales se han tejido leyendas y frases apologéticas de tan noble juego. Aunque hay quien nos previene diciéndonos "¿Quieres destruir a un hombre? ¡Enséñale a jugar ajedrez!" Al ver la vida de algunos colegas, tal frase parece tener algo de verdad. Pero si se observan bien las cosas, no es el ajedrez lo que los destruye, sino otros factores negativos de su existencia. Quien sabe. Una gran mayoría de jugadores y celebridades ha acuñado frases muy elogiosas hacia este juego. Mi intención con este artículo es ofrecerles un bello ramillete:
“La vida es demasiado breve para el ajedrez”. Byron.
“Del ajedrez se ha dicho que la vida no es lo suficientemente larga para él, pero que es una falla de la vida, no del ajedrez”. William Ewart Napier.

“En el tablero de ajedrez, las mentiras y la hipocresía no sobreviven por mucho tiempo”. Emmanuel Lasker.
“Fama, ya la tengo. Ahora necesito el dinero”. Steinitz.
“Los peones nacen libres, pero por todas partes están encadenados”. Rick Kennedy.
“El ajedrez es un cuento de hadas de 1001 errores”. Savielly Tartakower.
“El juego más difícil de ganar, es un juego ganado”. Emannuel Lasker.

De tanto en tanto han habido literatos como Lord Byron, Leon Tolstoi o Juan José Arreola que practicaron con entusiasmo este difícil juego de estrategia. Desde luego que los juegos mejor logrados, por lo general, son los de los jugadores profesionales y entre éstos, los de los campeones del mundo. Algunos de éstos tuvieron vidas interesantes o destacaron en otras profesiones. Wilhelm Steinitz fue campeón del mundo en varias ocasiones, pero acabó en la pobreza. De ahí que haya acuñado la frase “Fama, ya la tengo. Ahora necesito el dinero”. Esta frase me encanta, pues pareciera que la dije yo. Buena o mala, ya tengo bastante fama. Pero necesito mayores cantidades de dinero. No sé que pasa en el momento actual, que entre más cosas sé y más habilidades tengo, y pese a emprender una u otra actividad, sea como empresario, sea como artista o abogado, todo acaba en que pierdo dinero y acabo más endeudado que antes.
Quien le arrebató el título de campeón a Steinitz fue Emmanuel Lasker, jugador un poco desconsiderado pues fumaba puros y le arrojaba el humo en la cara a sus oponentes (hace un siglo, esto era permitido en las competencias de alto nivel; en la actualidad, ya no). Lasker es el hombre que más veces ha obtenido el título mundial y posee un récord que se antoja difícil de superar. Además, era un profundo conocedor de la Matemática y la Filosofía, llegando a poseer al menos un Doctorado en alguna de estas especialidades. Era amigo de Albert Einstein y según Reuben Fine, se atrevió a refutarle su Teoría de la Relatividad. No sólo por el placer de darle jaque mate, sino porque Lasker pertenecía al grupo de Gotinga, lleno de interesados y profundos conocedores de esta materia. Lasker, además, también jugaba con bastante destreza el Go, un difícil juego de estrategia del Lejano Oriente. Lasker no murió en la pobreza, como Steinitz. Lo que me parece encantador es que los dos han sido los mejores jugadores de ajedrez alemanes de la historia, y ambos son de origen judío. De Lasker adoro la frase “En el tablero de ajedrez, las mentiras y la hipocresía no sobreviven por mucho tiempo”, pues pienso que está diciendo: "en el ajedrez como en la vida".
La frase que cité de Rick Kennedy es una parodia al inicio de El contrato social de J.J. Rousseau: "El hombre nace libre, pero está encadenado por todas partes". Y es que en el ajedrez, cuando los peones propios se unen, se dice que se encadenan. Y si se opone una cadena propia a una contraria, el juego adquiere una posición cerrada y los peones de ambos bandos quedan inmovilizados por largo tiempo. Es decir, quedan "encadenados" en el sentido de Rousseau: "esclavizados".
En francés, el nombre del ajedrez es échecs, palabra relacionada con el concepto "errores". Esto es, que para los franceses el ajedrez es "el juego de los errores". En el argot del juego se dice que en ajedrez gana quien comete el penúltimo error. Tartakower fue uno de los jugadores más fuertes de su tiempo, y, de manera implícita, coincide con la segunda frase de Lasker aquí citada, la que dice que "El juego más difícil de ganar, es un juego ganado". Porque, en el ajedrez, como en la vida "del plato a la boca, a veces se cae la sopa" o "hasta al mejor cazador se le va la liebre".


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