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sábado, 1 de abril de 2017

El abominable y aberrante horario de verano

Ya sé que soy como la voz que predica en el desierto y que incluso habrá paladines de los cambios de horario que se deben realizar por decreto desde los inicios de la primavera hasta finales del otoño. Pero, mientras esta aberración persista y yo tenga la capacidad de hacerlo, año con año criticaré y combatiré con todos los medios a mi alcance esta absurda disposición. Acabo de comentar en el Facebook de un amigo que "Hoy el primero en decir que no solo no me gusta, sino que me enoja y me parece una aberración que probablemente es una de las causas de la crisis económica que nos aqueja desde tiempos de Zedillo y Fox, debido a la improductividad laboral que genera a causa del desfase biológico y el tiempo requerido para adaptarse a los cambios de horario: quince días de invierno a verano mas otros quince de verano a invierno=baja productividad de millones de seres humanos=menos ventas=despido masivo de trabajadores=mayores despidos e incremento de la espiral Keynesiana=desempleo masivo=incremento de delitos contra el patrimonio, secuestros, extorsiones=represión=violencia generalizada=baja captación de turismo y de inversión extranjera=más desempleo=más delincuencia=más violencia, etc"
Se me olvidó decir que esta bola de nieve Keynesiana, al producir baja de ventas y desempleo, también se traduce para el gobierno en una baja de captación de impuestos, con lo cual se ve en la encrucijada de enfrentar la creciente ola delicuancial con una captación de impuestos mermada. Habrá que ponderar la relación costo-beneficio del horario de verano. Para empezar, el consumidor de a pie nunca ve reflejados en su bolsillo los supuestos beneficios del horario de verano. Y, en el supuesto de que los grandes capitalistas sí tuviesesn grandes ahorros con esta práctica, habría que ver si esas ganancias no se diluyen con el incremento de la crisis socio económica que provoca. Hace falta que un economista de la talla de Benjamín Stigliz tome cartas en el asunto y confirme o desmienta lo dicho por mí en este blog. Y, en caso de tener la razón el que estas líneas escribe, convencer a los burócratas de que den marcha atrás y nunca más vuelvan a implenetar el horario de verano. Tengo entendido que en China, una de las más grandes potencias económicas del planeta, no hay cambio de horario.

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