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lunes, 2 de julio de 2018

Escribiendo la Historia con un giro de tuerca

¡Por fin llegó el día de las elecciones! Aunque hay partidarios de vivir en la incertidumbre, yo creo que lo más sano es tener momentos de calma, de resolución de conflictos, de ahuyentar temores (o confirmarlos, según el caso).
La jornada de ayer fue exitosa desde el punto de vista de la participación ciudadana. En algunas casillas, como la que me tocó observar, la afluencia de votantes desbordó con mucho al número de papeletas asignadas y provocó situaciones ríspidas que por ningún motivo son deseables, pero que, afortunadamente, no pasaron a mayores; quiero decir, que no hubo enfrentamientos violentos ni hechos de sangre.
Me salvé de ser funcionario de casilla, pues se me había invitado a ser RC de Morena, razón por la cual decliné. Y luego apareció que por nuevas disposiciones del INE no me aceptaron. Eso me hacía temer la presencia de un megafraude; pues, si en 2015 había sido presidente de casilla y en 2016 RC de Morena y se me había invitado de nueva cuenta a ser tanto funcionario como RC ¿Por qué ahora se violentaban mis derechos ciudadanos? Me explicó mi coordinar de Representantes de Casilla que tal vez una secretaria capturó mal mi nombre y eso provocó mi rechazo. No obstante, me invitó a ser observador ciudadano en la casilla 2035 y por eso es que pude estar dando cuenta a través tanto de mi Whatsapp como de mi Facebook de algunos incidentes ríspidos. Los cuales empezaron a aparecer desde las once de la mañana, pues para esa hora ya se estaba avisando a los electores que se habían acabado las papeletas. La tensión fue subiendo de nivel conforme el tiempo avanzaba. La casilla 2035 es la casilla especial que estaba ubicada en el Palacio Municipal de Xalapa. La fila para los votantes menores de sesenta años salía de la entrada de dicho recinto, avanzaba unos cien o doscientos metros hacia la calle de Rojas, subía por toda la calle, hasta llegar a la calle Revolución; y, según me informaron diversas fuentes, continuaba hasta la glorieta de el árbol. Y pude constatar que esta fila realmente era una fila de tres o cuatro personas a lo ancho. Sin temor a equivocarme, creo que era una fila de uno o dos kilómetros de largo. Habría que consultar una fuente más precisa para corroborarlo. Además, fue una mañana asoleada. La pobre gente que estaba ahí, en un momento, se cambió de acera, a fin de estar del lado de la sombra. 
De vez en cuando llegaban a mi celular algunos memes: del despistado que acudió a una tortillería que estaba junto a una casilla y estuvo media hora formado en la fila equivocada, de la mujer que le dió un infarto porque se enteró que el billete con el que le compraron el voto era falso, etc., etc..
Todavía me quedé unas horas esperando que colocaran la sábana con los resultados y me fuí a cenar al café La Parroquia que está en la calle Enríquez, una milanesa con papas y un café negro "a la veracruzana". Los televisores estaban encendidos, pero el barullo de los comensales hacía difícil escuchar lo que decían los comunicadores. De repente, apareció la imagen de José Antonio Meade de quién alcancé a oír la frase "la votación no nos favoreció" y algo así como "voy a actuar con responsabilidad". Un mesero gritó "ya valió el Duvalín". Después apareció el coordinador nacional del PRI. No pude escuchar qué decía. Ya cuando terminé de cenar, pasé cerca de un televisor cuando era el turno de Ricardo Anaya, quien, a su vez, reconocía su derrota y eso sí lo percibí con toda claridad. Por la calle Enríquez ya se oían los claxonazos "ta ta tá, ta ta tá" (Obrador, Obrador), como si hubiese ganado la selección mexicana de futbol un partido importante. Llegando a casa, corroboré que los conteos favorecían a López Obrador y a su partido por un amplio margen. Que los otros candidatos habían declinado. ¡En hora buena! Interrumpo para ir a ver el partido vs Brasil.
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Acabo de ver el primer tiempo, hasta ahora, bien por México, empezó atacando bien; sin embargo, los brasileños se embalaron hacia la parte final del primer tiempo y nos pusieron algunos sustos. Pero hay portero. Memo Ochoa, ¡excelente!. Espero que Osorio los reconcentre y los conduzca hacia la victoria.
Entre tanto, mi hija navegaba por el Twitter y se encontró con un hastag #AmloNoEsMiPresidente donde proponía la babosada de dividir al país en norte y sur, en sentido contrario a lo declarado tanto por Andrés Manuel como por sus competidores. México lo que menos necesita es continuar dividido y menos ahora que se pretende hacer una limpieza y recobrar el bienestar y la economía de la mayoría de la población. Pobres de esos cuates: AMLO no es su presidente, pero sí de la mayoría de los mexicanos. Ya hasta Donald Trump felicitó a Andrés Manuel y el tono fue muy cordial. Fue un triunfo de la democracia y ahora hay que rezar por que cumpla lo prometido en campaña y regrese la prosperidad y la paz a las familias mexicanas. Los discursos de Andrés Manuel son de reconciliación nacional: no van a haber expropiaciones ni confiscaciones, etc.
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No se pudo. Afortunadamente, no se pudo nada más en materia de fútbol. Nos ganaron 2-0, pero en materia de democracia ganamos. Y, ¿qué es más importante? ¿El mundial de futbol o el resultado de las elecciones? ¡Qué importa el mundial! ¡En México ganó la democracia! Invito a mis amigos derechairos a que se serenen, a que se tomen unas cervezas y asimilen las derrotas, pues ellos sí acabaron dos a cero. Los chairos acabamos uno a uno: perdió la Selección Mexicana de Fútbol, pero ganamos las elecciones. #AmloSíEsMiPresidente.

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