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viernes, 1 de julio de 2016

México atacará a EU (don't suck me now)

Por si no fuese suficiente con padecer gobiernos como el actual veracruzano, los mexicanos tenemos que estar atentos a los disparates de otro loco ambicioso: Donald Trump, quien acaba de sugerir en un discurso que un avión que pasaba por ahí podría ser un bombardero mexicano, pues los mexicanos nos estabamos preparando para atacar a los EU.
Al igual que el desgobernador de Veracruz, Trump le apuesta a la estupidez humana. Como buen magnate que es, hace estudios de mercado y sabe de qué tamaño es la estupidez humana. Porque realmente se necesita ser muy estúpido para creer que los mexicanos tenemos la capacidad de enfrentar exitosamente al ejército norteamericano.
El ejército mexicano es letal contra manifestantes desarmados; como, por ejemplo, los muertos de Tlatlaya, Ayotzinapa, Aguas Blancas, Tlatelolco (1968). Pero una guerra formal contra el ejército más poderoso del mundo la perdería en una semana. Ni siquiera contaría con el respaldo del pueblo mexicano, el que ha sido violentado por el ejército una y otra vez. Por otra parte, los ciudadanos mexicanos no tenemos armas. Si las tuviésemos hace mucho que nos habríamos sacudido a la actual clase política que nos gobierna. De modo que ni el gobierno ni el pueblo mexicano tenemos la capacidad de atacar militarmente a los EU y además ganar la guerra.
Sí me preocupa el tamaño de la estupidez humana, pues desde hace cientos de años ya hay gente que la ha medido. En especial me gusta citar las frases de W. Steinitz y de Albert Einstein. El primero, campeón del mundo en ajedrez, dijo" la capacidad de la mente humana es limitada, pero la estupidez humana es infinita", en tanto que el célebre físico dijo "Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo". Einstein también dijo que "la mente es como un paracaídas: sólo funciona si la tienes abierta".
Espero que los gringos abran su paraguas mental. Trump le apuesta a que son como Goofie (en español "Tribilín"), el personaje que caracterizaba al gringo estúpido que se metía a la arena a torear sin tener un capote ni saber cómo hacerlo. Por cierto que, hablando de Walt Disney, Trump se parece al Pato Donald, porque en sus rabietas destruye hasta lo que no debe, para gran solaz de sus sobrinos, que se divierten viendo cómo hace el ridículo. Ojalá y que nuestros vecinos del norte sean como Mickey Mouse, inteligentes e inquisitivos, para que no se dejen engañar por el furioso Donald Duck.

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