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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Entre Escila (LSI) y Caribdis (AMLO)

Por un lado los mexicanos que estamos enterados del asunto estamos "apanicados" (Fox dixit) ante la imninente aprobación de una ley de militarización del país, llena de peligrosas ambigüedades que implican cancelación de derechos humanos y criminalización de protestas sociales; y, por el otro lado, al candidato que es o era "la esperanza" de México quien acaba de meterle un autogol a su causa con la declaración de que, en caso de llegar a ser presidente de la república, va a amnistiar a los criminales.
Yo he sostenido en este blog en muchas ocasiones que la idea de combatir a la violencia con la violencia sólo engendrará más violencia. Pues si algo está escrito en La Biblia, es que éste es un fenómeno muy antiguo que desde la época de los primeros patriarcas se conoce: "El que a hierro mata, a hierro muere". El proyecto de Ley de Seguridad Interior tal y como lo aprobaron los diputados, contiene una serie de ambigüedades que abrirán la puerta a que, si alguien sospecha que eres criminal, el ejército podrá entrar a tu casa a buscarte o a hacer un cateo sin órden judicial. Y, como los soldados no saben de leyes civiles pero están entrenados para matar, al menor asomo de resistencia te acribillarán con armas de alto poder y quizá a tu familia también le toque. O te destruirán la casa en un segundo. Ésta es una ley para matar moscas a cañonazos. Lo que debería hacerse es que los militares entrenen y capaciten a los policías, pues éstos sí saben de leyes civiles aunque a la fecha estén rebasados por los grandes capos de la droga.
Altamente sospechosa es la disposición que otorgará facultades al ejército para intervenir en caso de protestas sociales "no pacíficas" ante la inminencia de un severo gasolinazo y los saqueos a comercios que ocurrieron durante el gasolinazo anterior. O ante las probables protestas sociales en caso de un gran fraude electoral en las elecciones del 2018.
Sin embargo, el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), acaba de cometer una pifia mayúscula: ofrecer la amnistía a los criminales. Esto fue un error táctico gravísimo. Según Garry Kasparov, en su libro Como la vida imita al ajedrez (2009, p. 69), un error táctico puede arruinar el mejor plan estratégico: "imaginemos un partido de fútbol para el que los jugadores se han estado entrenando durante meses, les han enseñado estrategias complejas y planes de juego. Pero si el portero del equipo contrario resbala sobre la hierba, dejarán a un lado la estrategia y dispararán a puerta sin dudarlo, una reacción puramente táctica." Como se ha visto en campañas anteriores, Andrés Manuel es un estratega muy bueno. Tiene razón cuando dice que "los pobres son primero" y que una medida muy eficaz contra la violencia y la criminalidad será crear empleos; es decir, reducir el desempleo y las asimetrías sociales. Pero siempre la caga a nivel táctico: no se presenta a los debates cuando lo están acribillando con la frase que lo acusa de ser "un peligro para México", sacar en un debate una foto con los personajes de cabeza y ahora decir que va a amnistiar a todos los delincuentes, olvidando que en la casa del ahorcado no se habla de la soga.
Me explico: creo que Andrés Manuel confundió a los narcos con luchadores sociales. Pero los criminales organizados no son luchadores sociales, como podría serlo la guerrilla en Colombia, pues son pueblo que se ha vuelto contra el pueblo. Por cierto, aún está reciente el rechazo a la paz en Colombia, que a los outsiders nos pareció increíble, pero las razones son similares "¿Cómo vamos a perdonar al que nos ha matado familiares y/o causado graves daños patrimoniales?" Es verdad que el perdón es uno de los grandes valores del cristianismo, pero también es algo que se debe hacer con cuidado. Quizá AMLO debió añadir "pero con estas condiciones: deponen las armas, se retiran de las actividades ilícitas y al que vuelva a delinquir le vamos a dar paredón".
Volviendo al símil del fútbol que citó Kasparov, tras ir ganando en el primer tiempo 1-0, de repente a Morena le hicieron un gol a los primeros cinco minutos del segundo tiempo y su defensa central metió un autogol al minuto siguiente. Ahora vamos 1-2 y ya se le fueron a la yugular tanto los tipos más nefastos del calderonismo (Cordero, Lozano) como los priístas. No me parece censurable que a AMLO le haya dado pánico que Meade sea el candidato del PRI: a casi todos los mexicanos nos "apanica", pues su triunfo significaría más fobaproas, más militarización del país, más devaluaciones, gasolinazos, tasas de intereses más altas, alza de impuestos en cascada, etc.
Cuando el calderonismo parecía liquidado por haberse salido Margarita Zavala del PAN y este partido adoptar un programa de promesas de campaña similar al de AMLO, de repente una pifia del líder de las izquierdas lo resucita. Queda pues, ver quien va a abanderar a la coalición de las tres "emes". En mi opinión, creo que Mancera, con todo y su desgaste al frente de la Ciudad de México, podría ser una buena opción. Por lo pronto, Andrés Manuel tiene que rectificar y buscarse un buen asesor táctico.

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