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domingo, 10 de junio de 2012

El segundo debate de candidatos presidenciales

Abrió el debate Gabriel Quadri refrendando su letimotiv del debate anterior al decir que "hace cuatro meses estaba viendo la televisión ... viendo cómo los polìticos se insultaban" y anticipando que sería probable que esta vez también lo "insultaran" a él, olvidando qué, al estar contendiendo por la presidencia, él también es un político. Y de pasada, los insultó al decir que a ellos no les importaba en lo absoluto el país. "Ahora todos sabemos que el país vuelve a crisparse nuevamente. Vemos cómo el país amenaza con convulsionarse. Vemos cómo se vuelve a sembrar el odio, cómo se vuelve a sembrar el rencor, la división y el resentimiento entre los mexicanos", dijo el candidato del PANAL. Efectivamente, una de las cosas que más me preocupa como habitante de este país y como padre de familia, es ese encono sembrado por los propagandistas del PAN, quienes siguen los principios de la propaganda establecidos por Goebbels, hace ya más de medio siglo, pero que siguen siendo eficaces para confundir a los adversarios. Estoy realmente preocupado por tal situación y tal emoción se me exacerbó el día de ayer, pues fuí con mi familia a ver la película "Los niños de la esperanza", con Jean Renó. Ver a los policías de Vichy y a los soldados nazis alemanes por todas partes se me hizo algo por desgracia demasiado familiar. Lo único diferente eran los vestuarios, las locaciones y el idioma. Ver cómo se estigmatizaba a los judios, incluso a los nacidos en Francia, me estremeció. Pero el tema de los inmigrantes en el debate lo abordaré en otra ocasión. Lo que importa es la técnica de la mentira repetida mil veces para convertirla en una verdad, técnica que se empleó en 2006 por parte del PAN y se ha retomado en este proceso electoral. Como es el caso de los eslogans publicitarios que dicen que "Peña Nieto no cumple" y que Andrés Manuel López Obrador está proponiendo la lucha armada como una opción viable, comparándolo con Hugo Chávez y reiterando aquello del "peligro para México", cuando, en realidad, propone todo lo contrario.
Peña Nieto inició su participación poniendo el dedo en la llaga al hablar de una constante que dijo haber escuchado a lo largo de todo el país: "no me alcanza lo que gano, para poder darle a mi familia lo que merece". Y es que lo que es evidente no necesita probarse. Los ya casi doce años de gobierno panista han sido desastrosos para la mayoría de las familias mexicanas. A pesar de lo que se diga en las redes sociales, Peña Nieto es una promesa de cambiar esa situación. Claro que de la promesa al cumplimiento hay un largo camino y podríamos equivocarnos. Espero no equivocarme, espero que los mexicanos no se equivoquen. Peña Nieto declaró que desea ser presidente de los mexicanos para realmente devolvernos "paz y libertad... un México incluyente y sin pobreza... que los mexicanos tengan acceso  a una mejor y mayor educación ...que podamos abrir mayores espacios de oportunidad para todos los mexicanos." No puedo dejar de pensar en mis hijos y en todos los jóvenes mexicanos de su edad, quienes han visto mermados sus derechos laborales y su seguridad social en estas últimas décadas. En caso de que el voto popular favorezca a Peña Nieto, ojalá y cumpla sus compromisos. El centro de su propuesta, dijo "es que tú ganes más, en darle valor a tu trabajo... porque darle valor a tu trabajo es darle valor a México ... para lograr este propósito es importante tomar el camino del crecimiento económico". Realmente, no tengo nada que objetar.  Me encantaría que el futuro presidente de México, sea quien sea, logre estos propósitos. Peña Nieto afirmó que su participación en este debate sería demostrar cómo lo logrará.
El siguiente expositor fue Andrés Manuel López Obrador. "Estamos a pocos días de lograr una gran transformación para la vida pública del país, por el bien de todos y para gloria de México", fueron sus primeras palabras, tras los saludos de cortesía iniciales. Dijo una gran verdad, toda vez que el cargo de Presidente de la República es de la mayor trascendencia para la vida democrática del país. Pero estas palabras tienen un subtexto que va más allá de la simple connotación que conllevan, como explicaría más adelante el candidato de la izquierda. "Sólo podrían impedir este hecho trascendente la desinformación, la desorientación y el miedo", continuó Andrés Manuel, haciendo una referencia indirecta a las estrategias tipo Goebbels que hemos estado padeciendo los mexicanos en los últimos doce años. En especial, el miedo, los soldados y los policías en la calle, con sus armas apuntando hacia el pueblo, hacia un pueblo al que están obligados a defender. Apuntando esas armas contra su voluntad, contra su sentido del honor y del amor a La Patria. Desconcertados y temerosos ellos también, pues no es lo mismo apuntarle a una viejita indefensa o a un niño que a un sicario armado hasta los dientes. Temor a equivocarse y asesinar a un inocente o caer acribillados por un criminal despiadado y cruel.
Pero no es nada más a ese miedo al que se refería el candidato de la izquierda, sino a "el miedo al cambio". Finalmente, es el mismo miedo, pues, según sus palabras, es un miedo "inducido por los que no quieren que las cosas cambien, que quieren que se mantengan como están, porque a ellos aunque le vaya mal al pueblo, aunque le vaya mal a la Nación, siempre les va bien." Y, anticipando un posible ataque sucio por parte de la ultraderecha, afirmó que "va a ser un cambio tranquilo, con orden, sin conflicto, un cambio que vamos a hacer entre todos, convenciendo, persuadiendo ... voy a gobernar para todos, para ricos y para pobres". En principio suena muy bien. Pero podría aplicársele lo mismo que anoté respecto a Peña Nieto, pues en caso de que el voto popular lo favorezca, habrá que esperar el cumplimiento de estas bellas promesas. Las cuales, en principio, creo que ambos cumplirán. Estoy completamente de acuerdo con Andrés Manuel que este régimen, aunque yo más bien diría sistema, ya está caduco, ya no funciona y necesita una renovación a fondo. De los cuatro participantes, me parece que es el que tiene una visión más profunda de como lograr este cambio, pues en su propuesta se parte de una transformación del sistema económico en favor de otro sistema más humano e incluyente, pasando por una renovación moral de la política y la administración. Aunque me parece que también aquí está su talón de Aquiles, pues el "cómo lo logrará" me parece que está en chino. Es decir, él habla de un combate a la corrupción. Tiene razón al señalar que a causa de la corrupción se desperdician muchos recursos económicos y humanos. Los ingleses se dieron cuenta del problema desde el siglo XVII y lo corrigieron, por eso llegaron a ser un imperio tan poderoso y con una gran fuerza económica. Los mexicanos padecemos la corrupción desde la época de La Colonia y no la hemos podido erradicar. Fox dijo haberlo intentado y siempre tomó como excusa el no poder cambiar en unos cuantos meses una práctica que ya llevaba siglos de estar arraigada en México. Y, aunque Fox no es santo de mi devoción, creo que en ese caso sí tenía razón. Pero lo que dice Andrés Manuel respecto a la corrupción es muy cierto, es un despilfarro que vale la pena intentar corregir.
Cuando la candidata Josefina Vázquez Mota hacía sus saludos iniciales, una especie de tic nervioso la hizo guiñar el ojo derecho. Quiero creer que era un guiño involuntario y no una seña a Calderón o a alguien más, pues estaba saludando a todo el pueblo de México, lo cual podría interpretarse como una política "populista", la cual es totalmente ajena a su ideario. Repitió tantas veces la frase "soy" que ya se podría parecer a aquel personaje de Héctor Suárez, hoy poscrito por Televisa, la que decía "yo soy la Zoyla".
Aunque ella también abrió fuego plantenado una verdad, si bien mirando hacia el pasado: "en el México de nuestros padres las familias perdían sus ahorros". Yo recuerdo la gran angustia de mis padres, hacia 1974, cuando vendieron la casa de Xalapa para pagar la que compraron en el Distrito Federal. El temor a una devaluación les aniquilaba los nervios, de un día para otro podrían perder los ahorros de una vida de trabajo. Y no estaban equivocados: se apresuraron a pagar la nueva casa. Vendieron la casa xalapeña y al día siguiente pagaron la Distrito Federaleña. Justo a tiempo, porque al día siguiente, se devaluó la moneda. Y el que perdió la mitad de su patrimonio fue el personaje que les vendió. Intentó recuperar parte de su capital en un juicio, pero mis padres hicieron lo correcto. Así era el México de mi padres. Sin embargo Josefina miente al decir que "las mujeres de hoy ahora sí pueden maifestarse sin el temor de un presidente autoritario". Valdría la pena comparar la cifra de muertos (más de 60 000) que lleva el gobierno actual, con los muertos de la masacre del 68. ¿Cuál de los dos genocidas superó al otro en brutalidad? Siento escalofríos al hacer públicos estos razonamientos. Josefina también ofreció "reconstruír la paz". Pero ¿cómo podrá hacerlo alguien que es partidario de la ideología de Hitler y los dictadores sudamericanos, en especial Pinochet? ¿Cómo puede ofrecer el reestablecimiento de la paz alguien que basa su campaña en sembrar el miedo y la división? Josefina o está en el bando equivocado, o miente.
El primer bloque temático del debate fue "Polìtica y Gobierno". Coincido plenamente con Peña Nieto en que la transición democrática que se ha dado en los últimos doce años no se ha traducido en un mayor bienestar económico para mí. Ni para mi familia. Él habla de una propuesta muy clara, "que tú ganes más", que haya una mayor oferta de empleo. Ojalá. Para lograr una democracia de mayores resultados, propuso: 1) Un Congreso que funcione realmente 2) Mayor participación ciudadana 3) Un Gobierno trasparente y de mayor eficacia. En seguida tomó la palabra Josefina para hacer un ejercicio imaginario, que nos imaginaramos que los otros candidatos también eran mujeres. Me parece que ésta fue la intervención más lamentable de Josefina, pues se encaminó por la vía de la descalificación a sus adversarios, sin hacer propuesta alguna. Aunque no dejó de tener algo de comicidad, al referirse a uno de sus adversarios como una "dama del PRI muy bien peinada, a la que seguramente le gusta la televisión". La candidata del PANAL "es una persona muy capaz, pero que tiene un problema muy grande, que tiene que pedirle permiso a su mamá para ir a cualquier lugar" y, finalmente, la otra dama imaginaria sería "muy difícil de entender". Yo no lo considero así. Para mí está muy claro que mientras haya pobreza e injusticia, va a haber malestar social y de ahí violencia. Está más claro que el agua. También me queda claro que mientras haya una corrupción del tamaño de la actual, la ineficacia del Estado va a ser de pronóstico reservado. Entre más grande sea la brecha entre ricos y pobres y, entre mayor sea el número de pobres, más inestable y peligrosa va a ser la situación. Sería como estar sentados en un barril con sustancias súmamente explosivas. Y con este tipo de comentarios, se confirma lo dicho arriba por Andrés Manuel en el sentido de que hay un miedo al cambio "inducido por los que no quieren que las cosas cambien". Así ya quedó claro que Josefina es del equipo de los que no quieren que las cosas cambien. Yo le respondo a Josefina: yo dejaría encargada a mi familia a la que garantice mayor crecimiento económico, mayor empleo, mayores oportunidades, mejores sueldos, mayor estabilidad y mayor seguridad. Y esa no es Usted, lamentablemente.
Andrés Manuel habló a continuación aclarando que la reforma económica que él va a emprender no la hace por razones ideológicas, sino "humanitarias" y "sencillamente, porque no ha funcionado". Me imagino que habrá mexicanos a los que les habrá funcionado y por eso militan en el PAN. Pero, al que estas líneas escribe, también le parece que dicho modelo ha fracasado. Si yo tengo una situación más o menos buena, se debe a los gobiernos del PRI, con todos sus defectos. A pesar de toda la corrupción, autoritarismo, etc., etc., yo gozo de ciertas prestaciones que fueron creadas por gobiernos del PRI. En especial, le estoy agradecido al expresidente Lázaro Cárdenas, al General Heriberto Jara y a muchos otros. Y si mis hijos no gozan de la misma situación, se debe a los cambios hechos por el último presidente del PRI y los dos panistas, quienes han desmantelado la seguridad social del país, quienes han desmantelado al aparato de estado en favor de lo que ahora tenemos. Vaya, que casi han desmantelado al país entero.
Andrés Manuel señala que esa disfuncionalidad económica es un problema grave. Y sí lo es. Por eso me resulta chocantemente irresponsable por parte de Josefina que trate de confundir a la gente diciéndole a la gente que López Obrador "es difícil de entender". Sí, los problemas económicos son difíciles de entender y de resolver, pero no se resuelven apelando a la ignorancia y al desinterés, burlándose de un rasgo temperamental de quien propone resolverlos. Porque de que El Peje es enojón y hace desfiguros cuando pierde, de eso no cabe duda. Es algo que tiene que entender Andrés Manuel "el que se enoja, pierde". Yo sé que le indigna profundamente tanta desigualdad, tanto desastre. Y, teniendo una visión tan clara de lo que se debe hacer para corregirlo, debe ser muy frustrante ver que la gente se vaya con la finta y vote por seguir teniendo "más de lo mismo", aunque no le convenga a la nación. Pero, como decía Facundo Cabral "los pendejos son un frente muy amplio, no se puede cubrir... son tantos que hasta eligen al presidente".
Josefina también enfiló sus baterías contra Quadri, a quien exhibió como un pelele de La Profesora. Y éste le respondió sugiriéndole que viera un video que está en You tube, el video #QueridaAmiga cuyo link es http://www.youtube.com/watch?v=qCpUziagtJQ donde Chepina dice que "una reforma educativa es inconcebible si no se da con el sindicato" (o sea, el SNTE).
Bueno, que fue en debate de aproximadamente dos horas, demasiado grande como para exponerlo y analizarlo concienzudamente aquí. Hubo coincidencias, hubo discrepancias, hubo propuestas y no faltó el lodo. Aunque, al parecer, el formato de este debate fue mejor que el anterior.
Y el Peje nunca responde a las acusaciones de "populismo" señalando que los privatizadores de los años noventas han hecho tanto o más daño que los populistas. ¿Quién fue peor para Argentina? ¿Perón o Mennem? Al menos, hay quien se acuerda con cariño de Perón. ¿Y de Mennem? En términos mexicanos ¿quién fue mejor? ¿Lázaro Cárdenas o Carlos Salinas de Gortari? No respondo las preguntas, es tarea de Ustedes.



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