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martes, 2 de septiembre de 2014

Estrepitosa movilización policiaca hoy en Xalapa

Tras recoger mi acuse de recibo de la demanda de amparo vs la Ley 287 del Estado de Veracruz, pasé por mi esposa para ir a nuestro nuevo centro de artes. Somos gente pacífica y creemos que el arte y la cultura contribuyen a la buena salud del tejido social. Pero no todo mundo piensa así, lamentablemente. Para empezar, ante ayer trataron de robar en la casa de un vecino. Ayer lograron robar en la casa de otro, burlando nuestro sistema de vigilancia. Cuando mi mujer y yo íbamos a tomar la avenida 20 de Noviembre, cerca de la Central de Autobuses de Xalapa (la CAXA), empezamos a escuchar el ruido de sirenas. Los primeros que nos alcanzaron fueron unos policías de motocicleta, que andaban de operativo. Tras las motocicletas, las camionetas pick-up con ametralladoras y policías enmascarados y con casco, chaleco anti balas y sus respectivos rifles de asalto. También pasó una ambulancia, en dirección opuesta a la nuestra, y con la sirena encendida. Las patrullas de ametralladora iban y venían por la avenida veinte de noviembre. Una de ellas nos rebasó, se paró en seco y dio la vuelta en "u". El movimiento de patrullas nos siguió desde la CAXA hasta la Iglesia de la Piedad. Entramos a Adalberto Tejeda, mi esposa se quedó en Katarsis. Centro de Artes y yo me trasladé al mercado sobre ruedas, a comprar alimentos para consumir durante la semana. Todo el rato que estuve comprando, se oían la sirenas de las patrullas pasar por la Avenida Maestros Veracruzanos. Los helicópteros sobre volaban la zona insistentemente. La gente empezó a correr rumores:
-Hubo una balacera en el centro, con muertos y heridos.
-Y se pararon junto a su casa unos de La Marina y ahí se estuvieron un rato.
Terminando mis compras, pasé a un puesto de antojitos a comerme cuatro picaditas, para que pasara el tiempo hasta que el operativo cesara. Me daba miedo porque mi hijo andaba en el centro. Su novia se comunicó con él y me tranquilizó: el había estado ahí y no oyó nada. En el momento que escribí esto, escuché la voz y los pasos de mi hijo cuando entraba a la casa. El estruendo policial ya cesó, pero es muy probable que algo muy gordo ocurrió en Xalapa el día de hoy. Ya se verá mañana en las noticias (si es que publican algo).
-¡Cómo hay gente que le gusta vivir entre la violencia y los sobresaltos! -me dijo el vendedor de quesos, mientras me despachaba-. Habiendo tantas cosas hermosas por hacer ¿Para qué vivir así? Está la naturaleza, el trabajo, las mujeres bonitas...
-Y el arte -añadí.
Mi hijo me comentó que cuando él estaba en el centro, oyó la clásica salmodia de un grupo de manifestantes:
-El pueblo unido, jamás será vencido; el pueblo, unido, jamás será vencido, etc.
Por un momento pensé que las víctimas eran los afectados por la Ley 287 que optaron por ese mecanismo de defensa, en vez de ampararse. Pero no: mi cuñado le habló a mi esposa y le informó que la balacera era en Palo Verde, un sitio más cercano al lugar por donde pasamos. Y otra persona le comentó a ella que por otro lugar, asaltaron a una boutique y en ese acto mataron a un hombre de edad avanzada, quien, al parecer, era velador. Como que la delincuencia quiere poner a prueba a la Gendarmería Nacional de Peña Nieto. Que Dios nos agarre confesados.

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