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miércoles, 4 de mayo de 2016

Elecciones desesperantes

Es probable que el proceso democrático de elegir gobernantes periódicamente sea un recurso para combatir las crisis económicas que cíclicamente padece el capitalismo, unas de mayor intensidad que otras. Es sabido que de 1810 a 1827 en México y otros países hubo profundos cambios sociales y 100 años después ocurrió otra revuelta de igual o mayor intensidad. Me refiero a la Revolución Mexicana de 1910 a 1917, cuyos efectos se podrían prolongar hasta 1927. De por medio estuvo la Primera Guerra Mundial en otras partes del mundo y la Revolución Rusa de 1917. Estamos en 2016, los efectos de la crisis se han dejado sentir quizá desde el 2003. Pero, desde el 2008 a la fecha, las cosas parecen ir de mal en peor para la mayoría de los habitantes de nuestro país y quizá del mundo. En varios lugares se avecinan importantes procesos electorales. El que preocupa más al mundo, por sus probables alcances, es el de los Estados Unidos de Norteamérica, donde un candidato con un discurso xenófobo, mentiroso y cargado de odio amenaza con complicar más la situación. Una vez más lo diré: la violencia sólo engendra más violencia. El que a hierro mata, a hierro muere.
A nivel local, en el Estado de Veracruz, la situación ha llegado ya a niveles de locura, y ha impactado seguramente en miles de personas a quienes el estrés emocional les está pasando la factura en forma de enfermedades físicas y mentales. Y es que no es para menos: el gobernador saliente necesita un pelele que le tape todas sus rapacerías, las cuales, como es sabido, han superado con creces todas las irregularidades de los gobernadores anteriores, así como la de los gobernadores actuales de otros estados. El problema es que la gente común y corriente tiene mala memoria y suele dar su voto para que las cosas sigan igual. El partido en el poder no puede darse el lujo de perder Veracruz. Hay quien dice que perdiéndolo, perderá el resto del país. El problema es que, pese a lo que digan los diputados locales del PRI, el Estado de Veracruz quedó hecho un desastre financiero y es uno de los estados más inseguros del país. Los niveles de impunidad son asombrosos y permean prácticamente a todos los organismos judiciales y administrativos. La desfachatez es otro de los aspectos más insultantes que tenemos que padecer los veracruzanos. La autoridad roba y se ríe en la cara de los ciudadanos, pues éstos no tienen manera de hacer valer sus derechos. Los abogados saben que pueden acudir al juicio de amparo, pero más les vale quedarse callados, pues se malquistarán con la autoridad responsable ya que tarde o temprano se volverán a topar con ella.
Reuniones por aquí, reuniones por allá, demandas, manifestaciones, memes y ahora mítines políticos. Que tal o cual candidato quiere dialogar con tu gremio. Y si lo desatiendes estás en riesgo pues puede ser el candidato ganador. Y ya sabes qué partido va a ganar, pero te niegas a hacerle el juego pues sabes que es el partido que postuló a quien tiene postrado a Veracruz. Tu computadora está hackeada, sobre todo si has emitido comentarios contrarios al partido hegemónico. Tal vez el amigo que te visita con frecuencia es un espía. Los candidatos a los que le apuestas van para abajo en las encuestas. Estás perdiendo la razón, te estás volviendo paranoico. Deseas que todo esto acabe de una vez y que gane el menos malo. El cielo se llena de nubarrones densos, que presagian el inicio de la temporada de huracanes, cada vez más violentos, a causa del calentamiento global. El problema es, como lo dice un meme, que la corrupción no se combate poniendo a una rata en el poder. Y lo peor es que en Veracruz, dentro de dos años, habrá otras elecciones aún más borrascosas que las actuales, porque se jugará la silla presidencial junto con la de gobernador. No puedes huír del país porque estás endeudado hasta las cachas, no hay negocio que levante y te saque del bache. El entorno económico está paralizado. Los candidatos prometen que con una varita mágica van a destrabar la economía y a garantizar la seguridad de los veracruzanos. Trump promete construír un muro estúpido y hacerle la guerra a México si se niega a pagar. Y va punteando en las encuestas.
Invadirá México, reducirá a las fuerzas armadas mexicanas en pocos meses. Pero, como su ejército está lleno de negros y mexicanos, cuando éstos regresen al país del norte, asqueados y enloquecidos por las injusticias que cometieron, perderán la razón y se dedicarán a matar norteamericanos. Al parecer, no hay nada que pueda detener esta locura.

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