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miércoles, 11 de octubre de 2017

No me importa


NO ME IMPORTA


Cuento de Francisco González Christen

1º de octubre

La música de piano sajona siempre me trae una inmensa sensación de paz: me imagino una campiña verde, con poca gente. Estos sentimientos no los comparten las que viven conmigo, porque acaban exasperadas ante la posibilidad de oír una vez más Greensleeves.  Sólo soportan la música de Los Beatles o de algún otro grupo rockero de la ola inglesa. Mis dos esposas reaccionaron igual al respecto. En cambio yo necesito de la flema británica y a ellas parece que les gusta el conflicto.

2 de octubre

All you need is love de Los Beatles es la única canción que no les gusta. No se dejan querer. Yo amo la paz. Y las amo a las dos. Las voces de los niños me encantan. Me gusta engendrar muchos niños, pero no mantenerlos. Además, yo cumplo: la ley dice que estoy obligado a darles alimentos. Y con lo que yo les doy les alcanza para tragar, pero ellas no paran de exigirme más y más. Dicen que no cumplo con esta obligación, que todo me lo gasto en la otra ¿Cómo saben que tengo otra si viven en ciudades diferentes?

3 de octubre

La Micaela me demandó. Tuve que ir al DIF. Quesque la obligación de dar alimentos significa dar para la comida, el agua, la renta, la luz, el teléfono con todo e internet, la educación, las medicinas, los médicos, el cine y hasta la televisión por cable. No se vale. Los legisladores no saben redactar. Por eso hay tanto malentendido. Ahora, a causa de mi ignorancia de la ley estoy en un aprieto.

5 de octubre

Que tener dos mujeres es un delito ¿Aunque me haya casado con ellas en dos estados diferentes? ¿Y ahora que voy a hacer? No me alcanza todo mi sueldo para cumplir con los alimentos de las dos.

8 de octubre

Ayer fui a ver a un abogado. Me aconsejó que me divorcie al menos de una. Que el matrimonio de la segunda es nulo automáticamente, pero es a ésta a la que más quiero. El problema es que tengo hijos con las dos y estoy casado con ambas por bienes mancomunados. Eso me pasa por ser tan romántico.

El hijo mayor de Micaela ya es pasante de Odontología y además de los aparatos para equipar su consultorio necesita un coche nuevo para trasladarse a la facultad y dice mi abogado que, dada su edad, mientras él siga estudiando yo estoy obligado a mantenerlo.

13 de octubre

Martes trece. Ni te cases ni te embarques. Pero yo me casé dos veces y estoy embarcado con los prestamistas más usureros de México. La Catalina ya se dio cuenta de que estoy casado dos veces.

            –¡Imbécil!– Me gritó–. ¡Que tienes un hijo con otra y que tienes una responsabilidad con él! ¡Así deberías cumplir con el mío!

Yo le dije que no necesitaba nada de mí y ella se puso como un basilisco.

            –¡Mentiroso de mierda! ¡Me enfermas! ¡Eres una porquería de hombre! ¡O le         das a mi hijo lo que le das al de la otra o te denuncio! ¡Pendejo!


15 de octubre

Tengo un tic en el ojo derecho que no me deja para nada. La Catalina me corrió de la casa. Me quitó el coche, el refrigerador, la sala, los muebles de la cocina y un libro. Lo hizo por joder, porque ella no lee ni por equivocación. Porque ese fue el primer libro que me regaló mi padre cuando yo era niño.

            –¿Alguna objeción?
            –Es que ese libro…
            –Es este libro o tu libertad ¿Qué prefieres? Anda, ¡deja tu mugroso libro y vete a   vivir con tu puta!

18 de octubre

La noche en que la Catalina me corrió de la casa me tiró a la cara un sartén con aceite hirviendo. Que si no me he agachado a tiempo… Y todavía tuvo el descaro de demandarme en la fiscalía por violencia familiar. Y le creyeron más a ella que a mí. Pero mi abogado dice que no me preocupe. Que los juzgados no van a hacer nada, siempre y cuando les lleve su chayote a los secretarios.

20 de octubre

            –¿Qué es esto? –Me dijo el secretario de mesa que lleva mis asuntos– ¿Un   chayote hervido?
            –Es de lujo. Mire, es un erizo grandote. Éstos son más sabrosos con   mantequilla.
            –¿Por quien me toma? ¡Llévese sus porquerías que está manchando los      expedientes!

21 de octubre

Yo no sé de qué se reía tanto mi abogado cuando le comenté lo del Secretario.

            –“Chayote” significa “engrasar los ejes de la carreta”, para que no rechinen.
            –No entiendo.
            –Que hay que untarles pasta para que avancen rápido y sin rechinar.
            –¿De cuál pasta? ¿Barila o Italpasta?
            –Entonces –Preguntó, con el rostro visiblemente afligido– ¿No le dio Usted             dinero al Secretario?
            –¿Dinero? ¿Pues a poco había que pagarle? ¿Pues que no les paga el gobierno?

22 de octubre

Estoy en el hospital. Micaela también me cayó en la jugada. Y ella no se tentó el corazón: me demandó por bigamia ¿Quién me habrá delatado? Gracias a Dios que me dio un ataque de Parkinson. El médico dijo que estos temblores van a ser para el resto de mis días. Ya no podré trabajar. Mi abogado dice que la Micaela y la Catalina por eso me tienen que mantener, porque aún no nos hemos divorciado.

            –¡Qué suerte tienes, cabrón! –Me dijo la Catalina.
            –¡Pero se te va a acabar! –Me dijo la Micaela –¡Mi tío es Magistrado!

Lo bueno es que entre más me gritan y más me amenazan, más me da el telele y así nunca voy a salir del hospital. Lo malo es que ya no puedo chupar: todo se me riega con la temblorina.



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